Pablo se dispuso a hacer su desayuno como cada mañana fue a encender el fuego para prepararse su café con tan mala suerte que la bombona estaba vacía. Se asomó al balcón, y gritó:
-BUTANOOOO,BUTANO.
El butanero contestó: -¿CUANTAS QUIERES?
-SUBEME UNA AL 2º3ª,dijo el madrileño.
Se cargó la bombona encima del hombro y subió hasta el segundo piso. Albert iba con el típico mono naranja, algo manchado, pero le quedaba como un guante.
Una vez arriba, bajó la bombona del hombro, y saludó a Pablo.
-Buenos días,Pablo ¿Dónde te la meto? La bombona,concretó, mientras reía.
Conocía a Pablo de hacía tiempo,sabía de sobra que le ponía ojitos, y no era de extrañar,pues el butanero estaba para hacerle gemelos hasta que salieran impares.
-Ojalá me metieras otra cosa -Pensó Pablo- pónmela en la cocina,Albert.
Una vez colocada la bombona, le pidió a Iglesias un vaso de agua, llevaba desde las 8 de la mañana repartiendo butano por las calles de Madrid, tenía las manos hechas polvo y se le cayó todo el agua encima haciendo que se mojara buena parte del mono y del suelo de la cocina.
-¡Hostia! Perdona,que follón. Ya sabes como tengo las manos de esta mierda de trabajo, dijo Rivera.
-No te preocupes lo más mínimo que ahora lo recojo. Quédate aquí un momento que te dejo algo de ropa, no vas a ir así.
Pablo le sacó una camiseta ancha con los colores de la bandera republicana y unos pantalones cortos que tenía por ahí.
-Pasa y cámbiate,anda.
-Gracias por todo, dijo el catalán.
Albert pasó a la habitación a cambiarse. Pablo se dió cuenta de que el chico no había cerrado del todo la puerta de la habitación y se puso a espiar al chico. El butanero, se estaba quitando la camiseta de espaldas a la puerta así que no se daba cuenta de nada.
Cuando terminó de cambiarse, salió de la habitación y se encontró a Pablo, apoyado en el marco de la puerta, sin camiseta y con un bulto en la bragueta del pantalón. Albert lo miró de arriba a abajo, mordiéndose el labio, pues aquella situación lejos de molestarle le daba morbo,así que se acercó al comunista y le besó en la mejilla,se apartó de él y se dió la vuelta.
-No pensarás irte y dejarme con esto así, ¿No? le dijo
El catalán cogió de la mano a Iglesias,se lo llevó a la habitación, pues seguían en medio del pasillo. Siguió besandole los labios,le quitó la coleta mal hecha que llevaba,el pelo suelto le ponía aún más. Después Iglesias le quitó la camiseta a Rivera. Acariciando aquel fuerte torso, le bajó el pantalón junto con los calzoncillos. Pablo le dió un empujón a Albert que cayó en la cama. El de Vallecas abrió el cajón de la mesita y aquello parecía un ¨sex shop¨ había desde unas esposas moradas,un pequeño látigo y condones de todos los tamaños y sabores que existían. Rebuscó y sacó un condón de los normales,otro de sabores, y un lubricante. Aquí hay de todo parece el bolsillo mágico de Doraemon -pensó el de Barceloneta-.
Sin más, Pablo se acercó y le susuró al oído:
-¿Preparado para lo que viene ahora? Ponte a cuatro patas que te voy a dar de lo tuyo pero bien.
Al catalán se le escapó una carcajada y se puso en la postura que le había pedido su amante.
Pablo se untó los dedos de lubricante y fueron a parar dentro del catalán. Empezó a meter y sacar sus dedos de dentro del chico y cuando vió que ya lo tenía "a punto" ,le dió la vuelta,abrió un condón y dijo:
-Ponmelo tú,sin manos.
Notó los labios de éste se volvió loco, gimió como nunca,estaba desesperado. Una vez puesto el condón,sin previo aviso le penetró mientras arañaba su enorme espalda. Cuando ya le fallaban las rodillas y los brazos -de la posición y de las embestidas de su amante- coleta morada se corrió dentro de él, con un gran gemido. Ahora era el turno del catalán. Albert, que ya estaba más caliente que el palo de un churrero y que en lo único que pensaba en esos momentos era en correrse fue a por un condón de esos de sabores que había sacado Pablo y le dijo:
-A ver,Pablito -dijo mientras cogía los condones- aquí hay de naranja,fresa,chocolate, y plátano,escoge el que quieras, ya que me la vas a chupar,al menos que el sabor te guste, dijo riéndose como un pervertido
-Quiero el de chocolate,contestó.
-Toma, para tí, le dijo Albert dándole el condón.
Pablo lo abrió, se lo metió en la boca, se acercó a Albert y se lo colocó. Luego empezó a lamer,como si se estuviera comiendo un calippo. El catalán que estaba deseando follarse la boca del comunista le dijo:
-Pablito, quiero follarme tu boca,que me hagas gemir como nunca.
Se la fue metiendo poco a poco. Mientras, Albert se enredó la melena de Pablo en la mano. El de Vallecas se lo estaba tomando con demasiada calma,así que el catalán ya harto de los juegos del otro, le tiró del pelo y le dijo:
-Quiero correrme ya,por Dios.
-¿Qué has dicho? dijo Pablo con tono burlón.
-Qué quiero o mejor dicho necesito correrme,dijo Albert.
-Muy bien, tú lo has querido,contestó Iglesias.
Le volvió a coger el miembro,se lo metió todo en la boca. Rivera, con el pelo del otro aún enredado en su mano, le iba marcando el ritmo. Empezó a gemir cada vez más fuerte, a hacer que Pablo cada vez fuera más rápido en cada movimiento de cabeza. Cuando ya casi no podía sostenerse en pie, se corrió dentro de la boca de Iglesias.
El de Vallecas,con las pocas fuerzas que le quedaban, se levantó del suelo, se acercó al butanero, le besó. Luego se vistieron,Pablo se hizo una cola mal hecha, con algunos mechones tapándole la cara,pero al menos iba algo más decente.
Salieron de la habitación y se dirigieron a la cocina. Pablo estaba hambriento,después de hacer "deporte" siempre le entraba hambre.
¿Quieres algo, Albert? -Preguntó.
-Un café con leche y una tostada de salmorejo si que me comía,contestó Rivera.
Albert hizo las tostadas y Pablo el café. Cuando ya estaba hecho, prepararon la mesa y se sentaron uno en frente del otro.
Desayunaron mientras charlaban,ignorando qué, a partir de aquel día ya no iban a poder vivir el uno sin el otro.
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El mono naranja
FanfictionFic de una locura que se me vino a la cabeza una noche en twitter.
