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Era un Miércoles por la mañana, en el cual él, como la mayoría del tiempo, estaba encerrado en su habitación.

Su habitación tenía variadas cosas que usaba con frecuencia y que obviamente atesoraba; posters de videojuegos, consolas, un ordenador, en la cual él podía usarlos. Era demasiado ordenada, muchas veces se burlaba de sí mismo diciendo mentalmente que quizás tenía un leve trastorno compulsivo respecto al orden. Nunca se olvidaba de mantener la puerta cerrada, para no escuchar las discusiones de sus padres y para que nadie le molestara. En realidad, lo que realmente le mantenía al tanto de tenerla cerrada así era que sus gritos no le dejaban concretarse en sus videojuegos. Aquello le frustraba. Él era demasiado bueno en los juegos, tenía sus propios mundos creados, era el líder de los juegos de estrategia y hasta tenía amigos virtuales, pero, ¿amigos de carne y hueso? No tenía ninguno.

En general... La única persona que lo escuchaba era su psicólogo, pero llegó un día, en el que Louis se cansó, y decidió revelarse contra sus padres, lo que logró empeorar las cosas.

Se encontraba jugando League of legends en su ordenador tranquilamente, con sus audífonos puestos. Pensaba que quizás sería un día mágicamente sereno, pero aquél pensamiento rápidamente se rompió cuando comenzó a escuchar varios golpes y gritos. Éste supuso que serían sus padres, pero trató de ignorarlos de la mejor manera posible para poder concentrarse en su videojuego.

―¡Mierda, siempre peleando! ¡No dejan concentrarme en este maldito Videojuego! ―Gritó el ojiazul, mientras golpeaba el escritorio en el cual estaba su ordenador, con la respiración algo acelerada. Llevó ambas manos frustrado hacia su cabello, del cual comenzó a jalar, mirando la pantalla de su ordenador con rabia.

Luego de eso, se dispuso a calmarse, y siguió con su videojuego, hasta que comenzó a escuchar sollozos de su madre, cosa que él no podía soportar realmente.

Se sacó los audífonos para poder escuchar un mensaje de voz que le habían enviado al móvil, pero ni siquiera logró escucharlo, porque de repente, escucho un llanto desgarrador. Se quedó mirando a la nada, tratando de reconocer de quien era, hasta que supuso que era de su madre―. ¡Oh, mierda! ―Se quejó, y abrió la puerta rápidamente para ir corriendo hacia ella. La encontró tirada en el piso, con lágrimas en los ojos, totalmente ida. Sintió como su corazón se rompía en miles de pedazos lentamente, y la envolvió en sus brazos con mucho cuidado, mientras sus ojos se cristalizaban de a poco―. ¿Quién fue? ―Le pregunto entre tartamudeos mientras sus labios y manos temblaban al sostenerla.

―Fue tu padre, hijo, vete de aquí... Antes de que todo empeore, ¿S-sí? ―Le rogó Johannah entre llantos, mientras lo miraba a los ojos destrozada y aterrada, ya que tenía miedo de perderlo para siempre por lo sucedido.

―¡Ya verás, maldito imbécil! ―Gritó el castaño con todas sus fuerzas, a la vez que dejaba a su madre en el suelo con cuidado. Al dejarla, corrió hasta su padre para sujetarlo de la camisa y apoyarlo en la pared con fuerza―. ¿Quién mierda te crees para andar gritando siempre por la casa y pegarle a mi madre? ―Le preguntó gritando, mientras lo mantenía sujetado desde su camiseta, con fuerza, mientras lágrimas comenzaban a escaparse de sus ojos en cuestión de segundos.

―¡A mí no me gritas, pendejo mal agradecido! ―le contestó Troy, su padre, para luego pegarle una cachetada, mientras lo miraba a los ojos con mucha furia―. ¡Junta todas tus cosas y vete de aquí, nunca sabes hacer nada bien, absolutamente nada! ―Volvió a gritarle con un tono de voz muy alto, y lo empujo contra la puerta de su habitación, para que junte sus cosas.

―¡Tú no tienes idea de como soy realmente! ―Gritó Louis desde su habitación, mientras sacaba sus posters y guardaba sus consolas en su bolso, llorando desconsoladamente sin decir nada más.

Luego de lo sucedido y de calmarse, éste se fue a clases de teatro, ya que era Miércoles, y tenía clases a las 06:00 de la tarde.

Antes de entrar a clases se paró en la puerta del lugar, y se tapó la cara algo frustrado, ya que después de eso no tenía a donde ir y aquello era lo peor. Al destaparse, se encontró con la mirada preocupante de un chico de rizos color chocolate y ojos verdes como la esmeralda, mientras hacia una mueca, entonces Louis bajó la mirada, sin hacer ningún comentario y se adentró hacia el lugar rápidamente tratando de olvidar aquella mirada.


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⏰ Last updated: Jul 15, 2016 ⏰

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