El cielo brillaba por primera vez tras el invierno. Era un gran día, los niños habían salido a jugar. Se oían sus risas desde cualquier esquina y aquello me contagiaba. Creo que era la primera vez que me reía desde los sucesos de aquel año fatídico en mi vida. Volvía a ser viernes. Pero algo dentro de mí me decía que no sería igual a los demás.
El cielo se nubló, todo se volvió negro, gris y naranja. Había vuelto a empezar el bombardeo en algún sitio cercano. Al escuchar la primera explosión hice saltar la alarma. Oficio que había heredado tras el fallecimiento de mi padre, era policía. Aún estoy buscando su cuerpo. Los vecinos salieron de sus casas con bolsas y bolsas llenas de provisiones. Ya sabíamos qué teníamos que hacer en estos casos. Nadie gritaba, ni lloraba, ni si quiera los niños. A diferencia de hace cinco años.
Todo pasó tan rápido la primera vez. Recuerdo que salía a trabajar, era mi primer día. No quería llegar tarde para no dar mala impresión, así que salí de mi casa casi dos horas antes de mi entrada. Llegué en una hora y media. Nunca empecé mi primer día. Cuando iba a pisar el primer escalón de aquel impresionante edificio románico, con aquellas vidrieras tan grandes y preciosas, la primera bomba hizo su aparición. La gente de mi alrededor salió despavorida. Yo no me moví. A mi alrededor escuchaba -corre- - huye-. Y hasta que no me cogió del brazo y me arrastró hasta ella mi cuerpo no reaccionó. Puede que le deba la vida. Ella sola me metió en el coche he hizo que me fuera de allí. Volví a casa. Allí nadie sabía nada. Todo seguía igual. Fui corriendo a buscar a mi padre. Se extrañó al verme.
- ¿Qué, ya te han echado?- bromeó.
-Papá...-
- Ya hijo, era una broma. ¿Qué ha pasado?- se dio la vuelta.
- Ha empezado-
Tras contarle todo lo sucedido, recogió casi todas las cosas de casa. En menos de una hora, estaba dando la alerta en todo el pueblo. Nos fuimos de allí. Sin mirar atrás, sin dejar rastro alguno. Decidimos ir al sur. Allí nos habíamos instalado la primera vez que vinimos a la a tierra.
Me desperté sobresaltado una vez más. Vivía inmerso en un mundo lleno de odio, miedo y desilusiones desde el asesinato de mi hermana. Después de su entierro mis padres decidieron mudarse , pero yo me quedé aquí con mis abuelos. No podía irme hasta descubrir al cabrón que lo hizo. Han pasado cinco años. Por aquel entonces yo seguía en el instituto, tenía 15. Me quedaba tan solo uno para acabar y poder irme con ella a nuestro gran viaje. Llevábamos dos años preparándolo. Adah, que así se llamaba, tenía 20. Estaba estudiando en Inglaterra. Siempre había querido ser escritora pero mis padres no la apoyaban. Nunca estuvieron tan unida a ella como lo estaba yo. Escribía realmente bien. Cada uno de sus relatos, ya fueran breves o largos, te llenaban de vida. Tenía esa capacidad de transportarte a cualquier mundo. Hacía que te sintieras parte de lo que leías. Adah era perfecta.
Ahora tengo 20, continuo viviendo con mis abuelos. Dejé los estudios desde que el estado me lo permitió. Desde entonces he cambiado de trabajo muchas veces reuniendo todo lo posible para llevar acabo la última voluntad de Adah, ver las 7 maravillas del mundo.
Hoy será mi último día en el "HF&C". Franquicia inglesa que se ha vuelto muy famosa desde hace unos años. Conseguí el trabajo gracias a López, el novio de Adah. Era el dueño de varias tiendas de ropa de la cuidad. Podría haber trabajado en alguna de ellas si hubiera querido, pero doblar ropa no es lo mío.
- Espero que disfrutes mucho de tu viaje. Ya sabes, cuando regreses seguirás teniendo un hueco entre nosotros siempre que lo necesites- me dijo Adam, mi jefe.
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Epic Summer
Romance¿Es posible encontrar al amor de tu vida en un sueño? Yo creo que sí, es algo sobrenatural e imposible. A mí me pasó. La conocí através de mis sueños, pero la vi tan feliz y radiante a dos metros de mí, en un avión camino a Turquía. Paula. Cómo un...
