Capítulo 30

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Grité y me sobresalté espantada. Me incorporé rápidamente y con la respiración agitada. Miré alrededor. ¿Dónde estaba? Todo era extrañamente familiar. Acaricié las sábanas de la cama sobre la que estaba. Eran suaves y limpias.

—Tranquila, Ada...— dijo Esaú sonriendo, mientras se acercaba a mí—. ¿Estás mejor?

—¡Esaú! ¡Estás vivo!— salí de la cama y traté de ponerme de pie para abrazarle, pero la cabeza comenzó a darme vueltas y lo di por imposible. Me quedé sentada.

—Claro que estoy vivo— se rió. —¿Por qué no iba a estarlo?

—Esto es... ¿Omega?

—Ada, estás actuando de manera extraña. Creo que voy a pedir que te aumenten la dosis de tranquilizantes— bromeó.

—Pero... me siento confusa. ¿Dónde está Dareh?

 —¿Dareh? ¿Quién es Dareh?— contestó confundido.

—¿Qué?— me quedé helada.

—Debes haber tenido un sueño de los tuyos.

—¿Un sueño? No... imposible... ¿Dónde está Styan? Él te dirá quién es.

—En clase. ¿Dónde si no?— Esaú parecía aún más confundido que yo al escucharme hablar, lo cual me dejaba desconcertada.

—¿Puedo verle?

—Será mejor que de momento guardes reposo. Yo le avisaré para que venga cuando termine. Esta mañana no tenías buena cara. ¿No lo recuerdas? Te desmayaste. June me dijo que te encontró tendida junto a la fuente del delfín.

—¿June? No puede ser... ¿está viva?

—¿Qué tonterías estás diciendo, Ada? Claro que está viva. ¿Pero qué has soñado?

Empecé a sentirme bastante inquieta. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Realmente había sido todo un sueño? ¿De verdad que no había conocido a Dareh, ni habíamos viajado al pasado? ¿Mi June estaba bien?

—Bueno, yo tengo que salir. Me toca dar clase ahora. ¿Estarás bien?— dijo mientras se dirigía hacia la puerta.

—Sí, descuida, Esaú.

—Te veo más tarde. Pasaré a verte con Styan y June— se despidió mientras salía. Tras él, la puerta automática se cerró, dejándome sola con mis pensamientos y mi inmensa confusión.

Me levanté de la cama con cierta dificultad y me quedé parada intentando controlar el equilibrio. No podía ser un sueño. Miré mi abdomen en busca de una cicatriz que me confirmara lo último que recordaba, que el monstruo June me había herido, sin embargo, no había nada. Yo tenía puesto el uniforme de Omega, como siempre. Nada había cambiado, excepto yo. 

Me acerqué al escritorio y tomé mi tableta. Busqué en la sección de Historia de la Tierra la página en la que hablaban del doctor Salazar. Lo observé detenidamente. En la imagen tendría unos diez años más que el Tristan que yo había conocido. ¿Por qué? Si todo ocurrió cuando yo lo conocí, ¿Cómo era posible?

Sabía de memoria lo que estaba escrito, pero lo releí una vez más.

Doctor Tristan Scott Salazar (1993-2024). Nació en la ciudad de Birmingham, Inglaterra. Huérfano de madre desde los 14 años, se vio obligado a abandonar sus estudios para cuidar de su hermano pequeño, pero con su mente privilegiada, los retomó unos años después y no tuvo dificultad para ponerse al mismo nivel que los jóvenes de su edad, superándolos en cuestión de dos cursos académicos.

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