Me cargo la estantería y me libro del castigo

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Son las siete menos cuarto de la mañana, un lunes. Me levanto de mi cojín y miro a mi dueña. Solo veo un bulto tapado con las sábanas. ¿Y si se la han comido? No es posible... ¿Quién me dará ahora de comer? ¿Con quién voy a jugar?

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Lucha, humana de cuyo nombre no me acuerdo, lucha!!!!!!!!!!!!

Veo asomar su cabeza y pierdo el interés, soy un poco bipolar. Bostezo y voy al cuarto de mi dueña mayor. Llamemos x a la humana con quien duermo, granx a la humana mayor y granx macho al humano grande. El cuarto está a oscuras pero me encanta hacer esto. Salto encima de la cama y me paseo por su estómago. Granx se despierta y me acaricia.

-Buenos días, Pipa.

Ya lo sé, menudo nombre. Los humanos cada día son menos originales.

-Dame de comer.

-Vamos, hoy es lunes. ¿Quieres despertar a Sophie?

-No. Quiero comida. Dame mi comida. A propósito, ¿quién es Sophie, debería saberlo? Soy un gato.

-Ve con Sophie, en diez minutos voy a despertarla.

-¿No me escuchas o qué?

-Yo también te quiero, cosita.

No creo que pueda oírme. En fin... X sigue durmiendo. ¿Ha dicho diez minutos? Eso son siglos para mí. Me duermo otra vez. Cuando me despierto no hay nadie. Los busco por toda la casa y me doy cuenta de que estoy sola. Me paseo por la habitación que x comparte conmigo. La estantería está muy alta. ¿Pasaría algo si me subo? No. Salto y aterrizo perfectamente. Todo está lleno de libros. Veamos... Parque jurásico, Los juegos del hambre, Harry Potter, El manuscrito del bosque, El sueño de un dios... Me subo a uno y se cae. Intento saltar pero solo consigo tirar los demás. Debo recolocarlos antes de que Sophie vuelva, me va a castigar. Un ascensor suena y me pongo nerviosa. Otro más, y otro y otro. Intento usar mis patas delanteras pero no tengo pulgares y cuatro zarpas no sirven para mucho. Me paso veinte minutos en la estantería. El ascensor suena y unas llaves se meten en la cerradura. Bajo de un ágil salto y voy al hall.

-Hola Pipa. ¿Te has aburrido en casa?

Hago una voltereta esperando que no se note mi desastre.

-¡Pipa! ¡Ven aquí ahora mismo!

Ups. Se ha enterado.

-¡Como no vengas te juro que no comes en toda la semana!

-No por favor. Con la comida no juegues.

Voy y me encuentro todos los libros tirados. Los recoloca con un movimiento y me mira.

-Pero como me voy a enfadar contigo, cosita. Ven, vamos a comer.

Pues al final los ojitos han funcionado. Si es que soy genial. Hala, a comer.

Diario de una gata solitariaCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang