Salimos y subimos al coche como siempre yo conducía. Arranqué y fuimos allí, mierda, llegamos tarde, aparqué y saqué las mochilas, cerré el coche y entramos corriendo. Alice tenía mates, Brittany tecnología y yo español. Cada una fue a su clase. Entré disculpándome y me senté en el único sitio que vi libre, al lado de Harry por mala suerte. Saqué las cosas y me puse a “atender” en realidad no sé de qué hablaba, estaba concentrándome en sitios a los que podríamos irnos y a los que Pelayo nunca fuera, se me hacía imposible.
-Huérfana.-me susurró Harry.
-Mujeriego cabrón que solo sabe decir gilipolleces para molestarme.-Le susurré sin mirarle.
-¿Te drogaste mucho ayer?-Rodeé los ojos y para que me dejase en paz asentí y seguí haciendo que atendía.-Veo que la drogata no me quiere hablar.
-Me alegro de que dentro de 6 días me vaya, no te tendré que soportar más.-Susurré para mí.
-¿Qué? ¿Te vas a ir? ¿Por qué? Es por mi culpa por lo que te vas ¿verdad?-Bajó la mirada a su libreta.
-No.-Me miró.-Es por otras cosas…-Bajé la mirada a mi libreta y a la mente me vino Pelayo.
-Entonces ¿Por qué?-Me miró y me cogió la barbilla suavemente haciendo que le mirase.
-Eres idiota si crees que te lo voy a decir.-Dije borde y le aparté la mano.
Este guaje es bipolar, me llama huérfana, drogadicta y ahora va muy dulce para saber que me pasa.
-Pues seré un idiota que está buenísimo y con el que te quieres acostar.-Me susurro al oído sensualmente.-Cuando quieras te dejo cumplir tu sueño en una noche loca, huérfana.-Dijo en el mismo tono.
Suspiré y apreté mis puños debajo de la mesa, si pensaba que me acostaría con él, está equivocado, eso va a ser lo último que haga en esta vida.
-Haber, yo contigo no me quiero acostar, no voy a ser otra de tus diversiones de una noche.-Dije borde de nuevo.
-Ya lo veremos, al final no te irás de aquí sin por lo menos un beso mío.-Rió.
Sonó la campana, recogí todo y salí lo más rápido que pude no quería seguir hablando con ese imbécil. Me metí en el baño de chicas y me encerré en uno de los váteres. Subí la mochila a encima de la cisterna y me senté en la tapa, subí mis pies y me tapé la cara con las manos. Pelayo no salía de mi cabeza, sacudí mi cabeza y nada seguía ahí, pero no solo él, Ethan también y el resto también. Lloré en silencio. Y ahora Harry y sus amigos me molestan siempre, y Harry que es un bipolar de mierda mujeriego. Entonces de la nada me vino a la cabeza la idea de volver con Pelayo, él tarde o temprano me mataría y no tendría que sufrir más. Suspiré. No, no podía volver con él, quizás no me mataría y sufriría el resto de mi vida. Saqué la cuchilla que siempre llevo en el bolsillo del pantalón y me corté. Solo así lograba olvidarlo todo.
-Eh, huérfana, ¿estás aquí?
No dije nada, intenté no hacer ruido, no quería que me viese llorar y mucho menos que viese que estaba sangrando. Fue abriendo las puertas de los baños y cuando llegó a la mía no la pudo abrir ya que estaba el cerrojo.
-Huérfana ¿eres tú? Ábreme, rápido, no quiero que me vean en el baño de las chicas.
Le ignoré, cogí un papel y apreté para que dejara de sangrar.
-Vamos huérfana, sé que eres tú.-Picó a la puerta de nuevo.
Pasó un poco y seguí sin abrir.
-Está bien ya me voy…
Oí como se iba, suspiré, abrí la puerta, cogí mi mochila y la puse en mi hombro. Abrí el grifo y metí mi muñeca bajo el agua que se volvió rápidamente de color rojo. Mientras me miré al espejo, tenía el rímel corrido.
-¿¡Que haces huérfana!?-Dijo Harry.
Cogió papel, mi muñeca y la apretó muy fuerte.
-Te podrías morir. ¿Por qué haces esto?
Quitó el papel para ver si había dejado de sangrar, vio que sí, pero también vio el resto de cicatrices. Cogió la otra y vio más cicatrices. Me miró preocupado. Yo aparté la mira y me solté de su agarré, me lavé la cara y limpié la sangre.
-¿Te cortas por mi culpa?-No le respondí.-¡Te cortas por mi culpa!-Se le cayeron lágrimas.-Perdóname, no quería hacerte tanto daño, creí que no te dolía…
-¿Cómo no me va a doler? Me llamas huérfana, drogadicta, crees que soy una zorra…¡Y ni siquiera sabes nada de mí!-Grité.
-Tranquilízate, si gritas, se darán cuenta de que piramos clase y nos ganaremos un castigo…-Me tranquilicé.-Perdóname…
-¿Crees que te voy a perdonar? Idiota…-Lo último lo dije más bajito.-En seis días me iré y no os volveré a ver ni a ti, ni a tus amiguitos, ni a ese cabrón…-Lo último lo dije para mí.
No le dejé contestarme porque me fui. Fui al despacho del director y le dije que me encontraba mal y que si me podía ir, suerte que soy muy buena fingiendo, aunque, también me ayudo mi queridísima alergia. Salí con un papelito amarillo y lo di al conserje, él me dejó salir. Les mandé un mensaje a Alice y Brittany de que me había ido.
