— ¡Ya llego el autobús! — grito el profesor Will, haciendo que todos sus alumnos subieran a este, menos ella, Charlotte, la cual estaba leyendo placenteramente junto a un árbol.
Will encamino hacia donde se encontraba Charlotte y toco su hombro.
— Señorita Charlotte, ya llego el autobús. — dijo muy cortes el profesor quien se retiró negando con la cabeza, Charlotte se sentía avergonzada, así que guardo su libro y camino hacia el autobús.
***
El camino fue largo, pero por fin habían llegado a Chiloé, donde practicarían algunos hechizos. Charlotte, no necesitaba práctica, ella era buena con la magia y los hechizos, pero su padre insistió que fuera. Ella se encontraba leyendo, tranquila, relajada en el último asiento del autobús junto a la ventana.
El profesor Will, tenía planeado acampar en el bosque, y en la mañana enseñarles a algunos de sus aprendices hechiceros a controlar la tierra, el agua, la arena, las rocas, la lluvia y la tormenta, pero solo a algunos, a los que creía capaces de cuidar un poder como eso. El profesor levanto la mirada de su asiento y se quedó observando a Charlotte, quien con su mano hacia un hechizo sobre el cristal del autobús.
Dibujaba una flor con un hechizo del hielo, quedó sorprendida, ya que nunca le han enseñado a controlar la nieve, ni ningún otros. Toco el cristal con la yema de sus dedos, este chispeo un poco haciendo sobresaltar a Charlotte, alejando su mano del cristal y viendo la obra de arte que había realizado, un espiral. Siguió tocando el cristal, creando miles de espirales, divertida sonrió y alguien toco su hombro. Se sobresaltó y volteo, el profesor quedo impactado al ver que cuando toco el hombro de la muchacha estos espirales que realizaba en el cristal desaparecieron, quedando solo el hermoso paisaje de Chiloé.
— ¿Que has hecho? — pregunta confundido el profesor.
Charlotte, no sabe que responder, no sabía en realidad que había hecho, solo pensó en nieve, en una navidad con su madre y toco el cristal, solo eso.
— ¡Charlotte responde! — grito llamando la atención de sus alumnos.
— No lo sé, solo pensé en la nieve, en una navidad con mamá y toque el cristal y-y espirales aparecieron con solo tocarlo y-y me asuste cuando usted toco mi hombro, y desapareció. — tartamudeaba Charlotte.
— Eso tiene lógica. — respondió el profesor volviendo a su asiento.
El profesor pensaba en las mil y unas maneras en las cuales ella consiguió hacer eso, solo un hechicero profesional lo podría lograr a la perfección, claro ella todavía no, pero faltaba poco para lograrlo, ni él mismo lo podría lograr. Abrió su portafolio y encontró los papeles de cada uno de sus alumnos. A... B... C. Charlotte.
Busco en su carpeta algún indicio de lo que acababa de ocurrir, ninguno. Siguió buscando, no se daría por vencido tan rápido. Busco en los nombres de sus padres, solo estaba el de su padre, junto con un número de teléfono, seguramente del padre. Agarro su celular y marco el número que encontró en la hoja, después de tres tonos, contesto.
— ¿Alo?
— Bueno señor... — busco el nombre en la hoja. —. Señor harry, quería hablar acerca de su hija, charlotte.
— Dígame.
— ¿Puedo saber el nombre de la madre de charlotte?
— ¿Para qué lo necesita?
— Tendremos una reunión en el instituto, y necesitamos los nombres de sus padres.
— Mellisa.
