Capítulo 1

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Todo empezó con la lluvia.
Aquella tarde de lluvia iba corriendo hacia casa cuando vi algo que me llamo la atención. Una chica delgada con el cabello marrón oscuro y largo en medio de la lluvia mirando al horizonte, estaba sentada en la parte alta de una pista de skateboarding totalmente empapada. Ella ni se inmuto de mi presencia allí sentada, absorta en unos pensamientos a los que yo jamas podría llegar.
Durante un rato me quede mirándola imaginando que pasaría por su mente. Al cabo de un rato cogió su mochila y dirigió su mirada hacia mi.
-¿Que haces bajo la lluvia?- le pregunté al ver que me había descubierto mirándola.
- ¿Y tu bajo un paraguas?-aquella fue la respuesta mas extraña que he recibido nunca.
-Así no me mojo -aquella chica hizo una mueca, cogió su mochila bajó resbalando por la pista curvada y me empapo entero.
- Pues yo creo que te has mojado igual- dijo eso, se levanto y se fue, dejándome allí como un estúpido.
Al día siguiente descubrí que la chica misteriosa se llamaba Reiven Bijour y que para mi sorpresa iba a mi mismo instituto.
Por la tarde volvió a llover, en el camino de vuelta la estuve buscando en la pista pero ya no estaba allí. Creí que tal vez no la volvería a ver de aquella manera tan única y maravillosa, creí que tal vez no la vería mas que en el colegio y eso me entristeció y enfureció a la vez. Seguí andando un poca mas y la encontré en un parque sentada en un columpio, al verla no pude evitar sonreír.
- ¿Que haces aquí?- me preguntó al darse cuenta que la observaba - No me estarás siguiendo?
-No, es que mi casa pilla de camino- me sentía torpe.
-¿Como te llamas?- en aquel momento me observaba como intentando descifrar algo dentro de mí. 
-Erick- en ese instante dejó de observarme- ¿sabes que eres muy rara?
-¿Yo porque?- hizo un gesto incrédula- Yo no me quedo mirando a la gente como si fuera tonta, ni mucho menos me pongo ha hacer preguntas estúpidas.
- ¿Que?-ni entendía nada de esa chica ni de esa conversación.
- Deja lo- cogió sus cosas y me dejo allí pensando. 
Tuve varios encuentros mas y cada vez eran mas fríos, ella se notaba distante y desconfiada.
Un día no la encontré de camino a casa. Pero mas tarde cuando me dirigía a casa de un amigo me la encontré encima de un árbol.
- ¿Que haces subida a un árbol?- aquella chica cada día me intrigaba más.
-Me apetecía trepar- se encogió de hombros y subió un poco más- ¿subes?
-¿Eh? Si ahora voy- intente subir un par de veces y aún después de haber subido me costaba moverme por las ramas- haces que parezca fácil.
-tu haces que parezca imposible- dicho eso se movió ágilmente y se sentó a mi lado- aunque creo que es cuestión de experiencia.
-no soy tan malo- antes de acabar, la frase saltó del árbol y aterrizó en el suelo como si nada- ¿y yo como bajo?
Siguió andando como si nada y me dejo allí sin saber como bajar.

A la mañana siguiente la encontré andando dirección al instituto.
-Hola-le salude yo
-Hola...-me miró un instante-¿Erik?
-¿Que hacías ayer en las calles del centro?- ni siquiera parecía escucharme- pensaba que vivías en las afueras
-Si, vivo en las afueras- me miró de una forma extraña, parecía cansada, aburrida, harta y de mal humor- no me gusta demasiado la gente...
-Esta es la primera vez que hablamos sin que haya lluvia- dije intentando que no se notara mi desesperación por cambiar de tema.
-mmm... Si. Bueno me tengo que ir...-dijo de forma pausada y distraída, y se fue rápidamente.
Cuando llegué al instituto la encontré hablando con un chico a la entrada. El chico tenia mas o menos su altura, tenia el pelo muy oscuro tanto que depende de como lo miraras parecía negro, su mirada era amable, ella parecía a gusto hablando con el. Quería saber de que habla con aquel chico con una camiseta de Star Wars.
Me acerqué, se dio cuenta el primero. Luego ella se dio cuenta. Me puse ha hablar con unos amigos pero aun así seguía mirándola y ella lo sabia.
Al cabo de un rato llegó una castaña muy delgada y se pusieron a hablar, creo que le explicó algo sobre mi porque su amiga se giró a mirarme. Después se abrieron las puertas y se marcharon a clase.
A la salida la encontré con la chica castaña caminando.
La vuelta a casa fue extraña no paraba de pensar en Reiven, en su delicada piel bajo la lluvia, en su pelo mojado enganchándose en su rostro húmedo, en su esbelto cuerpo empapado, en sus labios finos pero carnosos al pronunciar aquellas respuestas en forma de preguntas, en como su mirada se perdía en algo que yo era incapaz de ver, en como la ropa mojada se adhería a sus curvas. Aquellas curvas, aquella cintura de avispa que daba paso a sus anchas caderas, sus piernas largas y estrechas a la vez que firmes. No entendía como no podía haberla visto en el instituto antes, ella era guapa, puede que no fuera el tipo de chicas en las que me solía fijar, pero aun así no comprendía porque no me había fijado en ella.

Lagrimas Bajo La LluviaStories to obsess over. Discover now