Toda la culpa es del Tequila

2.1K 168 154
                                        

Sam y Dean acababan de llegar al motel, ya alojados y listos para dormir, a Dean se le ocurrió la gran idea de ir a visitar el pueblo, y primero pasar por el bar. Sam desistió, Dean solo se encogió de hombros y salió de la habitación. El castaño se dispuso a investigar el nuevo caso, siete desaparecidos, todos hombres de 45 años y viudos, algunos dicen que antes de desparecer decían que extrañaban mucho a sus esposas.

En eso Sam mira como si le llamaran hacia la mesa, donde habían cinco botellas de Tequila, no era su favorito, pero un poco no le iba mal. Se levantó y abrió la primera botella, echó un poco en un vaso y se lo bebió de un trago, le pareció poco, así que llenó otro, bebiéndoselo igual, y así con otros 10 más. Su aguante hacia el alcohol no era muy bueno, y este era su récord, sonrió, no sabe por qué, si por estar borracho o por haber aguantado tanto.

Ya llevaba 3 botellas y medio, desde hace tres minutos se quitó los pantalones y empezó a dar vueltas mientras cantaba una canción inteligible, su estado estaba realmente mal, se subió a la mesa a la vez que se bebía lo que quedaba del Tequila, fue a coger otra, pero vio a alguien al otro lado de la habitación, apoyado en la pared, todo le daba vueltas, así que fue acercándose para reconocerlo, estaba a un metro de distancia hasta que lo vió bien, era Lucifer, dio un salto hacia atrás, tropezándose en el proceso.

- ¿Qué pasa, Sammy? ¿Mucho alcohol por hoy? - Preguntaba mientras se iba acercando, el más alto se arrastraba hasta que chocó contra la pared.

- ¿Q-qué quieresh? - Preguntó confuso, notando como sus palabras salían rasposas, su boca estaba pastosa gracias a la bebida. El arcángel solo pudo sonreír cínicamente.

- Vine a verte, ¿no me extrañabas? - Puso una cara de tristeza fingida, Sam puso una cara de odio, Lucifer se rió de forma psicópata, arrodillándose hasta tener la cara de su recipiente a muy pocos centímetros de distancia, provocando que al castaño le surgiera un gran sonrojo en las ya rojas mejillas por el alcohol.

- A-aléj-jate, ¡ya! - Lo intentó empujar, pero este solo le agarró las muñecas y las puso a cada lado de su cabeza, Sam le intentaba pegar patadas, pero el rubio fue más rápido y se introdujo entre ellas, provocando un roce entre los dos miembros, el ojiverde dio un suspiro involuntario, haciendo sonreír a Lucifer.

- Eres tan adorable - Sam sentía como sus alientos se unían en uno solo, creando un aroma delicioso y caliente - Te voy a follar toda la noche. - El otro solo pudo abrir los ojos como platos - Y la culpa es tuya por ser tan hermoso. - En eso lo suelta y lo levanta, dándole la vuelta, pegando su pecho a la espalda del castaño, el cual por culpa del alcohol no podía razonar bien.

- Lucifer, ¡alejate! - Logró articular en un vano intento de soltarse.

- Oh, Sammy, eres tan adorable cuando piensas que tienes elección. - Lamió el lóbulo del menor, haciéndolo gemir, fue bajando hasta la clavícula, dio en el clavo, ahí Sam empezó a revolverse de placer, rozando sin querer su trasero con el miembro del arcángel, logrando sacarle unos cuantos suspiros.

- C-cama... Ahora - Sentenció Sam y en un movimiento rápido tumbó en su cama al primer demonio, se subió encima y se quitó la camisa.

- Me encanta cuando te pones rudo, s... - El moreno lo interrumpió con un beso fogoso, demostrando con un beso las palabras que nunca le diría a la cara, Lucifer lo agarró de las caderas mientras que él le desabrochaba la camisa, quedando su pecho marcado y lleno de heridas, pero igualmente bello, Sam le comenzó a besar el cuello, dejando marcas que contaban lo que va a pasar esta noche.

Lucifer se dio la vuelta, quedando Sam debajo, le sacó la camisa en un segundo, admirando su cuerpo como nunca lo pudo hacer sino en sus sueños, pero esto era real, y lo iba a disfrutar. El rubio bajó su short demasiado corto para la imaginación con los dientes, Sam solo observaba lo que hacía mientras le acariciaba el pelo de forma muy cariñosa hasta para él. Cuando su miembro fue liberado de esa cárcel, dio un chillido de gusto, haciendo estremecer a Lucifer, el cual no pudo contener la presión y también se quitó los pantalones y la ropa interior.

Empezó besando el glande, dándole descargas eléctricas al cuerpo de Sam, después bajó y volvió a subir lamiendo tranquilamente todo el tronco, al castaño solo se le vino a la mente el placer que daba la lengua partida en forma de serpiente del ojiazul, siempre le dio asco, ahora no piensa lo mismo como con otras cosas. Dio un gran grito al sentir todo su pene en la boca caliente de Lucifer, que a la vez le estimulaba los testículos, a eso se le unió un dedo lubricado con su propio líquido preseminal, el cual fue entrando lentamente en su entrada, hizo una mueca de dolor, que fue callada por un beso del rubio, que subió y ahora le estaba bombeando el miembro e introduciendo el segundo dedo.

Sam nunca había sentido tanto placer en una noche, él no era de gritar al tener sexo, pero ahora parecía una perra en celo, Lucifer sacó sus dos dígitos y lo remplazó por algo más grande. El castaño sintió un poco de miedo, pero el ojiazul le sonrió dulcemente antes de empezar a introducirse en él.

- Ah~ S-sácalo, d-duele - Lucifer lo miró y le dio palabras de aliento para que aguantara, se introdujo completamente y se quedó quieto durante unos minutos, en el cual Sam dio la aceptación con un movimiento de caderas.

Se sentía increíble, la forma en la que encajaban sus cuerpos era deliciosa, como si siempre hubieran nacido para estar el uno con el otro, Lucifer estaba ensimismado en su mundo, Sam estaba tan caliente por dentro, sus paredes interiores lo intentaban tragar con cada estocada a su próstata, mientras que el otro estaba mucho mejor, cada embestida era como ir al paraíso y volver a bajar en segundos, su cabeza daba vueltas, no conseguía dar palabras para lo que estaba sintiendo.

Ya estaban a punto de llegar al orgasmo, y a Lucifer se le ocurrió mirar el rostro de su Sammy, de solo mirarlo podía correrse ahí mismo, sus ojos estaban cerrados y pequeñas lágrimas de placer bajaban por sus mejillas rojas y apetecibles, y acabando en su boca entreabierta, con sus labios rojos de tanto morderselos y con un pequeño hilo de saliva que bajaba hasta la barbilla, recorriendo su delicioso cuello y acabándose en la clavícula.

De tanto admirar su bello rostro, no se dio cuenta de que Sam ya había acabado con un gran grito, apretando sus entrañas y, Lucifer, al notarlo no pudo aguantar más y acabó en el interior del castaño. Se acostó al lado del menor, intentando coger suficiente aire para poder respirar. Giró la cara y vio el rostro dormido de Sammy, SU Sammy. Se giró y rodeó su cintura con el brazo, acercándolo para que el castaño repose su frente en su pecho, dejando que pueda oler su pelo, el cual tenía un irresistible aroma que lo embriagó y le hizo caer en un sueño largo y profundo, pensando en que no dejará escapar a Sam, no como recipiente, sino como persona, quería estar con él toda la vida, y nada se lo impedirá.

Sucio (Samifer)Where stories live. Discover now