Prólogo

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Era un día normal en Cardiff, el día estaba nublado y el frío te enrojecía la nariz. Los hijos de la Sra. Vills dormían luego de una noche películas. Ella estaba sentada en su sillón de cuero negro con su libro favorito "Metamorfosis en el cielo" y su taza de café en las manos. Se tomo un descanso después de terminar de limpiar su hogar y que mejor relajación que un libro de Mathias Malzieu y un poco de cafeína.

Detuvo su lectura unos segundo al leer una frase que resonó en toda su cabeza
"Los minutos se disfrazan de horas." Se quedo mirando un punto fijo de la sala y se pregunto que había hecho de su vida y si la había vivido al máximo. Recordó su adolescencia, sus notas de secundaria fueron muy buenas, tenía amigos y un gran novio que la hizo vivir miles de momentos inolvidables. Nicholas la llevaba todos los días en su motocicleta a la escuela y todas las noches la invitaba a una fiesta o algún lugar para ellos solos. Al entrar a la universidad estudio gastronomía porque simplemente le encantaba cocinar y hacer feliz a la gente con sus comidas. Allí también le fue bien, Nick y ella seguían juntos, tuvo otros amigo con los que hasta hoy mantenía contacto.

A sus 25 años quedo embarazada de dos hermosas gemelas Mailen y Abby, la felicidad que sintieron al enterarse fue incomparable, los millones de besos que Nick le dio al enterarse le fueron incontables. Ese mismo año también se casaron ya con dos pequeñas en brazos, las cuales llevaron a su luna de miel en Irlanda. Hasta hoy vivió una vida feliz, su relación iba bien, el buen crecimiento de sus hijas le alegraba y su trabajo la complacía.

No podía quejarse de como vivió, ni tampoco como vive. Nick trabaja por las mañanas y ella por las tardes con ordenes de bufets y pasteles los cuales hacer. En la noche siempre se sentaban a tomar una copa de vino de la bodega de su abuelo, cuando las niñas dormían.

El sexo en su relación era algo que no faltaba tampoco a sus ya 34 años todavía mantenía su figura. Era hermosa, los ojos azules resaltaban entre pestañas negras, su cabello castaño, y su figura delgada que siempre tuvo. Su marido también mantenía su forma, el cabello que negro y los ojos color miel siempre la cautivaron, y sus ganas continuaban iguales.

Todo iba bien y pensó que nada, ni nadie podía afectar en su relación de sueños.

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