Sinceramente, no sé qué hacer con mi vida. Estoy tumbada en el suelo de mi salón, está oscuro, todo lo veo oscuro, llueve, estoy escuchando música, concretamente November Rain de Guns N' Roses.
Enciendo un cigarro, mientras me sumerjo en la música, sonrío por no llorar, respiro profundamente y veo cómo poco a poco el arma letal se va consumiendo. Me quedo en silencio. La canción ha dejado de sonar, ahora solo puedo oír el sonido de la lluvia y mi propia respiración, ojalá pudiera oír otra respiración que no fuese la mía, creo que me vendría bien un poco de compañía, pero como de costumbre, no hay nadie.
El cigarro se ha consumido completamente, enciendo otro y lo mantengo entre los labios todo el tiempo.
Sigo tumbada en el suelo, está frío, hace frío, y yo voy con una camiseta de tirantes y unos pantalones cortos, ahora está sonando otra canción, Numb de Linkin Park, empiezo a cantarla hasta que se acaba, el cigarro se ha vuelto a consumir y me enciendo otro, total, algún día moriré.
Otra canción vuelve a sonar y yo me sumerjo en mis pensamientos, si mi madre me viese así, no, ni siquiera estaría en el suelo, estaría con ella acurrucada en el sofá con su famoso chocolate caliente y una manta por encima mientras escuchamos como llueve.
Si solo estuviese aquí...quizá me podría calmar un poco diciéndome que todo estaría bien y yo me lo creería.
Ahora ya no lo creo, aún recuerdo la última vez que me dijo que todo estaría bien, tenía 16 años, recuerdo llegar del instituto y como ella me estaba esperando en el sofá con una sonrisa fingida, recuerdo cómo me dijo que tenía cancer pero que todo estaría bien, que no era nada, recuerdo como le creí, recuerdo cuando rápidamente empeoró y por último recuerdo como lloraba encima de su tumba mientras llovía a cántaros. Sí, ella me dijo que todo estaría bien...lo que no me dijo es el precio que tendría que pagar para estar así.
Una lagrima rueda por mi mejilla, enciendo otro cigarro, han pasado 7 años ya desde que ella se fue.
No sé porque recuerdo...si recordar duele, pero es el dolor quien me mantiene viva.
Me pongo de pie, paro la lista de reproducción y en medio de la oscuridad grito todo lo fuerte que puedo, un trueno suena, como si comprendiera mi dolor, pienso que a lo mejor es mi madre quien me intenta dar fuerzas para que siga adelante, pero simplemente no puedo más.
Cojo mis llaves, me pongo algo por encima y salgo de mi casa.
Me encuentro con varias personas que me miran como si estuviese loca, bueno, quizá si lo esté, antes de salir del portal entra por la puerta Jaime, mi vecino de arriba y antiguo compañero del instituto (estaba enamorado de mi) casi nos damos de bruces.
-Hey Samantha -me mira de arriba a abajo- ¿todo bien? -asiento- no tienes buen aspecto.
-Estoy bien, es solo cansancio, últimamente no he dormido mucho -entrecierra los ojos, como si no se lo terminase de creer.
-Bueno, en cualquier caso, ¿adónde vas? -sonríe- quizá te pueda llevar si lo necesitas.
-Pues iré a dar una vuelta, necesito que me de un poco el aire -suspiro.
El me sigue mirando de arriba a abajo, hay algo en su manera de mirarme que me desconcierta- Pues, creo que no vas vestida adecuadamente, hace un frío que pela -le miro extrañada- Sam, estamos en pleno invierno y tú vas con pantalones cortos.
Se me había olvidado completamente- bueno, no es nada, soporto bien el frío -me alejo hacia la puerta y la empiezo a abrir- Bueno, un placer...
-Samantha -me ofrece su paraguas- toma, está lloviendo a mares ahí afuera, en cuestión de segundos te mojarás.
Niego con la cabeza y le muestro la capucha que tiene la chaqueta- tranquilo, es impermeable -le intento sonreír- Buenas noches Jaime -y me voy.
-Buenas noches -escucho que responde él, después me alejo de la puerta.
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Black Days
RomanceSamantha es una joven que no sabe qué hacer con su vida, todo le parece oscuro y vacío. ¿Podrá alguien ayudarla, o solo se rendirá?
