Locura sería pensarte sin conocerte, amarte sin verte y extrañarte sin necesitarte.
Un dia de abril la lluvia recorrió mi cara, evitando que mis lágrimas se arrastraran por los surcos de mi cara, cansada y destruida por un una vida sin deseo.
Las calles adoquinadas fueron un escenario lúgubre para una mente sin desafíos ni objetivos y para un corazón que sólo ha escuchado el llanto de los vientos. Doblé en cada esquina solo por andar, así como comía y respiraba sólo para mantenerme viva.
El goteo incesante de mi cabello y mis ropas eran una vista patética de una mujer que alguna vez creyó ser feliz, creyó estar enamorada.
Entré en un lugar sin importancia, un lugar que otros llamarían hogar. Me quité cada prenda, sollozando y sufriendo como si cada rozadura fuera quemando todo poro de mi piel.
Me miré al espejo, y me dolió comprender que ya no estabas a mi lado, que otra sí te amaría como yo no conseguí hacerlo. Miré al espejo y lloré, como un recién nacido llora por la ausencia del calor de su madre.
Miré al espejo y vi el cansancio en el rostro de una mujer joven, que sólo quiere compañía.
Miré al espejo y por fin la vi.
Vi a una mujer joven de cabello negro, que aunque lloraba, era hermosa.
Quise protegerla, abrazarla y cuidarla. Quise amarla.
Me metí bajo la ducha, dejando que el agua caliente aliviara mi dolor. Acaricié mi cabello, lavé mi cuerpo. Mis brazos estaban cansados de apuntar a los demás y culparlos por mi desgracia. Mis hombros se resintieron por el peso que llevaron, el peso de mi silencio. Mis rodillas estaban exhaustas de doblarse para suplicar piedad a personas que un día amé.
Cada molestia empezó a desvanecerse junto con el dolor de una mente y un corazón que no fueron valorados.
Salí de aquella ducha sin molestarme en secarme ni en vestirme, y volví a plantarme frente al espejo. Entonces volví a verla, más bella que nunca. Mi sonrisa hizo que olvidara todo. Si la gente no me quería, yo misma podía amarme. Me toqué la piel, y ya no había dolor. Me sequé despacio y me vestí. No me arreglé.
Salí y aunque la lluvia era más intensa que antes, el día me pareció más hermoso que nunca.
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El Latido De Un Beso
RandomPensamientos diarios, reflexiones, historias fantásticas o verídicas. Todas son una nota en los compases de mi existir.
