Brindemos;
por aquel sueño
que de pequeño,
siempre anhelabas.
Por aquella pesadilla,
que, noche tras noche,
siempre te atormentaba.
Por aquel sentimiento,
que, sin saber por qué,
siempre ocultabas,
pero que el destello de una sonrisa,
lo delataba.
Por aquella caída que tanto temías,
y que solo a veces llegaba,
por esa fuerza
con la que una
y otra vez
te levantabas,
cuando casi nadie
de ti
lo esperaba.
Brindemos;
por aquella vez que no oíste,
y escuchaste,
en la que no viste,
observaste,
en la que por fin te paraste,
y pensaste.
Por tus complejos.
Por tus miedos.
Por tus inseguridades.
Brindemos;
por todo aquello que soñaste
desde el momento
en que recordaste,
que las pesadillas
también son sueños.
Por ese momento en el cual
empezaste a soñar despierto,
en el que te diste cuenta
de que todo lo bueno,
siempre
empieza
con algo de miedo.
