El hospital de tablada.

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Esta historia la protagoniza un joven llamado Ricardo de unos 23 años aproximadamente y su mejor amigo Julio de más o menos la misma edad.
Que si de por sí ya tenían características raras, tenían un pasatiempo muy peculiar.
Visitar lugares abandonados, si era por la noche mejor!
Pero no les gustaba los mismos de estos lugares. Mientras que Raúl pasaba de los más rápido posible y solo recolectaba cosas que quizás fueran de valor, sin me silbar todas las fotos que tomaba y subía a una página web que tenía. A Julio le gustaba mas observar con cuidado, a diferencia de Raúl no sentía ningún tipo de escalofríos y disfrutaba sus paseos por esos lugares aveces tan obscuros, no tomaba fotos ni ningún objeto en específico, sólo observaba con cuidado e imaginaba cómo eran las personas en esos lugares, para que se usaba cada cuarto o de qué color era el papel de las paredes antes de que se decolorara por el tiempo.
Ambos eran observadores, pero Julio más, pero muy confiando. Raúl siempre intentaba tocar o gritar algo antes de entrar, más de una vez los sacaron a pedradas de lugares avistados por vagabundos, pero a Julio le divertía y no le importaba.
Julio pensó que sería Bután idea colarse al hospital de tablada...
Un hospital que ni siquiera fue terminado a mediados de los años 40,
Este hospital sería usado para los enfermos de tuberculosis, pero la enfermedad fue tratada en sanatorios de la sierra, y este hospital a medio construir solo fue utilizado para algunas películas de terror de la actualidad.
Entrar sin duda era un riesgo, muchos excursionistas quedaban atrapados y aveces los equipos de grabación se extraviaban para nunca ser encontrados, se oraron las escurrió es y grabaciones por esta razón.
Sin duda la decisión estaba tomada, irían al hospital.
Comúnmente cuando salían de excursión no le avisaban a nadie, pero esta vez Julio prefirió decirle a su madre por si algo pasaba, tomando en cuenta todos los excursionistas que se perdieron en y quizá murieron, tenían que tomar sierras precauciones.
Pasó el día y cuando tuvieron todo listo partieron a su destino, Querían llegar de noche sí que a mediados de las 11:00 de la noche ya estaban en el lugar.
Llegaron en un carro deportivo bastante normal, de repente se le atoraban las llantas entre el pasto pero eso no los detenía, cuando estaban ya bastante cerca bajaron del coche con sus mochilas, mochilas que contenían agua, algunos bocadillos, un kit médico de emergencia, una linterna más además de la que traían en la mano, pilas, cámara fotográfica, radios y su teléfono móvil.
Al dirigirse al hospital solo podían escuchar los ruidos de la naturaleza, pero cuando entraron el silencio era muy incomodo, la puerta estaba serrada así que tuvieron que entrar por una ventana. Cuando estaban adentro el silencio era total, aún mayor que el de dentro de las vallas.
Rodrigo tenía con él un mapa del lugar y Julio una copia exacta, existían como cuatro pisos y querían explorarlos todos, al menos Julio quería, Rodrigo no estaba muy convencido tenía miedo.
Cuando subieron al segundo piso, decidieron separarse y por medio de las radios comunicarse, para hacer más divertida la excursión, no fue una buena idea.
Julio vio un pasillo largo, largo con una banca a la mitad de este y enfrente de esta banca la única puerta abierta de todo el lugar, esto le extraño muchísimo a Julio, tenía que entrar a ese lugar y sentarse en medio de ese cuarto imaginando cómo hubiera sido si lo hubieran terminado, cuando estaba sentado de espalda a la puerta, el viento serró la puerta de un azote.
Julio se levanto de un brinco y río a carcajadas dirigiéndose a la ventana desde donde se veía el auto y la entrada del hospital, se quedó mirando el cielo y los árboles por unos minutos, pero más temprano que tarde se escucharon pasos fuera en el pasillo ese largo del que les hable antes, era Rodrigo, Julio quería gastarle una broma por qué sabía lo mal que él lo pasaba en esos lugares así que cuando escuchara los pasos por la puerta la golpearía fuerte para sacarle un susto. Pero los pasos se detuvieron antes de llegar a la puerta, el se alejó de ella un poco pero termino alejándose cuando un golpe hizo que retumbara la puerta y el eco sonara por todo el palillo y el cuarto entero, fue la primera experiencia de miedo de Julio en toda su vida de excursiones, pero como todo escéptico se rió y grito -JAJA BASTA RODRIGO ERES MUY GRACIOSO- Pero Rodrigo no se detenía y golpeaba la puerta queriéndola abrir, y cada vez más fuerte y se empezaron a oír gárgaras extrañas del otro lado y arcadas muy profundas con las que Julio se asusto bastante así que agarro la radio de su mochila y sintonizo a su amigo Rodrigo y cuando esté contesto se detuvieron los golpes de la puerta.
La conversación de estos chicos fue breve, Rodrigo le pregunto a Julio que que sucedía y él le contesto -ya basta, no tienes que golpear la puerta para que te deje pasar.- pero Rodrigo le preguntó -amigo, en donde dices que te encuentras?- Julio con la voz ya algo coartada le responde -estoy en el segundo piso en un cuarto con vista al jardín, la puerta y el au...- - espera- lo interrumpe Rodrigo, -mira por la ventana- en ese momento la puerta sigue golpeando pero ahora más y más y más y más Y MÁS fuerte que estaba apunto de tumbarse pero Julio solo miro por la ventana y vio a su amigo haciéndole gestos de que es lo que sucedía, y en ese momento la puerta cayó y sin pensarlo solo salto por la ventana sin mirar a tras, cayó dislocándose un tobillo pero mientras su amigo le gritaba que sucedía él le gritaba -CORRE!! AL AUTOMÓVIL!!!-.
Solo corrieron y se subieron al auto, arrancaron y salieron de ahí.
Julio no volvió a hacer ninguna excursión. Todas las noches se preguntaba qué era eso, que hubiera pasado si hubiera mirado atrás?
Que es lo que golpeaba la puerta?
... Lo siguió? .

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