# Día 1

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- Adelante, toma asiento. ¿Como te encuentras?- su voz es hermosa, realmente lo es. Por un segundo me hace dudar en decirle la verdad.. solo por un segundo.

 Miro a mi alrededor y me encuentro en una banca en medio de un parque, inevitablemente me río de mi mismo porque, no tengo idea de como llegue aquí. Ha pasado antes es gracioso.. aunque realmente no lo es, porque la realidad es que estoy aquí, sentado encerrado entre cuatro paredes blancas y sin vida.

- Hey, ¿Tú que tal?- sonrío lo mas que puedo pero su labio inferior es mordisqueado por sus dientes. Sabe que miento. 

 Siempre lo saben. 

- Está bien, no tienes que responder a eso si no quieres. ¿Puedo saber tu nombre?- es curioso, estaría molesto por ello de no ser por esa estúpida mirada de chico bueno que tiene.

- ¿De verdad te importa?- intento no sonar borde pero de todas formas no me esfuerzo demasiado.

- Bueno, si no quieres decirme me veré obligado a inventar un apodo ridículo para ti.- su risa invade mis oídos como una hermosa melodía entonces no tengo más remedio que darle conversación.

- Guillermo. Pero mis amigos me dicen Willy- sonrío nuevamente, por que, él no sabe quienes son mis amigos.

- Tienes nombre de tipo duro. Mi nombre es Samuel, pero mis amigos me dicen Unicornio morado-

- ¿Es una broma?- me sorprendo a mi mismo riendo a carcajadas, casi desconocía que poseía la capacidad de hacer eso.

- Claro que lo es, ¿Que clase de amigos me dirían Unicornio morado?- su risa es contagiosa, casi parece que no puede respirar.

- Eres tonto- suspiré calmando mi risa para regresar a la realidad, y ahí me encuentro, observando la nada sin saber que más decir. 

 ¿Qué debía decir? No es como si le contase toda mi vida en una hora. Eso no está bien.

 Supuse que era momento de irme, así que simplemente me puse de pie y caminé hacía fuera. 

- ¿Ya te vas? Apenas hablamos..- su voz sonaba decepcionada, ¿Por qué hablar con un fracasado le hacia tanta ilusión?

- No lo sé. ¿De qué quieres hablar?

- ¿Eres así siempre? Déjame decirte que no eres bueno haciendo amigos, aunque realmente comienzo a dudar de si tienes alguno- definitivamente Samuel era un arrogante de la vida. Sacar conclusiones a la ligera no era de ningún profesional, el tener una jodida corbata y un título no te da derecho de nada. Imbécil. 

 Apreté mis dientes con fuerza siendo incapaz de expresar lo que pensaba sobre su persona, hacía tiempo que no me cruzaba con alguien que me sacaba de mis casillas con tanta facilidad.

- ¿De verdad creíste que podrías llegar a ser mi amigo? lamento desilusionarte pero..

- ¡Wow! Tranquilo, solo bromeaba- me interrumpió divertido. ¿Qué era lo divertido? 

- De acuerdo, voy hacerte unas preguntas ¿Te parece correcto?- ¿Desde cuando mi opinión importa? oh claro, no lo hace.

- Vale.

- Dime, ¿Como te sientes? Sé sincero, no voy a juzgarte.- Está mintiendo. 

  Como todos.

- Bien- me abofetee mentalmente por dejar que mi estúpida voz titubeante arruinando todo. 

- De acuerdo, una más fácil, ¿Cuando fue la ultima vez que viste a tus amigos?- 

 No deberías responder a eso
 Si no lo hago creerá que soy raro
 ¿Seria una mentira?

- No lo recuerdo, hace unos días, quizás anoche..- ¿Por qué hay un hilo suelto en mi remera?

Amado adiós.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora