Esta mañana es diferente a las demás. Hace más frio en la habitación, fuera el cielo es de un tono grisáceo e incluso se puede notar como una pequeña rasquilla te invade todo el cuerpo. Nada más levantarme, he corrido la cortina de mi habitación llena de ilusión y al ver a la gente con bufanda y abrigo me he puesto contentísima.
He bajado corriendo a la cocina, que es donde me figuraba que iban a estar mis padres. Un poco alterada se lo he contado a mis padres y ellos me han contestado:
-Sabemos que es invierno hija, y también sabemos que quieres ir a casa de tu abuela. Pero no vas a ir todas las mañanas a tomarte una taza de té y a que te cuente sus fabulosas historias.
Pasé de estar radiante y feliz a estar apagada y triste, incluso me brotaron unas lagrimas de los ojos. Entonces ellos prosiguieror.
-No vas a ir todas las mañanas a casa de tu abuela. ¡Te vas a quedar allí todo el invierno!
Vosotros direis: "Pero si en invierno hay colegio, ¿cómo se va ha quedar todos los dias en casa de su abuela?" Pués muy fácil, mis padres son profesores, y ellos me estubieros llevando al colegio desde primero, pero como vivo en un pueblo pequeñito y mis padres tuvieron un problemón con el colegio, decidieron que me iban a enseñar ellos en casa, así que cuando me vaya a casa de mi abuela me llevaré un montón de fichas.
Recuperé la ilusión después del susto que me metieron, y al día siguiente nos pusimos en marcha para casa de mi abuela que vive en un pueblo no muy lejano del nuestro.
Cuando llegamos era más o menos la hora de comer, mis padres se iban a ir de viaje por África, así que como tenían prisa me han dejado en la puerta con la maleta y se han ido. Al llamar a la puerta un silencio absoluto invadía el lugar, y entonces...
ZAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Salió mi abuela gritando y saltando, con un colador en la cara, agarrando con una mano una paleta de cocina y con la otra un mortero, y tenía unas esponjas enormes por todo el cuerpo. Me dió tal susto que casi se me sale el corazón por la boca, pero ella paró y comenzó a reirse . Más tarde yo también lo hice y entonces le pregunté por qué salía haciendo ruido y así vestida.
Tras calmarnos y dejar de reirnos me dijo:
-Antes de contestar a tu pegunta, te voy a dar un fuerte abrazo porque ni te he saludado.
Nos dimos un largo abrazo y nos metimos dentro de la casa. Como había dicho antes era la hora de comer, y me dijo que me sentara, que me iba a preparar un arroz con pollo delicioso. Esperé unos 20 minutos, y cuando me puso ese delicioso plato caliente delante se me hizo la boca agua. Devoré el plato, y cuando terminé, mi abuela y yo fuimos al comedor. Me senté en una silla delante de la pequeña mesa circular con un mantelito bordado a mano por mi abuela. Entonces ella llegó cargada con dos tazas, un plato con pastas y una jarra con un delicioso chocolate caliente. Y una vez que ubo dejado todo en a mesa dijo:
-Respondiendo a tu pregunta de antes querida, he salido así vestida porque antes de que llegaraís me he acordado de una historia que me ocurrió en Paris hace mucho tiempo, y es una historia que te voy a contar con mucho gusto.
Corría el año 1949, yo tenía unos 12 años. Vivía en un barrio muy pobre, en Lodres. El día 18 de Mayo mi madre calló muy enferma, y el día 23 de Julio falleció. Entré en su cuarto, y empecé a llorar desconsolada a los pies de su cama, ella me dijo con un hilo de voz que me hacercara, y me dijo unas palabras que jamás se me olvidarán:
-Hija, aunque quiera negarlo me estoy muriendo, y es sobre todo por no poder permitirnos medicinas. No quiero que a lo largo de tu vida lo pases mal a causa del dinero, entonces me gustaría que hicieses algo en la vida que te guste y por lo que te paguen bien. LUCHA POR TUS SUEÑOS
Jamás se me olvidó, y al cumplir los 17 me empecé a interesar por la cocina. Me apunté a unas clases de cocina muy varatitas cerca de mi casa, pero me quité porque el profesor era un cerdo y siempre intentaba ligar conmigo. Trabajé de camarera en un bar en la acera de enfrente para ganar unos ahorrillos, y empezé a practicar en casa. Ya sabía hacer a la perfección croquetas, porque era lo único que se comía en el bar. Los dos primeros dias inundé la casa de salsas y líquidos que ni siquiera los más expertos podrían averiguar que eran, tras varios meses, empezó a darse bien la cocina, y mi padre me dijo que con lo que tenía ahorrado, me podía apuntar a una buena academia de cocina. Así lo hice, dos semanas más tarde encontré una a la que iba todo los dias en bicicleta. El chef se asombraba de como manejaba diversos utensilios y lo bien que me lo pasaba haciendo galletas con pasas y bizcochos de todo tipo,un día cuando salía de la academia el chef me paró y me dijo:
-Sara espera. Desde que apuntaste a mi academia he estado viendo como te manejas en la cocina y lo vien qe te lo pasas y pienso que en mi academia no vas a poder experimentar la verdadera cocina, he pensado que si no andas mal de dinero podrias ir a tra academia de cocina, una de verdad. Lo único malo es que está en Paris. Bueno, yo te doy el folleto y lo piensas.
Sin decir una palabra me fui a casa, y leí y releí el folleto mil veces. ¡Era una academia de chefs especialistas!, yo no era tan buena como para ir allí, hablé con mi padre y me dijo:
-Pero hija es tu sueño, además hazlo por tu madre.
-Yo lo haría por mamá papá, pero ¿de dónde saco yo el dinero para ir a París?¿Y comó iba a pagar la academia?
-En el folleto dice que si eres muy buena cocinera es gratis, además podrías trabajar de esto.
-Bueno, pero como pago el viaje, no voy a ir en bicicleta.
Mi padre se quedó pensativo un momento, y entonces se levantó y de detrás de un cuadro muy grande del salón despegó un sobre marrón. Al abrirlo, sacó ¡2000 dólares!.
-Antes de que tu hermano se fuera a la guerra, me dio estos ahorros suyos para que te pagase los estudios y todos eso. Úsa el dinero para el viaje y dalo todo para que te dejen gratis la academia.
Le di las gracias a mi padre y también a mi hermano através de dios porque el pobre había muerto en la guerra. Esa misma noche preparé las maletas, y por la mañana ya salía hacia el aeropuerto, pero antes le di las gracias al chef de mi antigua academia y me monté en el avión llena de ilusión.
-Y ¿qué pasó después abuela?
Eso ya te lo contaré mañana, que con tanta historia se ha hecho de noche, hay que cenar, y además, va ha empezar mi programa.
-Está bien abuela.
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LAS HISTORIAS DE LA ABUELA
HumorHola, soy Nora. Y puedo decir que claramente tengo la mejor abuela del mundo. En invierno todos los dias voy a su casa y me cuenta historias alucinantes de a lo largo de su vida, siempre acompañadas con una taza de chocolate caliente con pastas clar...
