Éramos cuatro Evelyn Salas
Un verano cualquiera...claro, ya quería yo, que fuera tranquilo.
Ya tenía 17, y como todo adolescente quería disfrutar del verano, así que lo primero que hice fue llamar a mis mejores amigos, para juntarnos en mi casa y luego salir a la playa. Ya estábamos ahí; Alexis, Arturo, Roció y yo eran las doce del día, un día caluroso de semana, así que cuando cada uno termino de arreglarse, el mayor de nosotros, Arturo, nos llevó en su auto en dirección a la playa. Ya ahí la más acalorada, o sea yo, fue la primera en correr a la orilla de la playa, pero cuando me di cuenta que nadie me seguía decidí devolverme a donde ellos se encontraban, y entonces hable:
-¿Y ustedes? ¡Gallinas!-Dije con una risita burlona.
-Daniela, el agua esta fría-Dijo Alexis señalando la orilla de la playa.
-¡Pero si hacen treinta grados de calor, por dios, Alexis!-Dije alzando los brazos y manos.
-Dani, vamos yo te acompaño, ya que, Alexis es un gallina-Dijo Arturo poniendo una mano en mi hombro y dándole una sonrisa burlona a Alexis.
En eso que comienzo a caminar con Arturo a mi lado escucho unos pasos detrás de mí, y de la nada estoy en los brazos de Alexis gritándole que me bajara pero, el seguía corriendo dirigiéndose al agua, iba a lanzarme. "Dios, Alexis eres un idiota" pensé tapándome los ojos me di por vencidaél era un año mayor que yo, era más fuerte que yo, no podría salir de esta. De la nada un grito me saco de mis pensamientos.
¡SUUUUUUUUUUUU!
Y ambos caímos al agua, que por cierto, estaba heladísima pero, gracias al calor no se sentía el frio, solo una sensación refrescante, salí para tomar aire, y ahí esta Alexis riéndose a mi lado, su risa siempre se me hacía contagiosa, así que de inmediato nuestras risas se escuchaban en toda la playa hasta que, me abalance contra el hundiéndolo nuevamente, él se levantó quedando mis piernas encima de sus hombros, y entonces grite:
-¡Batalla de caballitos!
Lo cual hizo que Arturo mirara a Roció y la tomara de la mano, y corriera junto a ella hacia donde estábamos nosotros, entonces Arturo se agacho y Roció posiciono sus piernas sobre sus hombros, y comenzó el juego. Estábamos empatados, esta lo definía todo, si yo caía el equipo de mi mejor amiga ganaría pero, si ella caía mi equipo gana.
-¡Los mejores!- Grito Alexis triunfante y luego nos dimos un abrazo.
-Ganaron esta batalla pero, no la guerra- Dijeron Arturo y Roció al unísono.
Los cuatro reímos, luego empezamos a hacer una fogata, ya que, nos quedaríamos a dormir, ahí mismo. Ya era muy tarde así que los cuatro dentro de una misma carpa, la cual era gigante, fuimos a dormir; Alexis, yo, Roció, Arturo, así estábamos posicionados dentro de la carpa.
Yo dormí abrazando a Alexis él era como mi hermano mayor, le tenía mucha confianza, el me cuidaba y yo a él, en cambio Roció le tenía más confianza a Arturo. Pero esa era la última vez que seriamos cuatro.
Yo como siempre, fui la primera en despertar, o al menos eso pensé hasta que me di cuenta de que Rocío ya no estaba, así que, muy desesperada desperté a Alexis y entonces el exaltado abrió los ojos, me conocía tan bien, conocía todas mis facetas , entonces pregunto.
-Dani, ¿Qué pasa? Te veo exaltada- me dijo poniendo sus manos en mis mejillas.
-Alex, Roció no está- mire a donde ella durmió y también me di cuenta que aún era de noche, porque estaba todo oscuro.
