~A thousand years.~

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Aquello nunca fue importante para ninguno de los dos, creían que era un juego, que ambos jugarían hasta cansarse, y que cuando se cansaran, se acabaría el juego.
Draco y Hermione. Los más listos de su año. O eso decían, por que en cuestiones de amor, eran tremendamente idiotas.
Hermione se acerco a Draco por petición de Harry, querían saber más, saber hasta que punto estaba corrompido. ¿Habría vuelta atrás?
Draco vio a Hermione como un reto. Se propuso ganársela, robarle el corazón para después destrozarselo.
Hermione entro en el juego, primero con risas tontas, pequeños movimientos. Luego, sintió la necesidad de impresionarlo, de ser más que cualquier otra chica, de atraer su atención. Comenzó a arreglarse, no mucho, sólo lo suficiente. Ella creía que era parte del juego.
Y el juego siguió. Draco se molestaba cada vez que un chico se acercaba a ella, pero se mentalizo de que era sólo por que, si ella se enamoraba de otro, él perdería el juego. Y Draco odiaba perder.
La mente es un laberinto, con muchos callejones sin salida, detrás de cada puerta había una nueva sorpresa.
Pronto Hermione comprendió, que eso de nunca digas nunca, es cierto.
Ella no podría haberse imaginado sintiéndose cómoda entre los brazos del rubio.
Y él nunca espero, desear que ella nunca se fuera.
Pero llego un momento, que su amistad se convirtió en algo más. Nunca llegaron a definir su relación, pero sus corazones si definieron sus sentimientos. Se amaban. A pesar de que ninguno se atrevía a confesarlo.
El juego que Draco tenía en mente se perdió en el olvido, él era adicto a los labios de la leona.
Ella disfrutaba de sus ratos con la serpiente, ni siquiera necesitaba sus besos, el simple hecho de estar entre sus brazos, mientras este acaricia su cabello... Le encantaba oirle hablar, aunque fuese de una tontería, cualquier cosa le resultaba interesante si salía de los labios del rubio.
Pero su relación se volvía cada vez más peligrosa. Un día, escondidos en la sala de los menesteres, Draco menciono un tema delicado.
La guerra.
— Ambos sabemos cual es nuestro bando...—Susurro, al oído de la Gryffindor.—
Hermione cerró los ojos, como si esas palabras le causarán dolor, y de hecho lo hacían.
— Puedes venir con nosotros...—Susurro, ambos sabían a que nosotros se refería, la orden.— No te juzgarían, se que no lo harían...
Draco suspiro, acaricio la mejilla de la castaña, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas no derramadas.
— Es demasiado tarde, Hermione...—Murmuro.
— Nunca es demasiado tarde.—Se apresuró a contestar ella.
Pero sí era demasiado tarde.
El Rubio se alejó de Hermione unos pasos, tenía la mirada ensombrecida por el dolor que le causaba lo que debía decir en aquel momento. Era hora de sincerarse. Era hora de poner en una frase lo que ya había demostrado con sus actos.
— Te quiero...—Susurro, tomando por sorpresa a la leona.—Y por que te quiero, tengo que contarte la verdad. Hace tiempo que escogieron un bando para mi, y los dos sabemos que no es el de la orden, nunca tuve opción. Nunca me dieron a elegir, siempre dieron por hecho que sería como mi padre. Y tienen razón, no puedo elegir lo contrario... A pesar de que quiera, no puedo. Mi familia está amenazada, mataran a mi madre...—Se giró a mirar a la atónita Hermione.—No quiero perderte, pero lo que siento por ti es demasiado arriesgado. Todo esto.—Hizo una amplia seña a su alrededor.—Me mantiene vivo. Tú eres mi punto de apoyo, y odió la idea de perderte, pero no tengo opción. Sabes que no tengo opción.—Prácticamente se lanzo sobre la chica, agarrando las manos de ella y arrodillandose ante ella para poder verla bien, tenía los ojos anegados en lágrimas, el rubio alzo una mano y limpió una de las lágrimas rebeldes que se había escapado de los ojos de Hermione.—No llores... Herm...—Murmuro.
Ella asintió con la cabeza, no le quedaba otra que aceptarlo.
— Yo también te quiero.—Susurro, apunto de echarse a llorar.—No quiero perderte, no puedo perderte. Eres demasiado importante, estoy segura de que habrá un manera...—Él la interrumpió.
— No hay ninguna manera.—Hermione bajo la cabeza y Draco la rodeo con sus brazos.
— Prométeme que vivirás...
— Te lo prometo.—Él beso la parte superior de la cabeza de ella.—Siento demasiado por ti, como te quiero, quiero que estés a salvo. Cuando todo esto acabe... Cuando todo esto acabe volveré a por ti.
— Te esperare. Todo el tiempo que haga falta, nunca dejare de esperarte, estaré mil años en pie, esperando por ti, si es necesario.
— Lo se, y por eso y otras miles de cosas, te amo.—Los labios de la serpiente, se unieron a los labios de la leona, en un beso suave, un beso que ambos recordarían siempre.
Tras esto, con el corazón roto, se separaron, y tras una última y sentida mirada, sus caminos se separaron.

~Dramione~ A thousand years.Stories to obsess over. Discover now