Capítulo 2: Verdades y leyendas.

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Tenía la mirada fija en el vaso de café con leche mientras lo removía con una cuchara. Y es que me esperaba una larga mañana, fuera. Después de unos días, ya me había mentalizado tendría que salir y esa experiencia sería mejor con la compañía de Ben.

- ¿Estás preparada? – Me dijo mientras cogía las llaves y se paraba en el umbral de la puerta de salida a mi espera.

- Sí, claro. – Respondí  al reaccionar después de estar inmersa en mis pensamientos. Terminé mi bebida y lo dejé todo en un rincón. Con prisa cogí el jersey del sofá y me apresuré hasta donde se encontraba mi primo. Ben empezó a encaminarse hacia el coche y yo me dispuse a seguirle, pero cuando estaba cerca, antes de bajar las escaleras algo me hizo parar de golpe. Me había quedado a la salida como si un sexto sentido me dijera que no debía continuar.

- Ben. – Dije tímidamente. – No van a encontrarme, ¿verdad? – Le pregunté asustada. Mi primo me miró y se acercó a mí con una sonrisa impresa en los labios.

- ¿Confías en mí? – Aquellas palabras me conmovieron, no me las esperaba. Creía no haberlas oído nunca. Pero él era Ben, mi primo y quería ayudarme, así que no dudé en darle una oportunidad.

No tuve que responder a aquella pregunta ya que mi cara de satisfacción lo decía todo. Me acerqué a él y lo abracé con fuerza. Después de las palabras que habíamos intercambiado los días anteriores, podía sentirme un poco mejor. Alguien que me escuchaba, me entendía, me ayudaba y sobretodo me respetaba.

- Gracias. – Le susurré. Aquel abrazo me gustó, porque por una vez en mucho tiempo me sentí protegida.

- Vamos, tenemos que irnos. – Los dos subimos a su furgoneta vieja.

Durante todo el camino no cruzamos muchas palabras ya que yo quería observar cada detalle del camino por el cual pasábamos. Dejé la mirada perdida buscando la perfección de la travesía. Esta era de tierra, había árboles solitarios a lado y lado esperando a que alguna alma pasara por allí. Había hojas por el suelo que jugaban con el viento. No tardamos en llegar, y vislumbrar las primeras casas de Warrior Crowd. Ben me contó que había decidido buscar en los registros del pueblo para ver si podían encontrar a mi padre ya que él no le conocía. También había preguntado si sabía cualquier tipo de información para que así la búsqueda fuera más fácil, pero lo negué.

Ben bajó para dirigirse al Ayuntamiento. Yo me esperé unos segundos dentro del coche y terminé de observarlo todo, cualquier cara conocida, pero no hubo rastro. Después de haber visto aquel pueblo pensé que los que me estaban buscando nunca irían allí a encontrarme. Era demasiado pequeño y aislado. En frente del Ayuntamiento vi un cartel que anunciaba una biblioteca cerca del edificio.

- Ben, ¿te importaría ir tú? Me gustaría ir a la biblioteca. – Dije, Ben aceptó con mucho gusto y cada uno continuó por su camino.

Aun vigilando a mi alrededor pensé que coger algún libro podría ayudarme a conocer el mundo o tal vez alguna novela sería mejor. Así que me adentré hacia un universo de imaginación. Aquella biblioteca era enorme, había estanterías que iban desde el suelo hasta el techo. Empecé a andar desorientada por los pasillos buscando algo pero sin tener ningún rumbo. Todas eran iguales, de color marrón oscuro, llenas de títulos, autores y cada una escondiendo muchas palabras.

Después de deambular asombrada por los pasillos me detuve en uno y me centré. Empecé a leer título a título y me di cuenta que estaba en el apartado de historia. No me importó, a lo mejor estaría bien conocer un poco sobre el pasado. Cogí uno al azar que me llamó la atención su portada, parecía viejo, pero daba gusto leerlo con aquellas páginas amarillas. Después de hojearlo me fijé en las letras retorcidas que formaba el nombre del libro: Verdades y leyendas. Las reseguí con el dedo intentando descifrar que habría dentro.

CenizasWhere stories live. Discover now