habían pasado ya dos semanas desde aquel extrañó incidente, que siendo sinceros no recordaba mucho, lo único de lo que estaba seguro era que había despertado en el piso del pasillo a eso como de las 10 de la noche, prácticamente ese día no comió, no cenó, solo se dedicó acomodar su ropa, para irse directamente a dormir, ya que el pesado sueño que le albergaba ese día, le estaba obligando a cerrar a los ojos.
Los próximos días pasaron normales, su relación con oikawa no había mejorado para nada y las pocas llamadas que tenían, reinaban los incómodos silencios y por parte de la casa no había sido tan malo como esperaba, solo de vez en cuándo sus cosas aparecían en otros lados, solo cuatro veces llegó sentir una extraña presencia, pero no le asustó, de cierta forma hasta cálida se sentía, ya que mayormente el fantasma se sentía cuándo estudiaba, aún que suene raro.
Hoy, viernes había salido temprano como lo marcaba su horario, se despedío de unos superiores, que habían insistido que fuera a tomar con ellos, pero les dijo que pasaba, ocupaba hablar con mi novio y no era mentira los últimos dos días le había marcado sin obtener respuesta, la situación ya le preocupaba bastante, iría a verlo mañana temprano.
Llegué al super sin pensarlo, entre a comprar algo para cenar, tenía tiempo libre, pero quería adelantar tareas, si quería pasar el fin de semana con su novio, así que compré algo fácil de preparar, para dirigirme a mi casa, el trayecto fue mas corto de lo usal entre tanta preocupación que acosaba mi cabeza, no cerre la puerta con seguro, solo entré y me deje caer en el sillón, marqué el mismo número con esperanza de que contestará, pero obtuve la misma respuesta.
Mis animos de hacer todo se habían ido, el era la única persona que podía cambiar mi humor tan drásticamente, un leve rugido salió de estomago, "si ya voy", me levante con pereza y prepare la sopa instantánea que había comprado, comí todo bastante despacio, cuando termine, limpie y deje todo en su lugar, no quería dar más trabajo a la persona de la limpieza, me dirigí a mi habitación, disputado hacer la tarea.
-¿pero donde la deje?- revisaba toda la habitación con la mirada, un vago recuerdo invadió mi mente, baje corriendo a la sala, pero tampoco estaba, según yo ahí la había dejado, caminé por toda la casa en su búsqueda, hasta que la encontre al lado de la puerta que dirigía al sotano, últimamente le invadía una gran curiosidad por saber que había en el, sin embargo un extraño presentimiento le decía que no debía bajar, junto con las advertencias de la dueña, tocó la puerta con un suave roce, un escalofrío recorrió su cuerpo, dejándolo helado, tomó su mochila y me alejo de la puerta con rapidez, inmediatamente se encontraba en su habitación, aveces se preguntaba que tan rápido podía ser en esa clase de situaciones, sabía que la casa estaba toda embrujada, así que no podía huir, con mas calma, se sentó en su cama para hacer la tarea, podría sentarse en su comodo escritorio pero esta vez le apetecía más la cama, saco sus libros y empezo a leer con sumo cuidado, esperando que no se pasara ningún detalle, terminó la mayoría de su tarea a eso como de las 2 a.m. deseando no quedarse dormido, ya que tenía que abordar el primer tren de la mañana, dejo sus cosas medio acomodadas en el escritorio, para tirarse a la cama, el sueño pesaba en sus párpados, sabía que en unos minutos caería completamente dormido, sus ojos que ya no luchaban por mantenerse despiertos, ahora se encontraban cerrados, unos suaves pasos apenas escuchables anunciaban que claramente alguien se paseaba por el pasillo o venía a su habitación, abrió los ojos con pesadez pero no se levantó, los pasos parecieron detenerse afuera de su puerta, un agradable silencio se posó en el lugar por unos cuantos minutos los cuales fueron suficientes para que cayera en los brazos de Morfeo.
Su despertador sonó tan fuerte que si tuviera vecinos lo demandarian por el ensordecedor ruido un sábado en la mañana, se vistió con rapidez, cuando llegará a su casa se daría un baño o tal vez podría darse uno con oikawa, la segunda idea le resultaba muy tentadora, una gran sonrisa surco su rostro junto con un pequeño sonrojo, ya no había insistido en hablarle, mejor lo sorprendería.
Había comprado un detalle que sabía que le encantaría, un peluche tamaño regular en forma de alien, aunque no era un gran detalle como los anteriores que había tenido con el, era el que creía que más especial de todos, tomo su mochila negra, en la que guardo lo poco que llevaba y bajo corriendo, no desayunaria, toco la bolsa de su pantalón asegurándose de llevar lo mas importante, llaves, cartera, y celular, se acercó a la puerta, esperando salir con rapidez, pero su sopresa fue mucha al ver la puerta cerrada con todos los candados, que claramente ayer no había cerrado, una sonrisa se formo en su rostro, mientras quitaba los seguros, de cierta forma no sabía si lo cuidaban o no quería que saliera, pero prefirió quedarse con la primera, -"no vemos en un día"- grito con entusiasmo antes de salir de su casa, no sin antes ponerle seguro, y se dirigió como bala a la estación.
El viaje fue más corto que la primera vez, su estómago rugia con fuerza pero podía controlarlo, solo faltaban cinco minutos para su llegada, la mayoría del viaje la paso imaginado la cara que pondría oikawa al verlo ahí, finales de los más hermosos pasaban por su cabeza, asi como diferentes prototipos de citas que podrían tener, sin duda alguna hoy sería un buen día, se repetía mentalmente mientras bajaba del vagón, quería correr a la casa de su novio y eso aría, sabía que aun estaría plácidamente durmiendo, así que decido ir despacio, de caminó a su casa compró un hermoso arreglo de flores, solo quedaba una cuadra para llegar, sus nervios incrementaron considerablemente quitandole el espacio al hambre, no era la primera vez que iba a su casa, pero con el todo simpre sentía como la primera vez, sus manos sudaban y sostenían fuertemente el ramo como si temiera a que desapareciera de sus manos, ya parado en la entrada no decidía si tocar, o entrar con la llave que le había dado, pero quería sorprenderlo, abrió con su llave, y entro con cautela, una gran nostalgia lo invadió, junto con una lluvia de recuerdos golpeando con fuerza su corazón, todo estaba igual de calmado que simpre, caminó por el lugar encontrándose con una pequeña nota, al parecer sus padres no estaban como de costumbre, dejó la nota en la mesa de centro donde la había encontrado, saco el peluche de alien de la mochila y subió sin hacer ruido directo a su cuarto, giró lentamente el picaporte, deseando haber estado mejor vestido, una gran sonrisa iluminó su rostro, uno, dos... tres. La puerta se abrió mostrando una cruel realidad.
Su sonrisa desapareció, para que una mueca de tristeza y rabia invadiera su cara, las flores cayeron de sus manos junto el peluche pero no le importo si había hecho ruido, lo único que quería era oikawa despertará y le diera una respuesta, pero ninguno de los dos hombres desperto, su traquea parecía querer hogarlo, ya que cada vez se le dificultaba más repirar, el corazón parecía incogerse más y más con el tiempo que pasaba, no podía moverse, no podía hablar, solo lamentarse en silencio, "¿porqué? ", "¿qué no se amaban?", "¿dónde habían quedado todas esas promesas?", "¿y su vida juntos?", sencillamente todo se había ido a la mierda.
mi novio oikawa estaba compartiendo cama nada más ni nada menos que con su mejor amigo de infancia, la manta que poco les cubría mostraba lo bien que la habían pasado anoche, una sonrisa amarga cruzo su rostro, tan siquiera oikawa parecía feliz, ahora solo deseaba nunca haber venido y vivir simpre en la mentira.
Salió del cuarto, con rapidez, poco le importó si lo escucharon irse, mientras corría por la calle, deseando perderse cosa que no pasaría, había vivido ahí toda su vida, solo esperaba correr hasta que ya no tuviera aire o sus piernas cayeran, la escena se repetía en su cabeza como una televisión descompuesta, no encontraba respuestas o más bien si las tenía, el sabía de antemano que ya todo estaba mal y eso era lo que dolía, la sonrisa que oikawa tenía hoy era perfecta, una que le había dirigido en sus mejores tiempos de noviazgo, una que ya nunca volvería a su lado.
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Un Fantasma, un tanto extraño.
FanfictionYamaguchi tadashi es joven de 19 años que se muda a Tokio, con la esperanza de estudiar derecho, aceptando un extraño trato, termina viviendo en una residencia que es, según eso "habitada por fantasmas"
