Mi enfermedad

107 9 14
                                        

  ¿Cuando fue que me perdí? ¿Cuándo fue la primera vez que me autodestrui?
  A veces pienso que nunca tuvo una fecha de inicio, que nací triste o simplemente nunca seré feliz.
  Es difícil ser así, estar bien y de repente caer, quedar con la mirada triste, una sonrisa forzada y el alma vacía.
  ¿Es posible que con tan corta edad tengamos tanto dolor? 
Todo el tiempo huía del sentimiento roto, del dolor emocional y el vacío en el pecho, pero encontré una forma de callarlo por un tiempo, lo que encontré era un cuchillo, un hermoso y sencillo cuchillo, con un admirable filo.
Me enamore de el, de cómo me hacía sentir, de cómo se apoyaba sobre mi piel, de cómo me hacía olvidar la tristeza y me obligaba a concentrarme en la sangre.
   Era placentero, ver cómo al deslizarlo sobre mis muñecas, se producían estas perfectas heridas, marcas de guerra, de guerras contra mí misma.
  Una vez que empezas con el primer corte, este filo te impulsa a continuar, a no parar hasta que solo sea una gran mancha de sangre, pero claro nunca va a ser suficiente. A medida que pasen los días él hambre de reencontrarme con el cuchillo es mayor. Pronto encuentras otros puntos en tu cuerpo donde es más fácil hacerte daño, donde tu cuerpo libera más endorfina, lugares donde uno no puede parar.
  Antes de mi enfermedad solía llorar muy poco, pues mi mama me educó diciéndome que si lloraba les mostraba mi lado débil a los demás. Ahora, los días van pasando y el peso de las cosas me afecta cada vez más. Empiezas a darte cuenta de que eres más sensible de lo que pensabas y créeme una vez que empiezas a llorar no vas a parar. Solía dormirme y despertarme haciéndolo. Hay un momento en el llanto que te detienes porque tus lágrimas se han secado, porque cuerpo lo pide, pero tu mente te dice que no te detengas, entonces nuevamente los recuerdos y pensamientos te vuelven a atacar pero esta vez es más difícil defenderse.
  ¿Quién nos salva? ¿Y mi final feliz? ¿Cuándo voy a tener paz?
  Volví a caer, me perdí otra vez y nose dónde  encontrarme. Creí estar bien pero solo me estaba preparando para el impacto.
  Ya no pienso en el cuchillo, me olvide de la sangre, solo deseo morir, quiero caer en ese profundo sueño, quiero paz, necesito dejar de luchar.
  Perdón mama y papa, me rendí, no estaba preparada para esta batalla.

Dios estoy yendo a visitarte, por favor, abre la puerta.

                                                  Al fin, el fin.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jun 05, 2017 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

DISTIMIAWhere stories live. Discover now