I. The Guy in the Bar

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Septiembre, 1998

Los sentimientos de culpa y de amor, en cuanto a mi forma de pensar son los más fuertes y tal vez los más crueles que nos pueden pasar, ese momento en el que el egocentrismo te gana para después arrepentirte en un proceso de tan solo 5 segundos y entonces, solo sientes como si un carro te golpeara de la nada y reaccionas, y el amor bueno ese es solo el simple proceso de sentir que puedes volar para después ahogarte en un mar de lagrimas y por ultimo odiar tanto a esa persona que al final decidiste encerrarlo en una diminuta caja y ponerlo justo ahí.  Donde ya no puedas ver o sentir algo por esa persona.

 Claro está que también hay romances shakesperianos de amor eterno traspasando la barrera de la muerte, mundos, dioses y de mas, y porque no, del otro lado de la perspectiva existe ese tipo de personas que viven para hacer sufrir y disfrutar de todo ello, aunque también hacemos personas neutras,  que vivimos encerrados en nuestro mundo donde con un poco de música de guitarra, una buena copa de vino y un libro, podríamos vivir de esta manera eternamente, aunque para mi mala suerte, tengo que trabajar.

 Definitivamente amo mi trabajo, gano lo suficiente para pagar las cuentas y darme ciertos gustos que la vida me ha enseñado, mi trabajo me ha permitido conocer gente y la barra o más bien mi zona de batalla ha presenciado,  batallas perdidas acompañadas de lagrimas, reclamos, un par de cachetadas y hasta incluidas las palabrotas para el que sirve las bebidas, que por cierto ese soy yo.  Pero también eh visto increíbles y graciosos momentos incómodos y miradas que terminan en relaciones de 8 a 12 meses de maravilloso sexo para después pasar al proceso de guerra.

 Aun asi hay un curioso caso, su nombre Andre Keller, o como John suele decirle Romeo 007, cierto dia en el que John había terminado su presentación me comento sobre el, quien todos los días había acudido al bar y preguntaba por Erín una de las 3 meseras dentro del bar, Jo me comento que este chico pretendía conquistar a nuestra compañera mesera con regalos costosos, flores, serenatas y llegaba por ella en su lujoso auto tipo 007 (si, es correcto, un roll royce) sonaba como el estereotipo que toda chica de 18 años podría pedir para sí, pero desafortunadamente para André, ella no estaba interesada en lo más minino en el, todo lo contrario a los sentimientos del joven de familia con apellido importante, Erín se encargaba todos los días que el visitaba el bar de dejarle claro que no tenía ni una sola oportunidad. Pues ella estaba interesada en alguien más.

 Esto había causado en El joven Keller una ligera obsesión por la chica, y lo hacía venir al pub cada noche y ser atendido por ella, dejando cantidades de propina totalmente excesivas a comparación del consumo de 3 escoceses en las rocas, hasta ese momento esa historia había sido totalmente desconocida para mi, hasta que cierto día y con la frase que Erín emitía cada vez que el llegaba existió un momento incomodo en la que el André Keller quien así se presento, se acomodo en la barra y no en la mesa 4 donde solía estar para que la chica de sus pesadillas le atendiera.

 “disculpa, podría tener un dry vodka por favor” fue la frase que le siguió a tan elegante presentación del joven, y por supuesto como buen bartender se sirvió un dry vodka en cuestión de segundos, una conversación muy amena le siguió a un par mas de tragos, quienes dejaron en un mood muy feliz a joven Keller, bromeo sobre su estilo de vida, sobre las chicas que querían con él y sobre todo sobre aquel amor que le traía con ganas de beber todos los días pues no sabía como olvidarla y claro afirmo que venir al pub donde trabajaba no ayudaba en nada.

 “John es muy bueno con su música” dijo andre tras brindar por el y una canción a la cual John titulo “Last Time Lover”, después del último trago a su bebida paso a pagar su cuenta dejando una exorbitante cantidad como propina, se despidió de John y se acerco nuevamente a la barra para agradecer la velada. Y siendo honesto yo también me divertí con su ocurrente conversación. Cuando voltio hacia la puerta del pub  despedirse de nosotros con una sonrisa y un fuerte y claro, nos vemos mañana.

 Mientras terminaba de secar los old fashion en los que servi varios tragos, pensaba en las cosas que Andre me había dicho y reia al recordar su idea de cómo olvidar a la persona que amaba, “es ese sentimiento en el que vuelves tan diminuto a alguien y lo pones en una pequeña caja y la tiras muy lejos para luego no saber , ver o sentir ya nada mas por esa persona”

ANDREWhere stories live. Discover now