Sábado, 7:30 a.m
Tocaron a la puerta, Pensé que era mi madre que llegaba de viajar, me levante de mi cama y me puse un abrigo, ya que hacía bastante frio, baje las escaleras con dificultad, pues aún no estaba bien despierta.
-Quién es ?–Pregunte en medio de un bostezo
Nadie respondió...Entonces me decidí a abrir la puerta. Me lleve una gran sorpresa al ver que era Aaron.
-Que haces aquí ?- Pregunte extrañada.
-Quise venir a saludar –Dijo en tono de burla.
-Pero, como supiste que esta era mi casa
-Te seguí.
-Eso sí que da miedo.-Dije
-Pasare a recogerte a las 8:00 p.m –Dijo y se fue caminando.
Cerré la puerta, estaba a punto de desplomarme en el suelo, pero recupere mi postura, seguía sin poder creerlo, que hacia el aquí, y para que iba a recogerme. Fui al baño a darme una ducha rápida, termine de ducharme y me dirigí a mi habitación, abrí el armario y saque unos Jean de encaje, una playera azul y mis zapatillas converse, me vestí y me puse de pie frente al espejo, estaba demasiado pálida, así que me puse un poco de rímel, pintalabios rojo, y me hice una coleta.Fui a la cocina a prepararme un poco de café, rápidamente me tome el café y Salí a dar una vuelta, aunque en realidad sentía que alguien me observaba no preste atención, y seguí caminando, tomé un autobús y fui al parque, me senté en una banca, saque de mi mochila un libro y comencé a leerlo.
Poco rato después comenzó a llover fuertemente, guarde el libro en mi mochila y me apresure a llegar a mi casa, lo malo era que ningún autobús pasaba por la calle y tuve que caminar, estaba empapada, mi cabello hecho un desastre, estaba a punto de llorar, mientras caminaba vi que a lo lejos se acercaba un auto, no le preste atención a aquel auto y seguí mi recorrido, el carro freno y escuche que del interior del coche gritaron mi nombre, así que mire el auto y para mi sorpresa, era Aaron quien lo conducía, lo mire perpleja en medio de la lluvia.
-Que quieres! –Dije enojada y temblando del frio que me cubría.
-Sube –Dijo mientras me observaba
-No necesito de tu ayuda..
-No quiero que te resfríes, así que sube –dijo
No tenía ninguna otra opción y subí al asiento delantero, él estaba vestido con una camisa negra, unos vaqueros y sus zapatillas Nike, no dije ni una sola palabra, el me observaba, mientras yo temblaba.
-Toma, esto te mantendrá caliente.-Dijo mientras señalaba un abrigo que se encontraba en la parte trasera del auto.
-Gracias.-Dije, casi a punto de llorar
Agarre el abrigo, era una chaqueta de cuero negro, bastante grande para mí, pero no le preste atención a eso y me la puse. Saque el celular de mi mochila para ver la hora, eran exactamente las siete de la tarde, no dije nada durante el camino, simplemente me dedique a ver por la ventana como llovía. Al cabo de unos minutos llegamos a mi casa, Aaron aparco rápidamente el coche.
-Gracias por traerme –Dije mientras lo miraba a los ojos
-No hay de que – Sonrió
Estiro su mano al asiento trasero donde se encontraba un paraguas, bajó del auto y se apresuró a abrir mi puerta, me agarró de la cintura para meterme bajo el paraguas, obviamente para que la lluvia no me mojara, me llevó hasta la entrada de la casa, cerró el paraguas y lo coloco a un lado del porche, se sacudió el cabello y me sonrió, yo por el contrario ni siquiera era capaz de sonreír, ya que el frio me tenía paralizada. Me apresure a sacar las llaves de mi mochila, con las manos temblorosas logre abrir la puerta, me gire para despedirme de Aaron que se encontraba detrás de mí.
-Gracias, otra vez. –Dije mientras miraba al suelo.
-No te preocupes dijo.
-Bueno, te veo luego.
Estaba a punto de entrar a la casa, pero Aaron tomó mi mano y me miro a los ojos.
-Buenas noches –Dijo sonriendo
-Igualmente –Dije sonrojada
-Te veré mañana.
-Vale, adiós Aaron.
-Adiós Nora.
Besó mi frente y bajo las pequeñas escaleras del porche, subió a su auto, lo encendió y emprendió marcha por la carretera, hasta desvanecerse en la espesura de la noche.
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Dos mitades imperfectas
RomanceEnamorarse no estaba en los planes de Nora Ekberg Nunca se había sentido especialmente atraída por sus compañeros de instituto, a pesar de sus esfuerzos para encontrar una pareja. Así era hasta la llegada de Aaron, Con su sonrisa fácil y sus ojos...
