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Lluvia

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Era una tromba de agua.

Grandes gotas de lluvia caían ante él,anegándolo todo en una cortina de agua. Diminutos ríos surgían por doquier, recorriendo todo el suelo,creados por el intenso aguacero que se había desatado.

Hospital Pointbreak,o el hogar del mal. Sádicas enfermeras,doctores sin escrúpulos, y pacientes indefensos como bebés,dirigiéndose al matadero,sala de torturas incluida en el precio.

El dichoso precio...¿Precio por qué,recuperar la salud,aliviar los dolores,tener una esperanza?

George escupió al suelo,mientras sacaba un cigarrillo y se lo fumaba justo delante de la entrada del hospital.

No había ni un alma,ni en la puerta,ni por los alrededores. Apenas si se veía,al otro lado de la puerta de cristal,a una recepcionista atareada tras el mostrador,apuntando notas mientras alguien le hablaba por teléfono.

Hace tiempo, a George,al entrar con Amy la primera vez,se le vino una imagen un poco loca a la cabeza. Nada más entrar ellos,llegó una camilla,el que la llevaba iba corriendo a toda velocidad. Pronto llegaron enfermeras y médicos,rodeando la camilla como buitres al acecho de su nueva presa.

Pues George,se acordó cuando los magos hacen el truco de meter a la chica en una caja rectangular,y la van cortando en pedazos.

En su cabeza unió ambas imágenes,y en vez de ver a los médicos,vió payasos corriendo. Uno de ellos,llevaba una sierra para partir en dos al paciente.

Payasos. Desde pequeño,les había tenido un miedo profundo,visceral. Quizás por sus caras pintadas,o por no saber quién había debajo de la pintura,o puede que por las historias que había leído sobre ellos. El caso es que le aterraban.

En eso pensaba mientras se fumaba ese maldito cigarro. Demonios,lo había dejado,se lo prometió a Amy...Pero Amy ya no estaba.

El pensamiento apenas le abofeteó la cara esta vez,se estaba insensibilizando,posiblemente para protegerse del dolor de la pérdida.

Acudió al hospital para firmar la hoja de defunción. Parecía que Amy se hubiera quedado unos cuantos meses viviendo en Noruega,por lo blanco de la piel. "No,ese blanco no es de Noruega,pensó George,es el color pálido de la muerte".

Se sentía a la vez en dos sitios: en la morgue del hospital,viendo a Amy; y en la puerta de ese mismo hospital,fumando mientras veía caer la lluvia a unos pasos de él.

"Condenada lluvia ¿No va a parar nunca?" Pensó para sí mismo.

Cansado de esperar,removiendo los recuerdos y desubicado,acabó su cigarrillo,se puso la capucha del abrigo,decidiendo seguir en camino pese a la lluvia. Abandonando su resguardo bajo el edificio.

Una auténtica marea,cayendo sobre él por efecto de la gravedad,le zambulló por completo.

En apenas unos segundos,el cuerpo de George estuvo totalmente empapado. Pero el líquido resultó no estar tan frío como creía. De hecho,descubrió,que le resultaba inquietantemente relajante. Sin pensar,se quitó la capucha,y caminó entre la lluvia a cara descubierta.

Podría haber cogido el coche,el hospital estaba a casi una hora de camino a pie,pero Amy...demasiados recuerdos en el coche. Estaba insensible,frío,pero no hasta el punto de atreverse a recordar más,eso podría destrozar su armadura y hundirle en una profunda depresión.

Así pues,fue caminando (casi nadando en algunas partes). Había algun barrio poco recomendable,que debía cruzar,pero no le importaba.

Diez minutos,quince,veinte,veinticinco,media hora ya...

El tiempo pasaba despacio,como burlándose de él y sus desgracias. Al fin,parecía que algún dios misericordioso se había apiadado de el,cesando la lluvia de forma súbita.

Aun así,quedaba un buen trecho para llegar a su casa

Y no contaba con ser asaltado.

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