I. Sol y Luna

33 1 0
                                        


Él observaba maravillado cada amanecer cuando el sol recién despierto se asomaba por el horizonte empezando a bañar de luz todo lo que frente a él estuviese. No había nada más bello que él deseara admirar. Ese tono anaranjado que tomaban las nubes presentes era como si la tierra comenzara a sonrojarse por la llegada del luminoso astro.

-El sol no es nada parecido a mí, Él parece ser tan brillante y cálido, tan imponente no hay nada que se le compare. Su brillo es tan potente que nadie puede mirarlo fijamente, quizás por eso todos se quejan de él, nadie puede comprenderlo, es por eso que es tan solitario... Creo que en eso sí nos parecemos.

El chico que solía presenciar el acto día a día, eligió una única fecha especial para ir a un lago cercano de la ciudad para ver aquello que a sus ojos maravillaban.

***

Miraba en aquel lugar lleno de oscuridad cómo la Luna comenzaba a brillar en el lejano horizonte. El espectáculo más espléndido, el mejor de todos, justo cuando todo está quieto, cuando las personas se ausentan al igual que el ruido de la ciudad lejana.

Ella amaba el resplandor de la luna, no había nada que se comparara con aquello que sus ojos percibían.

- La Luna es bellísima, nunca me pareceré a ella. Siempre radiante y acompañada de tantas estrellas, su luz blanca ilumina a la noche salvándola del vacío de la total oscuridad, embelleciendo la temerosa bruma. A pesar de que es amada por todos, muy pocas veces la admiramos como es debido ya que la oscuridad de la fría noche es su hogar - la chica esbozó una sonrisa sin apartar la vista de la gran Luna-, quizás sólo en eso nos parecemos.

Ella solía ir al mismo lugar que aquel chico cada 24 de diciembre al anochecer.

Así como él al Sol, ella a la Luna.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora