Prólogo

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Ella estaba recolectando frutas junto a su hermana. Se escuchaba el arroyo a lo lejos, ya iban a llegar a la plantación de rosas, su lugar favorito en el mundo.
Las ramas crujían bajo sus pies mientras avanzaban por el espeso y silencioso bosque.

- Ya está anocheciendo-. Le dijo a su hermana.

- Sí, apuremos el paso.

-Sophie... -dijo tímidamente.

-¿Sí?

-¿Por qué traés tu arco siempre que venimos por este lado del bosque? -preguntó.
Tardó en contestar. El arroyo se oía ahora a unos pasos de allí.

-Bueno, porque... -se detuvo rápidamente, haciendo que ella se sobresaltara.

-¿Sophie qué...? -dijo con voz apagada la pequeña.

-shhhh -susurró -.Creo que escuché algo.

En ese momento un rugido resonó en el aire, una criatura salió de entre las hojas que estaban frente a ellas. Tenía colmillos en la parte posterior de la mandíbula, garras peligrosamente afiladas y estaba cubierto de plumas. No parecía tener alas, pero tenía una cola larga que movía inquietamente de izquierda a derecha.
Se quedaron inmóviles, ellas y la criatura. La niña temblaba de miedo y sentía como si la hubieran clavado en la tierra de modo que nunca volviera a mover los pies otra vez. Observó como esa especie de animal respiraba agitada, preparándose para atacar.
Sophie lentamente agarró una flecha y la colocó sobre su arco, jalando hacia atrás.

-Corré -susurró a su hermana menor.

Cuando pudo reaccionar, ella echó a correr en sentido contrario al que iba avanzando; hacia su casa. Corrió un rato y se cayó al tropezar con un tronco, miró hacia atrás y vio como su hermana disparaba flechas mientras corría hasta ella. La agarró del brazo y al levantarla, siguieron corriendo tomadas de la mano. Corrían en línea recta.

-¡Por aquí! -gritó Sophie y cambió de dirección, hacia su izquierda.
Corrieron durante media hora, al menos ellas lo sentían así. También sentían sus pies cada vez mas pesados, los músculos ardían, las rodillas estaban a punto de doblarse y dejar el peso del cuerpo caer. Cuando el suelo bajo ellas tembló y detuvieron la marcha.

-¿Qué pasa? -se notaba el mismo temblor de su cuerpo en la voz.

-No se, volvamos a casa -respondió agitada mientras recorría con la vista el lugar- ¿Dónde estamos?
Se habían perdido y necesitaban volver lo antes posible. Sophie agarró a su hermana del brazo, pero esta gritó y se alejó.

-¡Perdón! ¿Qué te pasa?

-Me golpee con algo, estoy bien-dijo tranquilizándose- Salgamos de aquí.
Mirando hacia atrás para asegurarse de que el horrible monstruo no las seguía, siguieron avanzando, pero esta vez hacia su derecha.

Caminando lenta y cautelosamente iban rumbo a lo que creían que era su casa. Pero no era así. De repente se oyó un grito desesperado.
Sophie había caído por una pendiente llena de ramas y arbustos.

-¡Ya bajo, esperame! -gritaba desconsolada la niña, tenía miedo a las alturas, así que no se animaba a mirar hacia abajo.

-¡No, alejate, ahora!

-Pero...

-¡Corré! -insistía Sophie a todo pulmón.

-Pero qué... -se puso pálida y se quedó inmóvil. La criatura había regresado y sostenía a su hermana mayor entre sus garras. Salió corriendo; pero en dirección a la bestia¿Qué podía hacer ella? Solo era una niña. No era competencia alguna para ningún animal semejante a ese. Luego, para su sorpresa, no tuvo que hacer nada. La criatura se había elevado y alejado. Con su hermana mayor colgando de sus horribles patas.

-¡¡¡SOPHIE!!! -gritó llorando. Y se quedó allí; sola, llorando.
Esa fue la última vez que vio a su hermana.

La Piedra de FesnytHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora