Un gran regalo

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Justo ese día en el que por fin me libré de ese infierno apareció él, un monstruo horrible que ocuparía un lugar en mis pesadillas los siguientes meses.

Todo ocurrió muy rápido y apenas pude reaccionar, yo andaba tranquilamente por la calle disfrutando de la pureza del aire, claro que después de haber pasado tanto tiempo encerrada entre cuatro paredes por muy contaminado que estuviera el aire yo lo sentía como si fuese lo más puro que respiraría en toda mi vida. De repente unas manos rodearon mi cuello y lo siguiente que recuerdo es caer inconsciente, aún recuerdo partes del suceso como, el oscuro interior del maletero, el olor a gasolina, alguien... bueno mejor dicho algo ya que no merece ni siquiera ser llamado humano, que me llevaba como si fuese un saco, hacia un edificio.

Después de unas horas o tal vez días, me desperté atada de manos y pies a una mesa blanca (la cual dejaría de ser blanca en muy poco tiempo) miré a mi alrededor desesperada por encontrar algo con lo que desatarme, vi desde instrumentos quirúrgicos hasta taladros, pero no podía alcanzar nada, así que hice lo único que me quedaba, esperar, esperar a que mi héroe viniese a rescatarme, pero estaba muy equivocada lo único que vino fue un monstruo sádico.

Las semanas pasaban y sus torturas iban cada vez a peor , primero empezó haciéndome pequeños cortes en la piel de los brazos y piernas con un bisturí, después cortaba grandes trozos de mi piel y los cosía en otras partes , una vez llegó a amputarme los dedos de las manos para luego ponerlos en el orden contrario al normal , también dejaba bichos encima de mis heridas para que estos las abrieran más, ¿y por que lo hacía? Por pura diversión.

Mi último día en este mundo de mierda yo esperaba a escucharle entrando por la puerta para después oír sus bruscos pasos, que sonaban como una manada de rinocerontes furiosos, unos pasos sin ritmo ninguno y completamente desacompasados, pero en lugar de eso escuche el sonido de unos zapatos de tacón, sus pasos sonaban tan suaves, eran simples como el tic-tac de un reloj, pero de ese simple ritmo nacía una melodía, que era hermosa a mis oídos, cuando deje de escuchar sus pasos delante de mi se hallaba una bella mujer vestida de luto y de labios carmesí, esta lentamente se acercó a la mesa en la que yo me encontraba, se sentó en un borde evitando mancharse de sangre y entonces pronunció las palabras que más feliz me hicieron en toda mi vida. 
-Ya es tu hora, te liberaré de las cadenas que te atan a este horrible mundo-
Con calma ella acercó su cara a la mía y antes de librarme de mis ataduras extendió unas alas negras como las de un cuervo y acto seguido me beso, dejándome así paso libre a las puertas del paraíso.


Espero que esta historia os guste mucho, si es así no dudéis en pedirme la continuación .

El beso de La Muerte [#Wattys2016]Stories to obsess over. Discover now