Recuerdo que era un 8 de octubre, estaba acostada en el jardín viendo hacia el cielo. A mis nueve años eso era lo más divertido que podías hacer cuando tus amigos no podían salir a jugar contigo.
Pasaban las 7:00 pm y yo comenzaba a aburrirme. "¿Donde está Dylan?" Pensé.
Vivo en Seattle desde que mi padre se fue, mi mamá consiguió trabajo aquí cuando nació mi hermano, hace diez años. La verdad es que no nos ha faltado lo necesario desde que papá se fue.
Comenzó a oscurecer y me empezó a dar sueño, así que decidí levantarme e irme a mi habitación.
Iba entrando silenciosamente a mi casa, cuando escuché a mi madre discutiendo por teléfono con la mamá de Dylan.
"Pero y Crystal? Van a sufrir mucho los niños" dijo mi mamá. ¿A que se refería?
Me quedé quieta para que no me escuchara y yo poder saber que decía.
"Es definitivo que se irán?" Espera, irse? A dónde? Como que se van a ir?
No aguanté el imaginarme que Dylan, mi primer y único amigo en el vecindario, mi primer amor se iría de Seattle, pero por que? Corrí a mi habitación, cerrando la puerta y tirándome en mi cama comencé a llorar descontroladamente hasta quedarme dormida.
Al parecer, mi madre se dio cuenta, pues cuando desperté ella estaba sentada a un lado de mi cama.
"Cariño" Dijo acariciándome la cara, inmediatamente me volteé hacia el otro lado de la cama.
"Oye, se que es difícil para ti, creeme que para mi y para la familia de Dylan también, pero es necesario que se muden" Lágrimas rodaron por mis mejillas hasta caer en mi almohada.
"¿Cuanto tiempo se irán?" Pregunté regresando hacia el lado en el que se encontraba mi mamá.
"No lo sé, talvez años. Pero cariño, hay muchas otras casas en donde talvez haya más niños de tu edad"
"Mamá, tu no lo entiendes, no quiero que Dylan se vaya." Dije haciendo pucheros
"Lo sé bebé, me duele mucho que tengan que irse, pero su papá consiguió un mejor trabajo en otra ciudad, van a estar bien, podrán estar en contacto"
Mi mamá comenzó a acariciarme la cabeza, como haciéndome "piojito"
Me quedé dormida de nuevo, se podría decir que tanta tristeza me había ayudado a dormir.
A la mañana siguiente, mi mamá fue a despertarme para ir al colegio. Tendría que ver a Dylan.
No lo quería ver, no queria hablarle, nisiquiera quería toparmelo. Parecía un berrinche, pero me iba a dejar sola, era mejor que de una vez me olvidara de el.
Entré a la ducha, me bañé lo antes posible y salí. Me puse mi uniforme en mi pequeño cuerpo de niña de primaria, una falda gris, y una pequeña blusa blanca.
Mi madre entró a mi habitación.
"¿Ya estás lista?" Preguntó soñolienta
"Ya casi" Entró completamente a mi habitación, y se hincó frente a mi tomándome de los hombros.
"Va a ser difícil, pero se que te puedes con esto mi niña" Me dio un beso en la frente, se levantó y salió de la habitación.
"Te espero en el auto, tu lonche está en la mesa" cerró la puerta.
Tomé mi pequeña mochila, guardé mis libros, tome mi lonche y salí hasta el auto. En realidad el camino a la escuela era corto, no entiendo por qué mi mamá insistía en llevarme en el auto.
Llegamos a la primaria.
"Cuidate mucho, te amo"
Sin responder bajé del auto y caminé hasta mi salón, era obvio que en algún momento iba a ver a Dylan, así que yo hacía lo posible por actuar natural.
Sonó el timbre justamente cuando entré al salón, el estaba ahí. Yo sólo dejé mi mochila a un lado de mi banca, que por cierto estaba a un lado de la de Dylan, y me senté.
Pasaron las horas, salimos a recreo y yo me alejé lo más que pude de mis compañeros para que no se me acercara nadie y así no pudieran decirle a Dylan donde me encontraba.
Llegó la hora de salida, tomé mis cosas y salí del salón.
Me senté en los bancos de afuera esperando a que llegara mi mamá, cuando sentí que alguien se sentó a mi lado. Volteé, y si, era Dylan.
"¿Que quieres?" Le dije molesta
"¿Por que me has estado evitando?"
"No te evito, te olvido que es diferente". Se quedó callado un momento.
"Supongo que tu mamá te dijo que mis papás quieren que nos mudemos" se me hizo un nudo en la garganta.
"Obviamente."
"Nada más quiero que sepas que yo no me quiero ir" me dijo triste
Escuché el claxon de mi mamá
"Eso no evita que te vayas." Dije seria y me fui.
Subí al auto, sin decir una palabra
"¿Como te fue?"
"Bien" contesté cortante
Duramos un rato del trayecto a mi casa sin decir nada, hasta que mi mamá rompió el silencio.
"Vi que estabas hablando con Dylan, ¿Te dijo algo?"
"No, nada importante" Era el momento menos indicado para hablar de él.
"¿No te dijo absolutamente nada? ¿Al menos están bien?" Insistió
"No mamá, no va a funcionar, se van a ir, no puedo hacer nada para que Dylan se quede" Bajé del auto molesta, entrando directo a mi habitación. Estuve pensando un buen rato en mi cuarto, hasta que bajé, comí algo y regresé arriba.
Comencé a hacer mi tarea, en realidad eso me ayudaba a desestresarme y distraerme de lo que estaba pasando.
Dieron las 9:00 pm, me puse mi pijama de Hello Kitty y me fui a dormir.
Desperté, eran las 10:20 am de un sábado. Hoy se iría Dylan, hoy iba a cambiar completamente mi vida, me iba a dejar sola.
Me levanté de mi cama, me lavé la cara y me puse un atuendo adecuado para un sábado en la mañana. Comencé a ver caricaturas en la televisión, cuando mi mamá tocó la puerta.
"Crystal, tienes visitas" ¿Visitas? ¿Yo? ¿Quien me iba a visitar a MI, una niña de nueve años un sábado en la mañana?
Bajé inmediatamente, preguntándome quien sería, hasta que llegué a la sala.
Dylan estaba parado ahi, viéndome con cara de perro regañado. Inmediatamente me quedé sería, sin decir nada.
"Crystal, y.. yo." Dijo nervioso, se escuchaba su voz rota, como si estuviera a punto comenzar a llorar.
"Se que vienes a despedirte." Lo interrumpí. "Creo que es mejor que te vayas"
"Crystal perdoname, sabes que no puedo hacer nada para poder quedarme, son mis papás quien toman la decisión, no yo."
"Adiós Dylan." Di media vuelta y subí las escaleras, mientras mis ojos estaban a punto de estallar en un mar de lágrimas
Rápido entré a mi habitación y cerré la puerta con seguro. Esperé unos minutos y escuché un camión afuera de la casa, era el de la mudanza. Me asomé, y ahí estaba Dylan, llorando dentro de su auto.
Al parecer ya tenían todo listo, sólo era cuestión de arrancar el camión.
Vi que subieron unas últimas cosas, y arrancó el auto.
Veía como se alejaba poco a poco, como se iba del vecindario, para siempre.
Inmediatamente me tiré en mi cama, cubriendo mi cara con la almohada, comencé a llorar sin consuelo. No podía creer que se había ido enserio, mi mejor amigo, más que eso. Me quedé sola otra vez, pero creo que ahora para siempre..
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Frágil
Romance"Una persona nunca decide a quién amar", es lo que dice la gente. Pero ¿Como es posible amar a una persona que te abandonó hace más de ocho años? Mi nombre es Crystal, tengo 17 años y vivo en la ciudad de Seattle con mi madre y mi hermano. Mi padre...
