31 de diciembre, del dos mil quince.
- ¡Que mierda tan aburrida, en esta puta vida! Deberíamos comprar algunos tragos.
- Ya me estoy dando cuenta, estúpida. Claro, con los millones de billetes que guardamos en nuestros bolsos.
Geilí siempre respondía sarcastica a los obvios comentarios de su amiga, y es que tenía motivos, la mayoría del tiempo eran estúpidos o incoherentes. Violet, siempre era algo distraida, o simplemente su imaginación era exagerada a veces, esta vez deseaba embriagarse, y bailar hasta que los rayos del sol de la mañana siguiente, golpearan su cara. Como la mayoría de las personas festejaban, el año nuevo.
Pero vamos, se le olvidaba el pequeño detalle, de que no tenían dinero, y que además de eso, su madre solo le había dado un patético permiso, hasta las 11:40 de la noche.
- Mierda, ¿Que horas son? Les dije que en este maldito sitio, no había nada interesante para nosotras.
Se quejó Daena, recordandole sus poco inteligentes amigas, que para ella, ir a la plaza principal, era algo aburrido sin dinero para un par de botellas de alcohol.
- Son las once.
Respondío Violet, mientras la morena, la observaba frustrada.
- ¿En serio? Osea ha pasado toda una noche, y no hemos hecho una mierda.
Comentó en respuesta.
- Pues gracias al dinero de mi madre, iré por una cerveza.
La madre de Geilí, era amiga del grupo, era una perfecta combinación, bailaba, bebía, y seguía completamente la corriente.
Esa vez, le regalo una cerveza a su hija, debido a su cara de amargura, la cual mantenía la mitad de su tiempo.
Daena haló a Violet del brazo, para seguir a su amiga, y así poder pedirle un par de cervezas para ellas.
Luego de sacar algo de dinero, y comprar algunas cervezas.
Se dedicaron a beberlas, frente a todas las mesas y sillas, llenas de personas borrachas, bailando, o cantando como imbéciles.
Por lo menos ellos disfrutaban.
Daena sentía la fija mirada de un imbécil en su trasero. ¿Y como enojarse? Si su gran trasero, era su mayor orgullo.
Sonrío satisfactoria, mientras continuaba su cerveza.
Violet rodo los ojos, como lo hacía siempre que la morena, presumia su trasero.
Ella era delgada, para nada voluptuosa. Para su suerte, no se sentía para nada mal.
Un abdomen plano, siempre era un punto bueno.
- Uy.. pero que delicia.
Susurró, mientras observaba a un muchacho, pasando frente a ella.
Sus amigas la ignoraron, era ya algo de costumbre, las hormonas tan alborotadas de la pelirroja.
Perder la virginidad a los trece años no era algo a su favor.
Geíli, solo miraba a su alrededor, algunos jovenes interesantes, apuestos, y uno que otro, cruzaba miradas con ella.
Ella alagada les correspondía cada coqueteo, aunque al momento de tener la oportunidad con alguno de esos imbéciles, lo apartaba. Llegar a ella, no era para nada sencillo.
- ¿Como mierda llevar esos zapatos de ese color tan fastidioso?
Comentó la pelirroja a sus amigas.
- Parece un maldito payaso, expulsado del circo.
Respondío Daena, llevando su mano a su frente, como simbolo dramatico de decepción, debido al pesimó gusto en la moda.
- Yo opino que se ve genial.
Agrego Geíli, sarcasticamente.
- Toda una princesa.
Le contínuo la morena, con el mismo tono.
Empezaron a reirse de la estúpida situación, mientras Violet las miraba seria.
- No entendí.
Dijo, confundida.
Las amigas llevaron cada una sus manos a sus frentes.
- Tú nunca entiendes, a veces me desesperas.
Se quejó Geíli.
- Tú sabes que ella tiene su retraso.
La apoyo la morena.
- Perras.
Susurró Violet, mientras rodaba sus ojos.
Siempre era algo lenta, ¿Pero que culpa tenía? Era algo que le salía natural.
- Hola, ¿Como te llamas?
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Derang£d.
Ficción históricaTodos tenemos una vida, claro está que podemos manejarla a nuestro antojo, somos dueños de nuestros vicíos, y nuestros daños. La edad de la experiencia, donde solo nosotros nos atrevemos a vivir plenamente. Una relación, que no es relación.. tener...
