Me levanté por la mañana como un día cualquiera de clase. A las 7,30h me sonó la alarma del móvil; despeinada, con los ojos hinchados y queriendo seguir en la cama, me tuve que levantar. Cogí el móvil, que estaba en la mesita de noche, que tengo a la izquierda de mi cama, y me fui directa al baño; hice pis, me lavé la cara y me vestí con ropa cómoda, como comprobaréis durante toda la historia, no me gusta ir demasiado arreglada ni incómoda.
Como siempre, bajando por las escaleras, miré todas las notificaciones, "WhatsApp: 7 mensajes de 5 chats", "Google play: se ha actualizado Spotify y tres aplicaciones más", "Badoo: ¡Jonah te envió un mensaje!". Curiosa de mí, y ya en la cocina sacando el bote de nesquik de la alacena, le di a ver ese mensaje. "Hola👋", entré en su perfil y parecía guapo y, además, era de mi ciudad; pinché en "responder", el botón azul que está justo encima del de "No me interesa"; "Hola😊", respondí.
A las 7,59h sonó el timbré de casa, ahí estaba Sonia, la chica que limpia mi casa todos los días; le abrí la puerta con la mano derecha, mientras que con la otra sujetaba el pan que me acababa de empezar. Intercambiando un par de palabras con ella, terminé de desayunar y a las 8,15h salí de casa dirección al instituto.
Ese día hacía bastante frío, como es lógico, ya que era mediados de marzo. Mis auriculares, con la música a tope, me aislaban de cualquier ruido externo, y el vaho empañaba a veces mis gafas. Ya entrando en el edificio, me lo quitaba todo, pañuelo, chaquetón, y me quedaba en sudadera, porque el cambio de temperatura, sinceramente, no era normal. Muy seria, y sin saludar a nadie, me disponía a subir por las escaleras mientras sonaba "Justo ahora" de Dvicio; ese día era viernes, y me tocaba a primera hora Dibujo Artístico, para más tarde, a segunda hora, entrar y ver a la otra mitad de mi clase, ya que estábamos divididos, en filosofía.
Sin poder coger el móvil esas dos horas y estar amargada junto a mi clase, que el 99% no me caía bien y el otro 1% no los soportaba, a las 10,30h sonó el timbre, recogí el fichero, el libro, la cartuchera, lo metí todo en la maleta y bajé al patio, a mi esquinita de siempre con mis amigas, las dos Elenas, que estaban en ciencias, con lo cual, sólo las veía en el recreo.
Me senté a esperarlas, porque yo siempre bajaba primero, mientras el solecito me daba un poco de calor en ese helado día.
-Hola-. Dijo una de las Elenas, muy sonriente. Ésta, para que nos entendamos, Elena Vázquez, era delgada, ojos marrones, pelo liso a la altura del hombro, 1,70m y dientes rectos; en resumen, muy guapa, la hija de su madre.
-Tía, hoy ha sido amargante, te lo juro-. Dije desganada.
-Pues anda que yo, que no veas la caña que ha metido la de gimnasia hoy-. Replicó Vázquez suspirando.
Mientras tanto, llegó la otra Elena, Elena Rodríguez, bajita, rubia, con el pelo largo, gafas, delgada y muy dulce, se sentaba a mi izquierda.
-Hola chicas, estaba saludando a Álvaro, que se había acercado a darme una cosa-. Aclaremos, Álvaro es su novio, con el que lleva un año y 3 meses.
Hablando de nuestras cosas durante los 20 minutos que teníamos de recreo, miré el móvil y lo vi "¡Jonah ha respondido a tu mensaje!".
Inmediatamente me metí en el chat y vi un bocadillo en blanco y escrito "¿Qué tal, guapa?", a lo que contesté "Bien, ¿y tú?". Hablando de lo típico, me preguntó de dónde era y qué buscaba, mientras me contaba que tenía una tienda de informática y trabajaba de lunes a sábados.
Ya de vuelta del recreo, yo me quedaba abajo, ya que tenía gimnasia y mis amigas subían; en esa clase no podía ni oler el móvil, así que como comprenderás te vas a tener que esperar a dibujo técnico para saber si me habló o no.
Habíamos hecho béisbol, entre las carreras y los 62739597365268 escalones que había hasta subir a la tercera planta, estaba cansadísima.
Dibujo técnico me encantaba, así que era como mi hora de relax. Pillé el móvil sin que me dijesen nada, aunque a veces me llamaban la atención, pero pude llegar a ver los mensajes de ese tal Jonah.
-Si quieres podemos hablar por WhatsApp, que es más cómodo que este chat-escribió hacía 20 minutos.
-Me parece genial. Y perdón por no haberte contestado antes, estaba en clase de gimnasia.
-No te preocupes, guapa.
Estuvimos hablando toda aquella hora y durante el siguiente recreo que había de 20 minutos también.
Aclaramos que ninguno de los dos buscábamos algo serio, simplemente pasarlo bien, y que nos gustábamos... ¿por qué no vernos entonces?.
Extrañamente, yo estaba feliz, me hacía sonreír el hecho de haber encontrado a alguien compatible conmigo, aunque me asustaba que fuese de mi misma ciudad, por el qué dirán.
Ese día acabó pronto, ya que los viernes no teníamos clase a última y volvía una hora antes a casa. Como todos los días de rutina, llegué, comí, me puse a descansar, ya que era viernes, y estuve toda la tarde enganchada al móvil hablando con él. Hacíamos el tonto, nos mandábamos fotos chorras... hasta que llegó un punto en la noche fría, en el que yo estaba debajo del edredón calentito, con mi pijama de invierno en el que pude ver en una foto sus bóxer.
Compartía habitación con mi hermana, pero ella siempre llegaba a casa y se acostaba horas más tarde que yo, así que aproveché y le mandé yo una foto en braguitas. La cosa se empezó a calentar, y acabó mandándome vídeos de cómo se masturbaba y hablando sobre qué nos gustaba en el sexo.
Me gustaba, era especial.
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Jonah
RomanceCamino de la playa con Audrey, mi mejor amiga, choqué con un chico al no estar atenta por ir andando con el móvil, y mi amiga me advirtió "Tía, ten cuidado", a lo que escuché respuesta enseguida "No te preocupes, está muy atenta al móvil". En ese p...
