Ya... Ya no recuerdo la última vez que vi el sol, recuerdo mi vida antes de este lugar, es como una gélida y lejana película de fantasía, una visión tan fría como el aire que pasa atravez de estos muros de roca húmeda y maloliente. Poco a poco voy sientiendo como mi alma se pudre en este lugar, tengo miedo, en algún momento voy a morir, lo temo principalmente por la pequeña afición que tienen los guardias de este este gigantesco infierno en la tierra, a mitad de la noche, abren las rejas de esta maldita cárcel, cada noche todos los reos corren por su vida, y porque, se preguntarán, pues, porque cada noche al abrir las rejas sueltan lobos silvestres, grandes, fuertes y con un apetito voraz, recorren la carcel por cada pasillo, cada rincón cazando personas por una diversión despiadada, en esos fríos pasillos se escuchan los gritos de personas siendo asesinadas sin compasión por estos animales. Recuerdo hace un tiempo haber tenido un compañero de celda, pobre chico, juzgado injustamente decía el, y comido en su segunda noche, recuerdo ver su cara siendo masticada por uno de esos animales.
Tengo su imagen en mi mente todos los días aunque, se hace una imagen común después de todas estas noches siendo participe de tan macabro juego, solo pienso en salir de este maldito lugar, pero cada día, un poco de esa esperanza va muriendo, junto con mis compañeros, el sueño que se va haciendo presente cada vez más, es poder morir sin sentir el dolor terrible de ser comido en vida, y creo que ya se acerca la hora de otra corrida de la muerte, espero salir bien, ya siento los oxidados sonidos de las puertas abriéndose, no quiero que se abra esta puerta...
-Por favor que no se abra- susurro débil y temeroso
Lentamente se escuchan los aullidos de los lobos, escucho como los reos piden clemencia, otros lloran, mientras que cada gruñido nos lleva más a la locura... Se acerca la hora de morir.
-Chirrido de oxido-
Mi cara cambia, ya no es cansancio el que refleja, si no que miedo puro...
-Mi reja se abre- digo con terror
Escucho las pisadas de los lobos venir, mi corazón palpita tan fuerte que se que esos animales lo escucharán. No reaccionó de otra forma que no sea correr, solo comienzo a correr por ese largo y oscuro laberinto de pasillos,
-acabo de patear algo - Bajo la mirada..
Era la cabeza de uno de los reos, la desesperación se apodero de mi, quiero uir, quiero vivir, ya no quiero mas esto. Corro desesperado por los pasillos, ya casi no escucho ruido, esta todo muy silencioso, me pregunto si ya esta pesadilla acabó, pero dentro de mi se que aún queda, siempre finaliza con la activación de las redes húmedas de la carcel, con eso los lobos se alejan, aun no hay agua, pero si hay mucho silencio, por lo que solo me dedicaré a encontrar un lugar para esconderme...
Ya pasadas unas horas empieza a caer el agua que indica que todo acabo, esa lluvia artificial que ahuyenta a esos malditos animales... Y junto con esa mojada salvación se lava la sangre y restos de personas de los pisos...
-Hoy, como ayer, me he vuelto a salvar... -Dije cansado y un poco más aliviado, mientras las lágrimas tornaban mi vista borrosa
Camine bajo el manto de agua, con mis pies descalzos sintiendo como los restos de personas empujados por el agua circulaban a las canaletas de los pasillos de la muerte. En mi mente solo un pensamiento recorría mi cabeza
Estoy vivo, estoy vivo- repetía con voz débil
Ya con esto, acabé otro día, llegue a mi celda la que Lentamente se iba cerrando entre Chirridos de esas pesadas puertas de acero oxidado, y un vago recuerdo de el porque estoy aquí... Como vine a dar a este infierno en la tierra... En mi memoria están las imágenes de haber sido soldado, que si he sobrevivido es porque inconscientemente mi entrenamiento así me ha mantenido, y que si he llegado aquí, es por haber sido condenado por alta traición hacia mi país, aunque pese a todo eso, no recuerdo que fue lo que hice, una gran laguna mental se hacía presente, y cada vez que intentaba recordar algo al respecto, sentía un terrible agotamiento y dolores sin explicación.
Ya era de día, o eso creo, la oscuridad de este lugar no te permite saber si es de día o de noche, lo único que me guía, son los sonidos de las aves que llegan tenues y frágiles cada cierto tiempo.
De pronto, el Chirrido de las rejas nos espanta a todos, se que no ha pasado el tiempo suficiente para que suelten a los lobos, aunque mi terror es un reflejo conseguido de la rutina de este macabro lugar, luego, sonidos de zapatos resonaban en el interminable pasillo, y entre los zapatos, unos tacos de mujer, con un paso firme se hacía sobresalir de entre los guardias, quien seria el afortunado pensé, ya que esta semana se habían llevado a uno que otro recluso para su pena de muerte, o simplemente para usarlos en experimentos ultra secretos, típico de este tipo de lugares, de todas formas, morir rápido era mucho mejor que la angustia y sufrimiento que nos hacían sentir cada noche, poco a poco voy sientiendo como esos pasos se hacen más y más cercanos, hasta llegar al la celda frente a la mía, y ahí unas luces de linternas iluminaban dicha habitación putrefacta...
-Bastardo con suerte- susurre mientras mi mirada caía al suelo
Pareciera que me escucharon, ya que antes de darme cuenta esas linternas iluminaban mi celda, solo veía luces y una voz se escuchaba entre los lamentos de los otros prisioneros
-Este es el prisionero 735 verdad?- con voz autoritaria
-si señora!- respondía el guardia enérgico
-Este es - susurro...
-El viene conmigo- le ordena al guardia
-A su orden!- responde el, temeroso...
Me tomaron y lanzaron a un rincón de un baño supongo, y con una manguera de incendios procedieron a bañarme, sentía el chorro de agua en mi cuerpo como agujas picando y golpeando sin herir mi piel, veía como el agua escurría entre rojo y café. Acto seguido me tiraron una toalla para secar mi maltrecho cuerpo, me dejaron en un baño maloliente para que me vistiera y arreglará, según las ordenes de la mujer que me saco de esa celda, tome la navaja para afeitar, me mire al espejo y dije en voz baja
-Si corto mi cuello, acabare con todos mis problemas hasta ahora- acercando la navaja a mi cuello
La idea provenía del pensamiento de que iba a morir de todas formas, por ende, hiciera lo que hiciera, acabaría de la misma forma, lentamente acerque esa navaja a mi cuello, centímetro a centímetro avanzaba a mi cuello, donde cargando la navaja contra mi piel, comienzo a rasurar mi barba sin cortar nada más allá que no fuera mi barba...
El motivo de mi arrepentimiento, no lo se, quizás solo eran las mismas ganas de vivir que me mantuvieron respirando hasta ahora, aun no me he rendido, y voy a seguir viviendo, era el pensamiento que afloraba dentro de mi cabeza, ya razurado y vestido, procedí a salir de ese apestoso baño.
-Veo que ya está listo Capitán Marcus!-dice la mujer con voz de mando.
-Y tu... quien er...s...s.- alcance a decir antes de recibir un golpe en la nuca con la culata de un fusil
Caí al suelo y la mujer les ordena estar en posición de descanso, me sentía débil, hace varios días que no comía, no dormía, mi desnutrido cuerpo luchaba por mantenerse activo, con las pocas fuerzas que tenía me puse de pie nuevamente, y volví a preguntar
-Quien... eres?... Pregunte apoyandome en mis rodillas
-Teniente Coronel Shanna Howland- respondio con firmeza
Muchas preguntas se venían a mi cabeza, en especial una
-Que vas a hacer conmigo...shana...-Pregunte más repuesto
En su mirada vi un brillo, mucha energía, mientras caminaba a un escritorio dentro de la habitación en la que estaba el baño donde me vestí, se sentó y me dijo.
-Necesito sus habilidades de combate capitán, ayúdeme y prometo que jamás volverá a ver este lugar- dijo mirándome directo a los ojos
Si necesitaban algo así de mi, significaba que no tendría que morir... Aún... Por lo que acepte sin pensarlo más, la mujer firmó unos papeles, dio unas cuantas ordenes y ya me tenía en un vehículo militar, alejándonos de ese infierno, a mis espaldas el edificio alejándose, mientras una idea que suavemente acariciaba con alivio mi ser decía...
-Adiós a ese lugar oscuro.....
