Desvivir.

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Jamás creí llegar a sentir un vacío tan grande a una edad tan corta, sentir que los días se pasan de la manera más lenta y aburrida posible, sentir que el día me rinde más de los esperado y que, tristemente, no lo aprovecho, no entrego mi tiempo a nadie ni a nada, porque al parecer, nadie ni nada quieren de mi tiempo. Jamás había pensado tanto en mi vida para terminar pensando en nada, en un vacío interno, en el cuál no puedo entregar de mí de la manera que siempre lo hago, es un poco molesto, me doy cuenta que me acostumbré a entregar siempre, y ahora no tengo a quien entregar y, lamentablemente, no tengo qué entregar. Las personas no entienden eso, vivo para dar felicidad a los demás, vivo para darme felicidad pero, sin personar, no tengo a quien dar todo lo que me sobre y para mí solo es demasiado, difícil de explicar, difícil de entender.

Aunque no lo parezca, las pequeñas cosas me afectan, las pequeñas palabras y frases, las cuales no son dirigidas a mí, sino a mi entorno, a las personas que me rodeaban en mi corto pasado, esas palabras que leo en silencio, sin comentar a nadie, hacen que mi imaginación vuele y piense cosas que, sinceramente, no tienen ni un carajo de sentido, o al menos en mi mente sí que lo tienen. Me hacen sentir mal, pero sé que son cosas que tiene que pasar, que no puedo evitar porque ya no soy parte fundamental de las personas de antes, solo soy, lo que son ellas para mí, un pequeño gran recuerdo, lindo, pero solo eso, un recuerdo lleno de alegría que no volverá, y es cuando quiero que vuelvan, para no ser un recuerdo y seguir siendo el presente. Sé que es imposible, ojalá pudiera manejar las cosas de la manera que yo quiero, o de la manera en que me hagan feliz.

Tanto tiempo para mí, tanto que pienso, tanto que quiero entregar, debo aprender que las cosas cambian; no soy aferrado al pasado, pero últimamente sí que quiero serlo, creo que es parte del cambio, solo es un pequeño, pero excesivamente grande, momento de desesperación al no encontrar algo que me distraiga, y es cuando digo: "Malditas lecciones de vida", porque son realmente molestas, pero inevitables. Las acepto, las comprendo y aprendo de todo esto.

No creí que el tiempo pudiera ser el peor enemigo de una persona, pero ahora lo es, y no por la falta, sino por la sobre del mismo que me hace desesperar y querer gritar al cielo, grito que se ahoga entre mis súplicas de aguantar, de no desistir y seguir. Entender todo esto es verdaderamente difícil, y más cuando te sientes tan solo, sabiendo que en realidad estas muy acompañado.

Matar el tiempo no es una opción, porque me es imposible hacerlo, quiero compartir mi vida con alguien que claramente no quiere lo mismo, es comprensible, al menos para las demás personas. Compartir la mía es algo que amo hacer, escuchar a las demás personas es fascinante, aprendo un poco con cada palabra y me desvivo por comenzar a hablar, por mover los sentimientos de alguien de la mejor manera que existe, hablando. ¿Pero qué puedo hacer? Nadie quiere escuchar mis historias, mis verdades, ¿Con quién hablo, si yo mismo me sé mis historias? De cierta forma estoy harto de mí, de escucharme y hablarme una y otra vez, de decirme que las cosas estarán bien, yo sé que lo estarán, pero quiero decirle a alguien más que todo en su vida estará bien.

¿Dime qué hago, si ya no tengo con quién desvivirme?  

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⏰ Last updated: Jul 02, 2016 ⏰

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