Capitulo 1-"Mudanza"

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—Cielo,¿ya estas lista?—Pregunta mi abuela.

—Sí, ya estoy lista—Respondo y bajo las escaleras con mis maletas en mano.

Llego al carro de mi abuela y coloco las maletas en la parte de atrás. Cierro la puerta y miro una última vez mi casa para luego montarme en el aviento del copito lo del carro de mi abuela.

—¿Segura que no quieres ir con tus tíos a Londres?—Pregunta antes de encender el auto y con una noble sonrisa.

—Abuela, sólo quiero estar con alguien que sí me quiere—Respondo y me coloco el cinturón—Sabes que ellos nunca les gustaron los niños o más bien adolecentes.

—No es que no te quieran...

—Es mi última palabra abuela—Digo y ella entiende el auto.

Miro a través de la ventana y lo que se cruza es mi casa que poco apoco se aleja y la pierdo de vista. Me voy a vivir con mi abuela en un pueblo no muy conocido y un poco pequeño o eso me dijo ella, comenzare mis estudios mañana y mi nueva vida. Llegamos al pueblo y puedo ver unas que otras casas y entre ellas la de mi abuela. Es de dos pisos blanca con la puerta y las ventanas de color marrón, tiene unas flores que rodean todo el jardín y separa la cerda del césped. Bajó del auto con mis maletas y entro a la casa.

—Tu cuarto está en el segundo piso a la derecha—Me dice con dulzura—Te haré unas galletas.

—Gracias abuela—Le agradezco y subo las escaleras.

Llego al cuarto y es muy espacioso, tiene una cama Queen en el centro, una ventada a la derecha más grande de lo que creí pero lo suficiente como para dejar pared, un armario, dos mesas de noche una de cada lado de la cama y un baño. Abro las aletas y desempaco la que esta llena de ropa y zapatos  para luego acomodarla  en el armario. Abro la otra que esta llena de una almohada, mi portátil, unos cuadros y cosas así. Término de arreglar mi cuarto y bajó a buscar la mesa en donde colocare mi portátil.

—Cielo querida, ya están las galletas—Me avisa mi abuela—Puedes comerlas en el sofá para que puedas ver la tele.

—Ya voy abuela, sólo necesito buscar mi mesa para el portátil—Digo y la busco con la mirada pero no la encuentro.

—No te preocupes por eso, yo la tengo en mi cuarto sólo es moverla—Me tranquiliza y sube las escaleras.

—Ok abuela— digo tomando el plato lleno de galletas y el vaso de leche.

Enciendo la televisión y me cuento en el sofá para luego llevarme a la boca una galleta. Paso de canal y no encuentro algo bueno para ver y las galletas se están acabando así que decido levantarme y hacer unas.

<No eres buena para cocinar>

Tal vez no sea buena pero puedo intentar.

Me coloco el mantel y los materiales para hacer galletas. Miro la receta que está en una pequeña libreta que está a un costado de la mesa y hago lo que dice, hecho unos huevos al bowl ynuno se cae pero le resto importancia, después busco la harina pero no esta, me levanto de la silla y comienzo a buscar la harina en cada esta te que veo y la encuentro, trato de tomar la harina pero esta muy arriba y no la alcanzo.

<eso te pasa por ser enana>

No pues, ahora es mi culpa ser tan baja.

<Sí, es tu culpa>

Ignoro los comentarios estúpidos que dice mi conciencia y llevo una silla al lugar donde está el estante para subirme y bajarla. Me monto en la silla y tomó la harina que por cierto esta muy pesada. Trato de bajar sin caer y lo logro, camino hasta la mesa pero piso el huevo que deje caer y caigo con todo y harina la cual se esparce por toda la cocina y también por todo mi cuerpo.

—¡¿Porqué a mi?!—Grito y me levanto con dificultad del suelo.

Escucho que tocan al puerta y aún con el dolor abro la puerta. Es una chica como de mi edad, alta, piel clara, ojos marrones al igual que su cabello largo.

—Hola, soy Tania—Me salida y me mira de arriba a bajo.

<Estúpida, estas llena de harina>.

—Lo siento, estaba preparando galletas—Me excuso y le dedicó una sonrisa.

—Supongo que necesitas ayuda—Dice y las dos reímos—Soy la vecina de enfrente, vine a darte la bienvenida al pueblo.

—Gracias, y sí necesito ayuda—Abro un poco más la puerta para indicar que puede pasar.

—¿Qué haces?—Pregunta y se que da paralizada al ver la cocina.

—Era un intento de hacer galletas—La tomo por los hombros y la ruedo hacia atrás.

—Bueno, yo te puedo ayudar a limpiar y hacer las galletas—Me propone y yo asiento—Genial, entonces comencemos por buscar una escoba.

(...)

Luego de limpiar el desastre que hice Tania me ayuda a terminar las galletas y luego las colocamos en unos platos.

—Bueno, creo que ya terminamos—Dice con total felicidad.

—Sí, y sólo doramos...—Miro mi reloj— Dos horas y treinta minutos.

—¿Qué hora es?—Pregunta llevándose una galleta a la boca.

—Son las nueve y media, por?—Término con una pregunta.

—¡¡Ay no!!—Suelta la galleta—¡Mamá me va matar!—Dice tomando su bolso y saliendo por la puerta—Chao un gusto conocerte—Termina y cierra la puerta.

—Esta chica sí que corre—Habla mi abuela y hace que me sobresalte.

—Abuela me asustaste—Le digo llevando una mano a mi pecho—Es tañía la vecina, vino a presentare, es muy alegre y parece que puede vomitar arco iris por la boca.

—A mi me parece muy linda— Sonríe—Ya es hora de que duermas, mañana es tu primer día de clase.

—Sí abuela—Respondo y subo a lo cuarto para luego tirarme a la cama y dormir.

Dos mundos, Un secreto Stories to obsess over. Discover now