Era una noche habitual para mí. Ponerme los auriculares y entrar a ese mundo virtual donde puedo desconectarme del mundo y ser una persona "normal". Donde nadie sospecha de mis inseguridades ni de mi verdadera personalidad. Nadie me cuestiona. Puedo ser el líder si quiero; nadie me obliga.
Lo contrario a la realidad.
Estaba discutiendo por el micrófono de los auriculares con un chico de Holanda, defendiéndome de las bombas que me tiraba en el glorioso videojuego. Esquivé una, pero me dio con otra y tuve que maldecirlo.
Estaba muy ocupado tratando de llegar a la torre mientras seguía diciéndole que se callara y jugara en silencio cuando oigo un fuerte estruendo afuera y una alarma de auto sonando en la calle. Y sonaba como mi alarma.
¿Otra vez me iban a robar?
Tomé un palo de béisbol de cuando era pequeño y fui a la ventana a ver qué sucedía ahí abajo. Corrí la persiana y, maldición, vi un auto que había impactado contra el mío.
Desconecté mis auriculares y me disculpé con el holandés antes de acabar con la partida. Dejé el palo de béisbol ya que no lo iba a necesitar, tomé mis llaves, mi documento y salí del departamento para tomar el ascensor rápidamente. Debían ser las tres de la mañana de ese bendito viernes, y, sin embargo, ya me había cruzado a tres parejas subiendo y bajando del ascensor, no quiero saber para qué.
Saludé al portero, quien se sorprendió por verme fuera de mi habitación, y más un viernes, ya que era el principal día donde me encontraba encerrado en mi cuarto jugando videojuegos y comiendo pizza.
Finalmente salí a la calle; nadie pareció haber notado el choque contra mi antiguo auto ya que había sido leve, lo podía notar desde el otro lado de la calle. Me acerqué al otro conductor, que estaba acostado en su respaldo del auto con la boca abierta. Por un momento temí que estuviese muerto y entré en pánico, pero luego mi vista se dirigió a la botella de cerveza que llevaba en la mano y rodé mis ojos.
Idiota. Sólo estaba borracho. Muy, muy borracho.
Busqué el celular en mi bolsillo trasero para llamar a la policía, pero aparentemente lo había olvidado en la habitación. Perfecto.
Sin nada más que perder, le toqué la ventanilla al ebrio conductor, esperando que reaccionara. No funcionó. Intenté abrir su puerta pensando que estaría cerrada, pero no, estaba abierta. Se ve que no estaba en muy buen estado para conducir.
Le dije algunas palabras, luego le grité un poco hasta que abrió los ojos. Su mirada me intimidó un poco; pude notar que sus ojos estaban más que rojos cuando me miró, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-Hola...- dijo, sonriendo.
Idiota. Ebrio, lindo, creído idiota.
ČTEŠ
♔videogame ; joshler♔
FanfikceJugar en línea puede ser muy peligroso. Pero más peligroso puede ser encontrarse con alguien como Joshua Dun.
