prologo

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Me llamo Samara y tengo 15 años.

todo empezó cuando entre a primero de primaria, en un colegio pequeño bastante colorido, que quedaba cerca a mi casa, lo recuerdo aún, con ventanales gigantes y a todos los pequeños corriendo, tratando de pasar el tiempo jugando, yo no era así, me la pasaba sentada junto a la ventana mirando como los autos pasaban de lado a lado mientras el semáforo cambiaba de verde a amarillo y de amarillo a rojo, me intrigaba mucho saber de que estaban hechos, comprensible para la edad que tenia. recuerdo tanto que cuando me levante para tirar las sobras de mi comida a la basura pase por una ventana la cual no sabía de su existencia ya que estaba en la parte de atrás en donde nadie estaba jugando ni correteando, era un poco oscuro, cuando me acerque un poco vi a un niño, igual, sentado junto a la ventana observando muy concentrado el gran parque que quedaba en la parte de atras, si me hubiera percatado antes de esa ventana juró que los maestros tendrían que haberme llevado a la fuerza por que no podría separarme de ella al terminar los recesos, no sabía como se llamaba ese extraño niño concentrado en un pequeño arbol, así que me entró unas enormes ganas de saber quien era ya que no tenía amigos o eso reflejaba su soledad, me acerqué y le empece a hablar, era muy pequeña tal vez para hablar de cosas más interesantes como libros y películas, recuerdo que nuestro tema de conversación fue bob esponja, para los 3-4 años que tenía fui muy valiente en empezar la conversación.

la pasaba muy bien a su lado, éramos muy unidos y el sobretodo muy divertido, nos la pasábamos todos los descansos admirando el semáforo y el parque. todo iba bien hasta que llegamos a séptimo grado, sus padres se tuvieron que ir de la ciudad, la verdad nunca se despidió ni me dio explicaciones, en ese momento sólo pensaba 《tranquila, el te va llamar, no te preocupes, hicieron una promesa, siempre van a estar juntos》me repetía una y otra vez hasta que pasaron 3 meses, no sabía donde estaba ni como estaba y eso me daba cierta impotencia ya que no tenía amigos y la pasaba muy mal sin el a mi lado, le cogí un poco de rencor ya que pensaba que había roto la promesa que hicimos a la semana de conocernos, en el pequeño salón de clase antes de salir una tarde para nuestros hogares.

Nisiquiera se por que estoy pensando eso, de nada vale si sigo aquí sin hacer nada, llenando mi cabeza de más y más recuerdos, de pequeños detalles en él que no habia percatado  hasta ahora cuando en realidad no lo e visto hace mucho,  solo quiero despertar, no aguanto más sufrimiento de tantas personas por mi culpa, no! Tengo que luchar, me siento más impotente que nunca!, siento que voy a perder la pelea, pero cada vez que lo escucho me da una pequeña esperanza de que lo lograré, de que puedo seguir a su lado, de que todo va a ser como antes.

Solamente Juntos. (editando)Where stories live. Discover now