"Favor de hacer una cita previa..."

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Mientras el sonido de las gotas que iban cayendo desde las hojas de los pequeños arbustos plantados en las áreas verdes que rodean a los grandes edificios las cuales eran opacadas por los aullidos eléctricos provenientes de las fieras mecánicas que las personas usan para trasladarse y las millones de palabras que uno simplemente podía escuchar entre las grandes masas de personas que caminan sin parar, siguiendo en un bucle sin fin conocido como la carrera humana; Un chico moreno alto y bien vestido de cabello negro cual ébano caminaba sin paraguas entre las multitudes en esta tarde lluviosa. Llevaba un maletín mediano que agarraba con una fuerza exagerada, sujetándolo por ambos extremos y presionándolo contra su estomago como si su vida dependiera de ello, el brillo que emanaban sus ojos color caramelo demostraban una cierta esperanza, como se es vista en los ojos de una protagonista de cualquier filme, el chico avanzaba a pie firme, si uno le prestaba la atención suficiente lograría observar que lleva puesto el uniforme perteneciente a los alumnos de ultimo grado de la Preparatoria Privada "Porterpop's". La escuela situada en el norte de Ciudad Central, la cual dicen que solo jóvenes excepcionales pueden tener pase a ella, pero si bien se sabe los alumnos de ultimo año salen hasta las 4 de la tarde, y el reloj marcaba a las 12 en punto, lo cual llamo la atención de la gente que empujaba a su paso, su cara de ilusión y su comportamiento llamativo no era lo único que resaltaba ese nublado día, si no que la dirección que tomaba era hacia el gran edificio de la industria farmacéutica mas conocida de la ciudad      "Mounleir Labs"

Al cruzar las puertas de cristal solido y resistentes y pasar  esquivando con precisión a los adultos que vestían de bata blanca y hablaban entre si con un lenguaje medico y difícil de entender, el andar fugaz del joven chico se vio interferido por una mujer alta y muy sofisticada de imagen, la cual miro al joven con cierto gesto de sorpresa y duda, sin embargo al verlo mojado,caminó con seguridad hacia el escritorio central de la sala y metió la mano en uno de los compartimientos inferiores,sacando de ahí una pequeña toalla la cual ofreció al joven y dijo.

-No deberías estar aquí, sabes que tu padre es muy estricto en esto de saber comportarse, si no te conociera desde de andas en pañales, llamaría a tu escuela.-  dijo con tono amenazante tras una pequeña pausa y un respiro algo exagerado, la chica continuo.- en fin, ¿que vienes a acá ? No es muy común verte en los laboratorios.

- ¡Necesito hablar con el!
-Haz una cita- señalo con tono burlón
- Soy su hijo, no necesito tales cosas
-Mira Marcus... No estoy nada en contra de que tengas interacción con tu padre, pero es un hombre ocupado y no tiene tiempo para ti, pero no es su culpa..... Sé que un día lo comprenderás y entenderás todo este sacrificio
- La joven termino su pequeño discurso con una caricia suave en la mejilla del Marcus y con una expresión de cariño maternal en sus ojos azul celeste- si gustas puedo avisarle que estas aquí, puede que te vea después de su junta.

Un movimiento familiar de decepción en sus hizo aparición- No... Solo dale esto cando este sin ningún pendiente.- El joven extendió de su puño un sobre arrugado y algo húmedo por la lluvia de afuera, era un sobre normal color blanco, no tenia remitente ni destino solo estaba grabada unas pequeñas iniciales de dos letras que para los ojos de la joven no tenia sentido y sin decir ni mas Marcus abandono el gran edificio.

"P.B" 

Un ambiente pesado se sentía en aquella oficina que se encontraba al final de los 20 pisos construidos en ese edificio, en esa elegante y sofisticada oficina había un hombre  alto, de cara robusta con barba recortada finamente  y cuerpo parcialmente ejercitado,  el cual miraba a toda la ciudad con cierta seriedad y en ratos miraba los aviones que se veían en el extendido cielo gris de aquella ciudad, los seguía con los ojos, sus pupilas no mostraban ningún brillo a pesar de que la habitación era iluminada por una delicada luz blanca que salia de las elegates lamparas esparcidas por todo el lugar, al estar cerca de el se notaba un aura de angustia, sus ojos mostraban gran melancolía, su meditación se vio interrumpida con la llegada de la mujer que ayudo a Marcus hace un momento.

- Se fue..-dijo sin esperar que la joven dijera algo.
- Pero, ¿a donde ?
- A casa, Martha.... A casa- señalo la carta sin poder voltear

" Querido Padre.
si estas leyendo esta carta, significa que tu trabajo se interpuso en mi deseo de compartirte mi nuevo proyecto de vida, se que mi educación para ti es importante, pero sabes, esa escuela llena de gente talentosa y con una visión establecida me hacen sentir excluido... ese lugar no es para mi, se que tengo talento en la cocina pero no lo suficiente para sentirme incluido, por ello.. he decidido dejar la escuela, se que sentirás ira al leer esto, pero créeme yo deseaba que tuviéramos una discusión normal, una donde un padre esta ahí para su hijo al momento de querer saber que hará con su vida, pero no se pudo, para bien o mal......
Regresare al pueblo que me vio crecer, pues ahí encontrare la respuesta, te imploro que no me busques para convencerme de que regrese, por que no lo haré......

Te desea lo mejor tu hijo.
Marcus Moulier. "

El silencio siguió en la habitación, a lo lejos se escuchaban los pasos de los demás trabajadores dejando en claro que en el edificio siempre esta en movimiento, en  una ciudad que jamas descansa jugando al azar en cada decisión que las personas daban.

A lo lejos de la ciudad cerca de los alrededores que marcaban el final de esa peculiar ciudad, un avión, de una aerolínea barata pero buena, se preparaba para despegar, al subir y recorrer los asientos azules, esperando a que cada pasajero tome su lugar y espere 6 horas para salir hacia cualquier destino, en el asiento 208 se veía a un joven con una chamarra color carmesí de diseño discreto,  su rostro se mostraba lleno de miedo y emoción a pesar de que la mayoría de su rostro se encontraba bajo la capucha negra del la chamarra, como cualquier persona  tenia unos audífonos pequeños que expresaban una canción de los 80's, el sonido que manaban era tan fuerte que podían bloquear el pensamiento, pero bueno, así es la juventud actual....



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