~narra Gona~
En la mañana me despierto con un fuerte dolor en el pecho, es tan intenso que me hace retorcer en la cama.
Trato de no hacer ruido, pues mi familia puede oírme.
Espero que todo pase y así pueda olvidarlo, pero el dolor no para.
Siento como si me estuvieran presionando el pecho con mucha fuerza, y mi corazón palpitara a mil por segundo.
No puedo soportarlo más, empieza a faltarme el aire.
Comienzo a toser tan fuerte que hasta llego a sentir que mi garganta se desgarra.
Extiendo mi brazo para poder encender la lámpara de la mesita de noche, al hacerlo, me doy cuenta que mi vista está borrosa, lo que me causa mareo.
De inmediato me dan nauseas, por lo que me levanto de la cama y voy directo al baño, ahí abro la tapa del inodoro y empiezo a vomitar.
--¿Gona?-- escucho la voz de mi madre, dice mi nombre casi en susurro, se nota que está recién levantada-- ¿Estás bien?-- pregunta al tocar varias veces la puerta.
--Creo que sí-- digo con la voz quebrada.
--No te oyes bien-- responde girando el picaporte, así abriendo la puerta.
Y pasa lo que menos quería: mi madre se comienza a preocupar de una manera exagerada.
--¡Gona!-- grita arrodillándose para quedar a mi lado-- ¿Qué sucede?
Ella toca mi frente, su mano está temblorosa y su rostro refleja demasiada preocupación.
--Estás muy caliente, creo que tienes fiebre-- dice poniéndose de pie-- llamaré a la ambulancia, quedate aquí.
En cuanto mi madre se va del baño, entra mi hermano mayor, igual de preocupado.
--¿Qué te pasa?-- pregunta tratando de mantenerse calmado.
--No lo sé-- respondo limpiando mi boca, para luego incorporarme y arrecostarme en la pared-- desperté así.
--Bien, vamos a la sala, pronto llegará la ambulancia-- dice extendiendo su mano hacia mí, ofreciéndome ayuda.
Me hacen varios exámenes en el hospital. Luego nos dicen que nos sentemos en la sala de espera.
--¿Te sientes mejor?-- pregunta mi hermano mientras acaricia mi cabello.
Yo asiento, posando mi vista en las pastillas que tengo en la mano. Unas que me han dado para calmar lo que sea que tenga.
--¿Y bien?-- escucho preguntar a mi madre, quien se pone de pie frente al doctor que recién llega.
--No sé como decirles esto-- dice él-- ¿Podríamos hablar en mi consultorio?
Los tres aceptamos, cruzamos miradas dudosas y caminamos hacia donde el doctor nos indica.
Ahí hay un escritorio pequeño, donde se sienta el doctor. En frente dos sillas en las cuales nos sentamos mi madre y yo. Y en una esquina, pegado a la pared, está un pequeño sofá, donde se sienta mi hermano.
--¿Qué ocurre?-- pregunta mi madre, todos notamos que el doctor está pensando como decir lo que tenga que decir.
--Pues... resulta que Gonzalo tiene un grave problema en el corazón, un problema que podría matarlo en cualquier momento.
Al instante, mi madre comienza a hiperventilarse.
Yo miro a mi hermano, quien me ve con preocupación y tristeza.
--¿Cómo pasó?-- pregunta él, desviando la mirada hacia el doctor.
--Creo que siempre la ha tenido, pero hasta ahora se hace visible. Al parecer, es algo que tenia que pasar en algún momento-- él pone un rostro extremadamente serio-- Digame, señora... ¿Alguien más de su familia ha presentado este tipo de problema?
Veo como ella piensa y piensa, moviendo ligeramente sus labios al susurrar algunos nombres de miembros de la familia.
--Me parece que sí, mi abuelo y una tía los tenían. ¿Acaso es hereditario?-- pregunta jugando con sus manos de forma nerviosa.
--Sí, lo es-- el doctor da un gran suspiro-- al parecer tiene cardiopatías congénitas.
--Pero como, no lo entiendo...
--Lo siento mucho. Nosotros nos encargaremos de darle los medicamentos que necesita, pero deben saber que no hay solución.
--Lo entiendo-- mi madre baja la cabeza para limpiar sus lágrimas-- ellos también murieron en poco tiempo.
Debido al asombro, mi boca no articula palabras, no puedo creer lo que estoy oyendo.
--Con el tratamiento, tal vez viva más de lo que pensamos-- él posa su mirada en mí-- pero no evitará la muerte en menos de un año.
--Bien, gracias-- mi hermano se pone de pie para luego ayudar a mi madre a hacer lo mismo-- ¿Podemos irnos ya?
--Claro, les daré las citas próximas y los medicamentos, y podrán retirarse.
Yo me levanto y salgo a paso lento.
Lo que me acaban de decir no deja de darme vueltas en la cabeza.
Al llegar a casa, mi madre se deja caer en el sofá, y da un gran respiro.
--Lo siento, debí contar esto antes de que nos tomara por sorpresa-- dice ella, fijando la mirada en el techo.
--Entonces... ¿De que se trata esto?-- pregunto sentándome al lado.
--Nuestra familia ha tenido el mismo problema durante varias generaciones. Nunca creí que te tocara a ti, no diste ninguna señal hasta hoy.
--¿Y qué pasará ahora?-- pregunta mi hermano.
--Comenzar con el tratamiento, tendremos que esforzarnos para que no mueras pronto-- responde ella, limpiando una lágrima recién salida de su ojo-- lo siento mucho.
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La verdad es que no sabía muy bien como comenzar todo, y me salió así. Espero que les haya gustado el primer capítulo.
Y para el que no sabe~>
Las cardiopatías congénitas son mal formaciones del corazón, las cuales afectan su funcionamiento. Es hereditario y, en los peores casos, puede llegar a ser mortal.
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No Quiero Perderte ☆GONUH☆ TERMINADA
FanfictionProméteme que no olvidarás nuestras risas, nuestras bromas, nuestras conversaciones, nuestros planes, nuestras lágrimas, nuestros recuerdos, nuestras experiencias. Prométeme que no me olvidarás. Pensaba Gona, mientras su corazón se iba deteniendo y...
