Reina

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-Damas y caballeros, golfos y golfas. Aquí empieza nuestra carrera, la primera de la noche, espero que no vengan a contarnos el rollo. ¿Ya sabéis no? Las reglas son las mismas, un conductor, nada de paquetes, esto no son las siamesas jajaja. Bien, hay que ir por la victoria chicos. ¿Preparados?- Hank nunca se cansaba de gritar en las carreras ilegales, pero aquí no habría carrera sin mi.

El sonido de un motor se escucho por toda la planada, el silencio reino en ese mismo instante, todos miraban expectantes a que apareciese el dueño de ese motor. Todos tenían la vista fija en la ilera de humo proveniente de un tuvo de escape. Los chicos ansiosos por verla, las chicas miraban con fascinación, aunque otras solo la miraban con odio.
Detrás de las luces de tres motos salieron tres personas, se pusieron justo delante de los focos y sus siluetas se marcaban a la perfección, tres mujeres. Eran tres chicas, todos sabían quienes eran y esperaban pacientes.

-No puedo creer que hagas una carrera y no sea invitada Hank-dijo una voz dura y femenina.

-Jamás la aria sin ti, además aquí tu no necesitas ninguna invitación. La reina siempre es una invitada de honor- dijo Hank tras hacer una reverencia.

-Bien, empecemos-mando la voz femenina.

Mientras las tres chicas avanzaban todos a su paso le abrían camino. Era ella quien mandaba en el lugar, era ella quien gobernaba este tugurio, era ella la reina.

-¿Correras?-pregunto su amiga.

-Sam ¿Alguna vez e rechazado una carrera?-pregunte.

-No reina, pero hoy no estas muy animada amiga- Bien, Sam se había dado cuenta de que estaba más que aburrida.

-Te aburren las mismas carreras, porque siempre las ganas-dijo Laia.

-Si saben que me pasa y porque ¿para que cojones preguntan?- son mis amigas, las quiero, pero a veces son desquiciantes.

¿Quien soy se preguntarán? Bien, pues les contaré mientras que la pandilla de ineptos corredores se preparan para intentar ganar.
Soy Draura, una chica un poco peculiar, vivo en sevilla, si, soy española. Nunca fui fácil, mi vida fue un asco desde pequeña y como dicen...Las heridas te hacen fuerte.
Soy la reina de las carreras, reina en peleas ilegales, si se preguntan si tráfico...la respuesta es ¡no!
No me gusta esa mierda, nunca la probé y no pienso hacerlo, menos aún traficar con eso. Me parece un mundo un tanto asqueroso, quienes entran ya no pueden salir y si salen es en una caja directos al cementerio.

¿Porque me metí en esto?
Fue de casualidad, me gustan las motos, sentir la velocidad y la adrenalina en mis venas, es lo que más me gusta, pero la verdad empecé por los guantes.
Mis profesores les decían a mis papas que tenía demasiada agresividad y rabia acumulada, ellos pensaron que meterme en un deporte en el cual descargar la rabia y la agresividad me vendría bien, pero al final fue mucho mejor.
Soy boxeadora o bueno ex boxeadora, todo iba bien hasta que en el último campeonato se me cruzaron bastante los cables. Acabe quitandome los guantes y arreando al contrincante sin protección alguna. ¿Resultado? Nariz rota, costillas facturadas, hombro descolocado, y múltiples moratones, el pobre quedo echo un cuadro. Así que gracias a ese pequeño accidente, fui expulsada de la competición y no pude volver a entrar en el gimnasio donde boxeaba.

Lo de las motos me viene por mi querido hermano Tom, a él le encantan las motos, es su pasión, su novia más amada y su amante. Por mi cumpleaños número 19 Tom me regalo una kawasaki completamente negra. El sabia perfectamente que era mi color favorito, así que cuando vi aquella preciosidad me puse a llorar y juro por dios que fue la primera y única vez que llore.

Por desgracia Tom se tuvo que marchar a los ángeles, el es jugador de rugby y le dieron una beca para jugar en los ángeles y terminar sus estudios. Tom estaba eufórico, pero por mi parte no hubo mayor tristeza que saber que mi hermano no estaría cada día en casa para fastidiarme y estar conmigo.

Así que cuando Tom se fue me dedique a las carreras, la primera resultó algo traumatica, a mi no me ocurrió nada, pero si a uno de los chicos que competían. Su moto derrapo con el y acabo estampandose en un muro. No sobrevivió, la mayoría no quiso recordar aquel suceso y por eso cambiaron el sitio de las carreras, nadie hablaba de aquello, nadie, ni si quiera yo.

Se que piensan que es bastante raro ver a una chica en estas mierda metida, pero como ya les dije soy bastante peculiar. A mi nunca me gustaron las Barbies, ni el color rosa, ni las cursilerias. Yo disfrutaba viendo fútbol con mi hermano, comiendo hamburguesas y eruptando al terminar, mi vestimenta siempre era negra o colores oscuros. Así que yo no soy ninguna barbie.

La verdad es que soy bastante normal, mido 1,69 cm de pura locura, soy extrovertida, alocada, risueña, con malas pulgas y bastante mal hablada. Mis modales son un tanto escasos, no penséis que soy la típica niña de mama porque os partiría la cara si se me antojase. Tengo mal carácter y mal humor, sobre todo cuando me despiertan.
Mi pelo es pelirrojo, tengo pecas por la cara las cual odio pero e aprendido a convivir con ellas, no soy gorda, ni tampoco delgada, estoy normal, a mi no me gusta eso de estar delgada hasta casi ser anorexica, tengo los ojos ámbar y con la luz del sol se ven más verdes. Mis labios son finos pero prefiero tenerlos así antes que parecer un besugo. Mi pecho es de una perfecta 90 y la verdad no envidio a las operadas. ¿enserio a los chicos les gusta el plástico?

Bueno parece que la carrera va a empezar, ya irán conociendo más de mi, por ahora solo deseenme suerte, aunque no la necesito.

¿Segura de mi misma? Me confiaria mi alma si fuese yo misma el propio diablo.

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