Capitulo 1

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He decidido dejar la música, ya que no me encontraba bien y centrarme en lo que realmente me gusta, ayudar a los adolescentes. He creado un grupo de apoyo, aquí en Málaga, donde vienen chicos y chicas que lo pasan mal en su casa, con sus amigos y yo les doy consejos y los intento convencer que hay que vivir la vida. No siempre funciona, pero la mayoría de las veces si me hacen caso. Llego al pequeño local y lo abro. Es pequeño y tiene sillas y una pizarra, ya que tampoco lo quería amueblar demasiado. Desde la ventana veo como llegan los chicos.

- Hola Pablo- me saluda Lucy , una chica alta y con una preciosa melena castaña. Esta chica sufrió acoso de pequeña y todavía no lo ha superado.

- Hola- me saluda Robin, un chico bajo y regordete que tenia problemas familiares muy fuertes pero que ya lo está solucionando.

Nos sentamos todos en nuestras sillas y por lo que veo, hay una chica nueva. Tiene el pelo corto negro  y delgada. Los ojos los tiene de un precioso color azul y los labios carnosos.

- Hola a todos- los saludo amablemente.

- Hola- repiten al unísono.

- ¿Cómo te llamas?- le pregunto a la chica nueva.

- Leila, y estoy aquí porque me ha obligado mi madre, así que no me vengas con estupideces de que tengo que vivir la vida y blablabla- me dice.

Tiene mucho carácter y la verdad es que me ha dejado sorprendido su respuesta. No me había enfrentado a un caso similar.

- ¿Qué es lo que te ha pasado?- le pregunto.

- ¿Para qué quieres saberlo? No te voy a contar ni un poco de mi vida, chaval- me dice en un tono de enfado.

- Estoy para ayudarte, Leila.

Al decir esto, Leila agacha la cabeza y dice algo por lo bajo, que no logro entender. Los demás chicos la miran atónitos.

- ¿Cómo te va a ti Lorena?- le digo a la chica rubia, que tuvo problemas de acoso también.

- Mejor, he sabio superarlo y ahora parece que la vida me ha dado como una segunda oportunidad- me dice alegremente.

Lorena es la chica más alegre que he visto entre mis alumnos. Desde que le doy terapia, ve la vida de otro color y está más feliz que nunca.

- Pablo, ya hace cuatro meses que no consumo ningún tipo de drogas- me dice Robin.

- Mal hecho chaval, eso es la felicidad de la vida- le dice Leila a Robin.

- Muy bien Robin, a si se hace- le digo con una sonrisa.

- Tú no sabes nada de la vida... Las drogas es el mejor fruto que puedes consumir- me dice Leila.

Ya sé lo que le pasa a Leila. Ella será una chica que consume drogas, que tiene problemas familiares, que ve la vida de color negro, que casi no tiene amigos. 

- Leila, las drogas no te llevan a ningún sitio. Tienes que disfrutar la vida, salir con tus amigos, estar con la familia. Y no hacer estupideces para parecer la mejor del barrio- le digo.

- Tú que sabrás...- me dice.

- Bueno, hasta aquí la clase de hoy, no hemos hablado mucho pero hemos perdido mucho tiempo. Nos vemos mañana chicos- le digo recogiendo mi silla.

 Todos hacen lo mismo que yo y se van, todos menos Leila que se acerca a mí.

- Tú no me tienes que ayudar, si vengo es para que mi madre me deje tranquila- me dice.

- Leila, te voy a ayudar, quieras o no quieras.

Y trás decir eso, Leila se va con un portazo.

Esta chica va a ser difícil de aconsejar, pero la quiero ayudar. Quiero que sea feliz.

Vive sin barreras.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora