El baile de las luciérnagas

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Sólo los días de verano por la noche se pueden ver las luciérnagas desde una pequeña ventana, esos seres de luz que tanto me llaman la atención con sus majestuosos bailes por el cielo nocturno. Pero  mi vida no era igual al de las luciérnagas aunque me gustaría ser con esas criaturas que viven en libertad y vuelan por los cielos, pero yo no podía ser un alma libre siempre tenía que estar encerrada en una pequeña jaula donde no llegaba casi la luz, contaba los días para que llegará alguien que me rescatara de aquella jaula que era mi prisión pero los días pasaban y las pequeñas luciérnagas que veía por la ventana se estaban apagando. Poco a poco me di cuenta de que nadie vendría a rescatarme asta que de pronto escuché unos golpecitos que provenían de la ventana, una pequeña criatura que emitía una luz cegadora, esa criatura me decía con una voz muy suave y dulce...
-ya no vas a sufrir más ven con migo y encontrarás la libertad.
Mi cuerpo reaccionó a ese impulso y cuando me quise dar cuenta estaba fuera de la jaula volando como siempre quise hacer, pero mi cuerpo era distinto no lo notaba igual mis plumas blancas ya no estaban y no cuerpo era menos pesado, por eso mire a la jaula y vi como mi cuerpo yacía inmóvil en esa jaula que por años me abia retenido, pero ahora pordia ser libre y volar por el cielo sin temor a volvé estar encerrada. Decidí no volver a mirar abajo para no ver el que era mi cuerpo, cuando salimos por la ventana podía ver las luces de las farolas, podía sentir el viento que movía mi cabello y el dulce aroma que desprendian las flores, cada vez estaba más cansada y decidí apollarme en unas de las farolas, mi pequeño cuerpo se estaba calentando por el calor que desprendía la farola y poco a poco cerré los ojos.
Una suave brisa me despertó y cuando abrí los ojos la luz me cego por unos instantes, mire a mi alrrededor pensando que todo lo que abia visto esa noche era un sueño pero no, no abia siado un sueño abia sido todo real y decidí empezar a buscar a las criatura que me abia salvado. Tarde poco en encontrarla ya que su brilló desde la lejanía se podía percibir, fui corriendo hacia donde estaba quería darle las gracias por lo que hizo por mi, cuando ya estaba casi apunto de alcanzarla se dio la vuelta y me miro fijamente y me dijo:
- que tal, te acostumbras ya a tu nuevo cuerpo. Me llamo Edurmis y soy unas de las mensajeras de la luz.
Su cuerpo era delgado y su pelo muy largo que casi rozaba el suelo, tenía una mirada intensa y penetrante.
Tenía muchas preguntas que hacerle pero no sabía por donde empezar me temblaban las manos y estaba muy inquieta hasta que unas pequeñas voces de escuchaban en la lejanía... de pronto Edurmis se movió rápidamente y sonrrio de alegría al ver que esas voces eran familiares.
Por unos segundos me quedé callada pero decidir hacerles las preguntas no me podía quedar con las dudas quería saber todo lo que abia pasado y el porque me abia pasado.
-Eeeh, ...
-Edurmis quería preguntarte que eres, donde estoy y porque estoy aquí.
Edurmis me miro y me dijo: -Nos llaman seres de luz pero en realidad somos los espiritud que recojemos las almas para que no se pierdad en la oscuridad. Y este sitio donde nos encontramos es el bosque durmiente donde todos vivimos en paz y armonía.

El Bosque durmienteOù les histoires vivent. Découvrez maintenant