Hoy era un día soleado, los pájaros cantaban y la gente acalorada caminaba por la calle quejándose de la calor. Yo caminaba feliz, con una camiseta de tirantes a conjunto de unos pantalones tres cuartos. Caminaba firme, con decisión, y sobretodo sonriendo, ya que iba a reunirme con Akira. Ya hacía un tiempo que estaba saliendo con él.
Hace unos cuantos meses, me acuerdo perfectamente... Yo estaba intentando comprar un Cd para mi hermana de ACDC pero no encontraba ninguno en aquella tienda, un chico se me acercó preguntando si podría ayudarme,. Fue entonces cuando le conocí, él estaba vestido con su traje de dependiente, mostrando una cálida sonrisa. En ese momento solo pensé que no quería que le sonriera así a nadie más que a mi. Al principio empezamos como amigos, quedábamos para ir a cantar al karaoke, o para irnos a tomar algo. Hasta que un día, reuní el suficiente valor como para confesarle mi amor. Y, pues aquí estamos.
Estábamos paseando como siempre hacíamos cuando se le acudió ir a su casa, estaba vacía a esa hora del día. Los dos sabíamos lo que significaba eso. Me pareció sorprendente que fuese él quien lo sugirió, pero no quise preguntar nada, estaba tan emocionado y ilusionado que no quería decir algo que lo arruinara todo.
Llegamos a su casa rápido, pillamos un atajo para ahorrarnos tiempo caminando. Al entrar en su casa un aroma a jazmín hizo que aquella casa que parecía tan fría fuera un tanto acogedora para mí. Yo me limité a seguir a Akira en silencio hacia su cuarto que estaba en la planta de arriba.
Entré a su cuarto y cerró la puerta detrás de mí. Su cuarto no era mucho más grande que el mío, pero estaba bien ordenado haciendo que fuera más amplio. Su cama estaba cubierta con unas mantas de color verde que combinaban con la pared de color verde pistacho.
El se apoyo contra la puerta como si estuviera esperando una reacción por mi parte, pero yo solo me limité a inspeccionar la habitación.
Todo estaba en silencio, solo se escuchaban los pájaros cantar del árbol de al lado de su ventana.
Le miré buscando algún tema de conversación, pero antes de poder abrir la boca el se puso en movimiento y se acercó a mí poniendo sus brazos sobre mis hombros y rodeando mi cuello con ellos.
Mi corazón dió un brinco, sus ojos estaban enfrente de los míos y su rostro demasiado cerca. Pero, quería que él tomara la iniciativa de todo. Le pase los brazos alrededor de su cintura para que sintiera al menos que estaba de acuerdo con hacer esto.
Acercó sus carnosos labios a mi mejilla y me dió un lindo y dulce beso en la mejilla, era demasiado tierno, no podía aguantar mucho más dejándome hacer. Después de besarme la mejilla me miró con sus castaños ojos y le respondí a la mirada con un beso en los labios donde nuestras lenguas también participaron. Normalmente el se hubiera separado con tan solo haberle abrazado por la cintura y haber estado tan cerca, pero esta vez estaba aguantando incluso esto...
Le cogí del mentón para hacer que me mirara, quería ver su rostro cuando mis manos se abrieran paso a través de su camiseta. Le quité la camiseta y le acaricie el pecho mientras aún le miraba atentamente a los ojos. Hacía tanto que quería esto... compartir nuestro amor no tan solo saliendo por ahí y cogiéndonos de la mano. Quería algo más comprometido.
Cuando ya se acostumbró al tacto de mis manos, baje mi mano hasta llegar a la altura de su ombligo pero el cogiéndome de la muñeca me detuvo en seco.
—Creo que aún no estoy preparado
Me limité a mirarle a los ojos, ¿estaba hablando en serio?
—Claro, no pasa nada, poco a poco
Sonreí y le di su camiseta. Otra vez había arruinado nuestra relación... Tal y como es, se que le va costar hablarme después de lo ocurrido.
—Lo siento...
—¿Porque?
—Por lo de ahora, es que, eres demasiado importante y no quiero cagarla...
No pude evitar sonrojarme y taparme la cara instantáneamente, eso había sonado tan lindo de él.
—No importa, tampoco debe forzarse... todo a su tiempo
Dije y le abrace, después le dedique una sonrisa y le bese la mejilla.
—Creo que ya es hora de que vaya a casa
Cogí mis cosas del suelo y salí de aquel cuarto. Me sentía un poco decepcionado, ya que había perdido mi auto-control que tanto meses a estado estable, era tan vergonzoso...
Al salir de la casa miré el azul cielo buscando una salida o una respuesta para este problema, ¿cómo resolvería esto? ¿Conseguiría algún día hacer que Akira abriera su corazón a mí?
