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Capítulo 1

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-¿Es enserio?.-gritó Rossa.-Mira como babeas por él. ¿Por que no se lo dices?.-dijo ahora poniendo los ojos en blanco y mirando por donde salía aquel chico que tenía más que loca a su amiga.

-¡Shhhh!. Baja la vos.-le respondio Elizabeth llevando una mano a su pecho que subía y bajaba con rapidez debido al susto de verse descubierta.

-Él no se ha dado cuenta de que estás loca por él porque es un idiota.-sentenció ahora Laura, una chica de baja estatura rubia de ojos cafes, mientras lanzaba su delantar al mostrador con enojo y ponía los brazos en su cintura.

-Ya basta chicas.-reclamó Elizabeth mientras sentía que se ponía mas roja de la cuenta.

-¡No!.-chilló Rossa.-Estas enamorada y él ni siquiera te voltea a ver, solo llega antes que tú, pide un café y luego se sinta y hace no se que cosa con su cuaderno y luego simplemente se larga antes de que se termine tu turno. ¡Estoy harta!. Tú suspirando por él y el ni siquiera te voltea a ver. ¡No es justo!.-gritó ahora indignada sin poder creerse que su amiga estuviese amando en silencio a un chico del que no conocía ni él nombre.-¿Es que las cosas no pueden pasar como en las peliculas?¿Por que no se conocen, tienen una cita y luego sexo salvaje?. Y si le gustó casarse y tener muchos hijos.

-Porque esto no es una película y ya basta, no quiero hablar de mi vida amorosa, así que por favor, por lo que más quieras, olvida eso ¿Si?.-suntenció cuando vio que varias personas se giraban a ver.

-Aghs, me largo.-apuntó Rossa dirigiéndose a la puerta y saliendo por esta.

-¿Y ahora por que discuten?.-preguntó doña Nieves, la dueña de la cafetería, una señora mayor de pelo canoso y largo regordeta de sonrisa amable, pero bastante chismosa.

-Es que Eli está...

-Nada.-interrumpió Elizabeth a Laura.-Ya es hora de irme.-dijo pasando por su lado fulminandola con la mirada y advirtiendole que mantuviera la boca cerrada.

Tras cambiarse Elizabeth salió de la cafetería. Debía apurarse, pues pasaban de las once de la noche y debido a que su apartamento no estaba muy lejos y que además no tenía auto debía irse caminando.

Un escalofrío recorrió su espina dorsal y giró bruscamente él rostro hacía atrás, no había nada. Siguió su camino y apresuró él paso cuando sintió pisadas a su espalda y por más que giraba no encontraba nada.

Se sentía observada, como si una fiera salvaje estuviera a sus espaldas a punto de lanzarse sobre ella para comérsela. Un terror viceral la inundó, sus manos temblaban con hojas mientras sus ojos observaban todo él entorno moviéndose de aquí para allá.

Él sentimiento de que alguien la iba agarrar aumento su terror y gritó como una histérica cuando sintió él simple roce de una hoja contra la piel desnuda de su hombro izquierdo.

De un farol salió desprendido un chispazo que provocó que esta se apagara. Un sollozo ahogado salió de lo más profundo de su garganta. Sentía que en cualquier momento la atraparían, pues eso sentimiento de que alguien esta detrás de ella no se alejaba.

Una risilla maquiavélica como proveniente del mismo inframundo llegó a sus oídos, fue lo último que faltó para que todos sus sentidos nerviosos ecplotaran y corrió, corrió como loca, espantada sosteniendo muy fuerte su bolso como si de eso dependía su vida. Podía divisar su edificio pero no se atrevía a parar de correr. Aquéllas calles casi nunca estaban transitadas y menos a esa hora de la noche que todos estaban encerrados en sus casas.

Con él miedo aún presente en su sistema y sin parar de correr entró al edificio sin siquiera saludar al portero y es que este se encontraba con los pies encima de una pequeña mesa y estirado para atrás en la silla con él rostro tapado con la gorra como para evitar que los demás vean que estaba roncando, además él terror que sentía no era como para pararse a conversar con él.

¿Quién es Él? Des histoires addictives. Découvrez maintenant