1.Ella dice.

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- ¡Vamooos!El grito de un "mutante" preparando una jarra.

Fue el comienzo del "cover comunitario" que pinto porque si, dando lugar a la intro de "tan sólo". Una previa con llovizna, un lago de fondo, gente del palo y vino de por medio, nada podía ser malo.

Fue en noviembre, casi entrando a diciembre. La lluvia calmaba el calor que despedía mi tierra. Quedaban tres meses de mis vacaciones antes de empezar a cursar psicología.

El show arrancaba a las 21:00, y ya casi pisando las 20:45 me acordé del Branca en mi mochila, sin pensarlo agarre a Bocha de la espalda y lo arrastré hasta un Súper Chino, cuando llegamos una vieja gritaba al teléfono sin darse cuenta de los clientes, no nos quedó otra que ir al Coto, a pesar de las 10 cuadras de distancia encaramos.

Entre cuadra y cuadra salía un tema, de lo que sea, hablábamos de cuando éramos pibes, de los sueños, de los fracasos, de todo.

- Che, ¿y vos en qué andas que nunca te veo por el barrio?-Me dice Bocha.

-Laburo, entrenamiento, quilombos... pero siempre estoy, nunca me fui, siempre estoy llegando.

No conseguimos el hielo, teníamos todo menos el frío para el vaso. Por ahí vemos dos locos cantando, melenas bien oscuras, una remera de Los Piojos y otra de los redondos.

Cuando ya estaban medio cercanos Bocha le chifla y le tira un:

- No nos bancan unos hielos, no conseguimos por ningún lado.- El agua no se niega a nadie, y ellos lo entendieron.

- Si, tomen pero si no bancan ustedes un vaso de coca.

Me fijo la hora y eran las 8:57 ya iban a abrir las puertas, así que nos apuramos. Mientras íbamos llegando contábamos las historias que teníamos por ahí. Leo, el de remera de los redondos con su asistencia perfecta 17 de 17 misas y Juan, contándonos como se vivió el último ritual en el monumental, una maravilla. Ya adentro del show con Bocha encaramos para el medio del campo, cábala.

Arrancó con "Saber hacer" y mantuvo la misma magia toda la noche, de esperarse cuando tocan Las pastillas. Culminado el show, tirado en la plaza viendo cómo se dispersan caras de euforia, gozo y satisfacción por el listón que se mandaron. Piti tiene razón, esto es una fiesta la puta madre que lo pario.

Esperando con Bocha al bondi, pasa un grupo de 4 o 5 minas, en el medio una morocha petiza, unas John Foons blancas tintadas negra por el barro, un pantalón bali, una remera del disco Presión que con esfuerzo se leía, unos ojos verdes oliva, una sonrisa hermosa y el olor a rocanrol que embriagaba el ambiente. Tildado con la imagen no reaccioné, sólo para balbucear:

-¡Arrancáte un tinto morocha!.

-No me va, ¿Porro no tenes?.- Contestó simpática.

Me quedé en silencio sin saber que decir, cuando iba doblando la esquina me descolgué para preguntarle su nombre.

- ¡Mía!.. ¡Mía Potosí!

Arriba del colectivo lo único que me retumbaba era su nombre y su sonrisa. El recital quedó en un segundo plano por una rolinga desarreglada pero que me volaba la cabeza. No sabía nada de ella, un nombre, y dejó tanto en mí.

¿Qué carajos es el amor?Stories to obsess over. Discover now