HISTORIAS PARA SER CONTADAS

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Autor: Osvaldo Dragún
PRÓLOGO PARA SER CONTADO

TODOS: ¡Público de la Plaza, buenas noches!
Somos los nuevos comediantes,
actores que van de pueblo en pueblo,
que van de plaza en plaza,
¡pero siempre adelante!
ACTOR 1: Si es cierto que la vida del hombre es una estrella
que dura apenas un minuto
en esta infinita trayectoria
que es un día del mundo,
convengamos que es también una historia,
una pequeña historia irrealizada
que termina a veces antes de empezada.
TODOS: Una pequeña Historia para ser Contada.
ACTOR 2: La comedia italiana era otra cosa.
Tal vez fuese aquella época de rosas.
Hoy la flor se deshoja contra el viento
y la espina se hinca en nuestras manos,
a veces callosas...
TODOS: ¡Y entonces la arrancamos!
ACTOR 2: A veces de nube.
TODOS: ¡Y naufragamos!
ACTRIZ: La mandolina rota de Arlequino,
es hoy tranvía furioso,
y la sonrisa azul de Cantarina
la esperanza rosada de una nueva heroína:
madre
mujer,
hermana,
que con un signo de interrogación
tachan el día de mañana en nuestro calendario.
TODOS: Mas nosotros sabemos,
ya que por actores, sabios somos,
que siempre llega el sol hasta la cuna
de la simple semilla.
Un pequeño hombre no es más que una semilla,
y su historia,
una historia sencilla.
ACTOR 3: No se asombren de lo que aquí verán.
ACTRIZ: Les traemos la ciudad...
ACTOR 1: Sus hombres...
ACTOR 2: Sus problemas.
TODOS: Somos solamente nosotros.
ACTOR 1: Yo...
ACTOR 2: Yo...
ACTOR 3: Yo...
ACTORES 1, 2 y 3: Y ella.
ACTRIZ: Pero a veces yo seré una hermana, después una madre y en seguida una esposa...
ACTOR 1: ¡Y yo un viejo, o un joven, o un niño!
ACTOR 2: ¡Y yo un tango, y después una sombra!
TODOS: Traemos para ustedes
Cuatro historias de la vida cotidiana.
ACTOR 3: Nosotros existimos
porque existen ustedes.
Sus historias nos pesan en el alma
y nuestras manos las lloran.
Lágrimas de muy allá traemos
y también una risa.
Y si alguno de ustedes, padres nuestros,
tiene una risa para ser reída
o una lágrima que deba ser llorada,
que se acerque al final de la jornada
a nosotros, actores
ACTOR 3 y 1: cantores,
ACTOR 3, 1 y 2: llorones,
ACTOR 3, 1, 2 y ACTRIZ: reidores,
TODOS: cazadores de estrellas.
Su historia contaremos
allá en lejanas plazas,
bajo el sol o la luna,
para ninguno o muchos.
Lo importante es contarla,
y su pequeña historia acribillada
será otra "Historia para ser contada".

HISTORIA DEL MONO QUE SE CONVIRTIÓ EN HOMBRE

Quedan tres ACTORES y una ACTRIZ.
CORO: Y como siempre la Historia
empieza por su empiezo
nuestras Historias comenzarán
por su comienzo.
CANTOR: (Canta.) ¡El Mono! ¡El Mono! ¡El Mono
dicen que fue mi nono!
CORO: Parece ser que fuimos una comunidad
antes que el Progreso nos volviese unidad.
CANTOR: (Canta.) ¡La Mona! ¡La Mona! ¡La Mona
dicen que fue mi nona!
CORO: Intentaremos aquí seguir el recorrido
que nos llevó de la selva
al asfalto y al ruido.
CANTOR: (Canta.) Por suerte somos dos
dijo el Mono a la Mona
el trabajo es más liviano
y más dulce contigo.
¡Te digo
te digo
te digo mi Mona!
¡Te digo
te digo
te digo mi Mona!
CORO: Esta es la Historia de
un Mono y una Mona que
trabajando, trabajando
se fueron transformando.
CANTOR: (Canta.) ¡Por suerte somos dos
dijo el Mono a la Mona!
¡Trabajando trabajando
iremos progresando!
¡Andando andando
andando mi Mona!
Andando andando...
¡iremos pro-gre-san-dooo!
CORO: Esta es la Historia del Mono que se convirtió en Hombre.
CANTOR: (Canta.) ¡Hace unos cuantos millones de años,
cuando las cosas no andaban tan mal,
una raza de mono antropoide
vivía en la selva tropical!
ACTOR 1: (Hablando.) Aunque cubiertos de pelo, y orejas en punta y su estado muy pero muy avanzado...
ACTOR 2: (Hablando.)...en los árboles las hordas tiraban en yunta sin preocuparse de caminar parados.
CANTOR: (Canta.) Y para poder trepar
las manos tuvieron que usar,
y después de muchos deberes
dejaron los pies para otros menesteres.
ACTOR 1: (Hablando.) Trabajaron, trabajaron, trabajaron...
ACTOR 2: (Hablando.) ... y las manos de los pies diferenciaron.
CANTOR: (Canta.) Y así comenzaron a erguirse
y a prostituirse
y apenas se pararon
se miraron
y se asombraron
pero empezaron
a convertirse
a convertirse
a convertirse en hombre a convertirse.
ACTOR 1: ¡Y caminaron!
CANTOR: ¡Ese fue el caso
del primer paso!
ACTOR 1: Y como donde hay Monos siempre hay un domador...
ACTOR 2: ...en esta Historia Él será el domador...
ACTOR 1 toma un bastón.
ACTOR 1: Y mi amigo aquí presente será en esta Historia mi asistente. (ACTOR 2 entra carretilla con ladrillos. ACTOR 1 hace sonar un silbato. Extiende el bastón hacia el ACTOR 2.) ¡Ayúdame!
ACTOR 2: ¿Qué vamos a hacer?
ACTOR 1: Enseñarles. Los únicos privilegiados son los monos. Sin educación no hay civilización. ¿Estamos?
ACTOR 2: (No entiende nada.) Si usted lo dice, Patrón. (Agarra el bastón.)
ACTOR 1: (Anuncia al público.) Primera lección: ¡esquivar obstáculos! (Hace sonar el silbato hacia los MONOS. Éstos los miran sorprendidos. ACTOR 2 levanta el bastón.) ¡Más bajo! ¿Quieres que se maten?
ACTOR 2: ¡No, Patrón! ¡Si son simpáticos! (ACTOR 1 vuelve a sonar el silbato, ahora con más severidad. Los dos MONOS se acercan al bastón. Lo miran. No pasan.) ¿Y? ¿Por qué no pasan?
ACTOR 1: Falta el aliciente. ¡Para atravesar un obstáculo hay que tener un aliciente!
Saca de su bolsillo una banana. La enseña a los MONOS. Ellos la miran sorprendidos. ACTOR 1 la mueve ante ellos. Los MONOS extienden la mano pero no pueden alcanzarla porque el ACTOR 1 se las aleja. Los MONOS miran el bastón que se extiende ante ellos como una barrera que les impide tomar la banana. Por fin se deciden y quieren cruzar el bastón, pero el ACTOR 1 lo levanta y ambos MONOS ruedan por el suelo.
ACTOR 2: Eh... diga, ¿qué hace?
ACTOR 1: ¡Silencio! ¡Aquí mando yo!
El MONO llora dolorido. La MONA lo consuela con todo amor, casi como si fuese su madre.
CANTOR: (Canta.) No presten atención
a esta escena de amor.
Es instinto animal
nada sentimental.
¡El amor nos nació
cuando el corazón
se fue civilizando!
¡Esto que están mirando
tiene la ingenuidad
del instinto animal
sin psicoanalizar!
ACTOR 2: (Mira a los MONOS.) ¿Qué están haciendo?
ACTOR 1: ¡Bobadas! (Los separa con el pie.) ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Hay que estudiar! (Hace sonar el silbato. Vuelve a colocar el bastón extendido. Los MONOS miran. El ACTOR 1 les enseña otra vez la banana. Los MONOS se aproximan. Tienen miedo. Al ACTOR 2.) ¡Baja el bastón! ¿Quieres que se maten?
Bajan el bastón casi hasta el suelo. ACTOR 1 mueve la banana ante los MONOS. Éstos vacilan. Por fin quieren cruzar pero el ACTOR 1 levanta bruscamente el bastón y los MONOS vuelven a rodar por el suelo, El MONO llora pero al mismo tiempo está furioso ante la burla.
La MONA lo contiene apenas. Ambos no dejan de mirar la banana que el ACTOR 1 vuelve a agitar ante ellos. Se aproximan. Están hambrientos. Necesitan comer, aunque estén doloridos por los golpes. El MONO solloza entre dientes. La MONA le habla al oído, le da la solución. Se miran. Se ponen de acuerdo. Dan vuelta sin cruzar el bastón y toman la banana. Se alejan con ella triunfalmente.
ACTOR 1: Primera lección: ¡para lograr un objetivo no debe seguirse el camino recto, sino el camino torcido!
CANTOR: (Canta.) Y como hemos comprobado
trabajando, trabajando...
ACTOR 1: Nuestro antiguo antropoide distinguido...
ACTOR 2: ... se hizo cada vez más civilizido.
ACTOR 1: (Le pega.) ¡Civilizado!
ACTOR 2: ¡Perdón! ¡Civilizado!
ACTOR 1: Al trabajo el bulto
no esquivaron
y de la mano al cuerpo
y del cuerpo al seso
en un hombre cabal
se transformaron.
Pero...
CANTOR: (Canta.) Como sucede hasta hoy en día
es más dulce trabajar en compañía.
Y aunque eso permite ayudarse
es necesario poder comunicarse.
ACTOR 1: Para empezar, gesticularon.
ACTOR 2: Después gritaron.
ACTOR 1: Se garrotearon. (Se manosean.)
ACTOR 2: Hasta que, por fin...
ACTOR 1: ... ¡hablaron!
CANTOR: (Canta.) ¡Y ése fue el caso...
del Segundo Paso!
ACTOR 1: (A los MONOS. Les enseña un dedo.) Este es el UNO. (Ellos miran sorprendidos.) ¡El UNO! (No responden.) ¡U-NO! ¡El U-NO! (No responden.)
ACTOR 2: Parece que no supieran hablar, no...
ACTOR 1: ¡Y claro que no saben! Pero ya van a aprender... (Lo mira.) ¿Quieres enseñarles tú?
ACTOR 2: ¿Yo? ¿Cómo?
ACTOR 1: Con el bastón, ¡con qué va a ser! ¿Quieres?
ACTOR 2: Y... me gustaría... ¡Nunca nadie me dio la oportunidad!
ACTOR 1: ¡Toma! (Le da el bastón. ACTOR 2 lo toma. Vacila. ACTOR 1 lo empuja hacia los MONOS.)
ACTOR 2: ¡Eh, no empuje!
ACTOR 1: ¡Acércate que no muerden!
ACTOR 2: ¿Y yo qué sé? (A distancia señala el dedo a los MONOS. Con una sonrisa.) ¡UNO! (No responden.) ¡UNO! (Se aproxima más.) U-NO... U-NO... U-NO... UNO... (Como no le responden, y ya furioso, se acerca mucho más a ellos.) ¡UNO, carajo! (Les pega con el bastón.)
MONO: (Aúlla.) ¡SOCORRO!
ACTOR 1: ¿Viste? ¡Ya aprendieron a hablar! (Le quita el bastón.)
ACTOR 2: Pero... yo creí que la primera palabra iba a ser... "mamá"...
ACTOR 1: ¡Estabas muy equivocado! La primera palabra fue "¡Socorro!"...
CANTOR: (Canta.) Los antiguos monitos
caminando y hablando
hasta el hombre de hoy
llegaron trabajando.
¡Y siguiendo un camino
que es muy complicado
no descansaron
y fueron transformando
el seso del mono
en cerebro humanizado!
¡Capacitándo-se!
¡Modificándo-se!
¡Sacrificándo-se!
Un día-se dejaron-se de hacer
siempre cansadas.
¡Y pasaron a cosas
mucho más complicadas!
ACTOR 1: Sin por eso dar muestras de estar cansados...
ACTOR 2: ... intentaron objetivos cada vez más elevados.
ACTOR 1: Sumaron.
ACTOR 2: Restaron.
ACTOR 1: Midieron.
ACTOR 2: Y... ¡se jodieron! ,
ACTOR 1: Pero...
ACTORES 1 Y 2: ... ¡construyeron!
CANTOR: (Acorde de guitarra.) ¡Cha! ¡Cha! ¡Cha!
ACTOR 1: (Muestra otro dedo al MONO.) ¡Dos!
MONO: D...o...s...
ACTOR 1: ¡Muy bien, muy bien! Y ahora... primero va el Uno y después ¡el dos! (Hace sonar el silbato.)
MONO: Uno...
MONA: Dos...
ACTOR 1: ¡Uno, dos!
MONO: Uno... ¿dos? (Mira a la MONA dudando.)
MONA: ¡Uno, dos! (Le sonríe con amor.)
ACTOR 1: ¡Uno, dos!
MONO: (Seguro ahora.) Uno, dos.
MONA: Uno, dos.
ACTOR 1: ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos!
MONO Y MONA: ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! (Y comienzan primero a marcar el paso y luego a desfilar. Siguen contando.) ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos!
ACTOR 1: ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno! ¡Dos... y tres!
Les arroja un ladrillo de la carretilla. El MONO lo toma apenas en el aire. Lo mira. Mira a la MONA. Piensan. La MONA le habla al oído.
MONO: (Sonriendo suficiente al ACTOR 1.) ¡Tres!... (Deja el ladrillo en el suelo.)
ACTOR 1: (Les arroja otro.) ¡Y cuatro! (Lo dejan sobre el tres.) ¡Y cinco! (Mismo juego.) ¡Y seis! (Mismo juego.) ¡Y siete! (Mismo juego.) ¡Muy bien, muy bien! (Al ACTOR 2.) ¡Sigue tú!
ACTOR 2: (Les arroja un ladrillo imaginario.) ¿Qué van a hacer?
ACTOR 1: ¡Construir! ¡Estamos en el siglo XXI!
ACTOR 2: ¡Yo sólo sé el día que cobro!
ACTOR 1: (A los MONOS.) ¡Y siete! ¡Y ocho! ¡Y nueve! ¡Y diez! ¡Y once! ¡Y doce! (Los dos MONOS amontonan ladrillos como si estuviesen levantando una pared. El MONO comienza a cansarse.) ¡Trece! ¡Catorce! ¡Quince! ¡Dieciséis! ¡Diecisiete! (El MONO está agotado. Casi se cae. La MONA lo levanta.)
ACTOR 1: (Ordena.) ¡Vamos! ¡Diecisiete!... ¡Diecisiete! (El MONO se sienta. La MONA lo acaricia y sigue sola, a pesar de su cansancio.) ¡Dieciocho! ¡Diecinueve! ¡Veinte! ¡Veintiuno! ¡Veintidós! ¡Veintitrés!... ¡Descansen! (La MONA cae rendida junto al MONO. El ACTOR 1 saca un pañuelo y se enjuga la transpiración.) ¡El trabajo me agota! (A los MONOS.) No sé si me van a entender... ¡Dios quiera que sí!... Yo sé que el trabajo lo hacen ustedes... pero verlos ahí, todo el día... cansados... embrutecidos... sin ganar lo suficiente... con sus hijos mal vestidos y mal alimentados... ¡es un peso que no puedo soportar! ¡Ustedes son mis patrones, no yo el de ustedes! No, no... ¡Ustedes son mis patrones! ¡Se han apoderado de mi conciencia!... ¡Han monopolizado mi conciencia!... Han creado el trust internacional de mi conciencia... y explotando sus miserias, y sus sufrimientos, y los de sus hijos, ¡no me dejan vivir en paz! (Ofensivo.) ¡Proletarios! ¡Explotadores!... ¡Aquí!... (Se golpea el vientre.) Aquí... créanme, por Dios... ¡aquí mi conciencia se retuerce de hambre! ¡Grita de hambre! ¡Mi conciencia aúlla de hambre por culpa de ustedes! ¡Aquí! ¡Aquí! ¡Aquí!... (Se golpea con furia. De pronto, se siente mal. Al ACTOR 2.) Ya vuelvo...
ACTOR 2: ¿Qué le pasa, patrón? ¿Se siente mal?
ACTOR 1: No, no... Es mi conciencia... ¡Voy a cagar y vuelvo! (Sale.)
La MONA acaricia al MONO. Se abrazan. Se besan. Se acuestan.
CANTOR: (Canta.) No presten atención
a esta escena de amor.
Es instinto animal
nada sentimental.
¡El amor nos nació
cuando el corazón
se fue civilizando!
Esto que están mirando
tiene la ingenuidad
del instinto animal
¡sin psicoanalizar!...
El MONO se levanta. Ya no es un MONO. Es un Hombre muy suficiente. ACTOR 2 se aproxima a él y a la pared.
ACTOR 2: ¡Qué linda pared!
MONO: ¿En serio es linda?
ACTOR 2: Sí... (La toca.) ¡Parejita... y resistente!
MONO: (Se infla.) ¡Eh! ¡La hice yo! (A la MONA.) ¿No?
La MONA se incorpora hasta quedar de rodillas.
MONA: Sí...
ACTOR 2: ¡Y bien, eh! (La toca.) Resistente...
MONO: ¡Parejita y resistente! (A la MONA.) ¿No?
MONA: Sí...
MONO: ¿Y si la sigo?
ACTOR 2: ¡No, mejor espere que vuelva ÉL! ¡A ver si mete la pata!
MONO: ¿Y por qué voy a meter la pata? A ver... llegué al... (No recuerda. A la MONA.) ¿A cuál llegué?
MONA: Veinticuatro...
MONO: ¡Claro! ¡Veinticuatro! (Pone ladrillo.) Y después el... (A la MONA.) ¿Después el cuál?
MONA: Veinticinco.
MONO: ¡Claro! ¡Veinticinco! (Pone ladrillo.)
MONA: Veintiséis.
MONO: Veintiséis... (Pone ladrillo.)
MONA: Veintisiete.
MONO: Veintisiete... (Pone ladrillo.)
MONA: Veinti...
MONO: (La corta de un grito.) ¡Cállate de una vez! ¿O te crees que yo no sé contar, eh? Veintiocho... (Pone ladrillo.) Veintinueve... Treinta... (La MONA se los va alcanzando.) Treinta y uno... treintaidós... treintaitrés... (A la MONA.) Hazme un tinto, mujer.
ACTOR 2: ¡Oiga, esto va quedando muy bien, eh!
MONO: ¿Le parece?
ACTOR 2: ¡Sí, muy bien!
MONO: Creo que me corresponde sobresueldo, participación en las ganancias, doble jubilación, doble aguinaldo, y un porcentaje del prode... (La MONA le da un tinto.) Prepara el asado, mujer. (Al ACTOR 2.) ¿Usted qué opina?
ACTOR 2: Eh... Yo no sé... Yo en eso no decido. ¿Qué está construyendo?
El MONO lo mira. Se vuelve a la MONA, con expresión de que la pregunta del ACTOR 2 es la más absurda del mundo. Se larga a reír.
MONO: (A la MONA, mientras se sienta para comer el asadito.) ¿Qué te parece la pregunta? (Al ACTOR 2.) ¡Estoy construyendo!
ACTOR 2: Sí, ya sé, pero... ¿qué?
MONO: (Riendo.) ¡Eso no tiene importancia! ¡No es cosa mía! ¡Yo construyo! ¡Para eso me pagan! ¡Un hospital, un campo de concentración, una escuela, un laboratorio de bombas atómicas, un horno crematorio, un jardín infantil, una cámara de gas... ¡Yo construyo, señor! ¡Soy un gran constructor! ¡A mí me dan un baldío... y yo construyo!... ¡Yo construyo!
CANTOR: (Canta.) El hacer por hacer no significa
que siempre lo que hacemos está bien
ya que a veces por no meter la pata
el tiro sale por la culata...
(Habla.) ¡Moraleja!
(Canta.) Siempre conviene saber...
para qué se trabaja
¡y para quién!
Vuelve el ACTOR 1 arreglándose el pantalón. Ve la pared construida por los MONOS.
ACTOR 1: (Al ACTOR 2.) ¿Los ayudaste tú?
ACTOR 2: No. La hicieron solos.
ACTOR 1: ¿Solos? ¡Pero si no sabían contar sin mí!
ACTOR 2: Aprendieron.
ACTOR 1: ¡Pero si no sabían medir sin mí!
ACTOR 2: Aprendieron.
ACTOR 1: ¡Pero si no sabían pensar sin mí!
ACTOR 2: Aprendieron.
ACTOR 1: (Mira a los MONOS.) ¿Aprendieron?
ACTOR 2: Pues, sí... aprendieron...
ACTOR 1: (Vuelve a mirar a los MONOS, que comen su asado. Se acerca a ellos paternal y sonriente.) ¡Me alegro de que a mi lado hayan aprendido tanto! ¡Y ahora, creo que es hora de seguir trabajando!
MONO: Un momentito, señor.
ACTOR 1: (Lo mira sorprendido por el tono.) ¿Qué pasa muchachos?
MONO: Antes de seguir hay que aclarar algunas cosas. La pared, ¿quedó bien?
ACTOR 1: ¡Pues... bueno!... podemos decir que... pero tal vez no es que...
MONO: ¡Nada de ambigüedades, señor! ¿Quedó bien, o no?
ACTOR 1: (Pausa corta.) Sí... quedó bien.
MONO: Sin mí, ¿hubiese quedado tan bien?
ACTOR 1: Bueno... tal vez no... pero...
MONO: ¡Nada de peros, señor! Usted me necesita. Sin mí, no puede seguir con esto. Así que, creo que es hora de hablar de condiciones.
ACTOR 1: (Furioso.) ¿Condiciones? Pero... (Parece a punto de pegarle pero se contiene. Sonríe forzado.) ¡Pero muchachos! ¿Qué les pasa? (A la MONA en cómplice.) Señora, ¿qué le pasa a su marido? Se puso triste, ¡y tan divertido que era antes!
MONA: (Humilde.) Yo...
MONO: Tú te callas. ¡Esto lo decido yo! (Al ACTOR 1.) Antes yo no sabía pensar, señor. Ahora, aprendí.
ACTOR 1: (Al ACTOR 2.) ¿Aprendió?
ACTOR 2: Y sí, aprendió... Lo único que no aprendió es para qué sirve lo que está haciendo.
ACTOR 1: (Feliz.) ¿Ah, no?
MONO: Y, señor, ¿hablamos de condiciones?
ACTOR 1: ¡Hablamos, hablamos! ¿Por qué no?... Pero antes, pone ESO en su lugar. (Señala un sitio.) El trabajo hay que terminarlo, no...
MONO: ¿Qué?
ACTOR 1: ESO...
MONO: (Ve "ESO".) ¡Ah!... (Va al lugar. Mira. Vuelve hacia la MONA.) Ven, mujer. Ayúdame. (La MONA va con él. Mira "ESO". No le gusta.)
MONA: No... No...
MONO: ¿Por qué?
MONA: No me gusta...
MONO: Y tú ¿quién eres para opinar?
MONA: ¿Cómo quién soy? (Lo mira.) Yo soy...
MONO: ¡Nadie! ¡Tú no eres nadie, me oyes! ¡Na-die!
ACTOR 1: (Ve la indecisión del MONO.) ¿Y? ¿Qué pasa? ¿O ahora en tu casa manda tu mujer?
MONO: (Ofendido en su orgullo masculino.) No se preocupe, señor, que en mi casa mando yo, ¡faltaba más! (A la MONA haciendo sonar los dedos.) ¡Tú te callas, que esto lo decido yo, eh! El trabajo hay que terminarlo. ¡Nunca dejé un trabajo sin terminar! ¡Vamos, ayúdame! ¡Vamos!... ¡Vamos! (La amenaza con la mano.) ¡Vamos, que te doy, eh!
Finalmente la MONA no tiene más remedio que ayudarlo. Entre los dos entran una especie de jaula enrejada que se arma en el escenario. De los barrotes de la jaula, cuelgan madreselvas en flor, antenas de televisión, y carteles en los que se anuncian ventas de distintos productos. Cuando terminan de acomodar su jaula sobre el escenario, los dos MONOS quedan dentro de ella.
MONO: (Al ACTOR 1.) ¡Ya está listo el trabajo, señor! ¿Y ahora?
ACTOR 1: Y... ahora... ¡se quedan ahí!
MONO: ¿Cómo?... ¡Oiga, señor... no puede hacernos esto! ¡Somos seres humanos!
ACTOR 1: ¡Se puede, se puede! ¿Y saben por qué?
CANTOR: (Canta.) ¡Porque siempre conviene saber
para qué se trabaja, y para quién!
ACTORES 1 y 2 salen. Los dos MONOS quedan aferrados a las rejas de la jaula. Giran con ella en todas direcciones.
MONO: ¡Sáquenos de aquí! ¡Somos seres humanos!
Nadie les responde. Giran con la jaula más lentamente. Comienza en ellos otra transformación física. A mitad de camino entre el hombre y el MONO, el MONO queda aferrado a la reja. La MONA va al centro de la jaula. Se arrodilla. El MONO saca un diario y empieza a leer. La MONA comienza a sollozar quedamente. El MONO se da cuenta de ello.
MONO: Prende el televisor, quieres... (Pausa.) Mujer, te estoy hablando... (Se vuelve. La ve llorando. A la MONA.) ¿Por qué lloras?
MONA: Tengo mareos...
MONO: Y... debe ser el vino del almuerzo... o el televisor, o el subte... o el invierno...
MONA: No... Creo que... que voy a tener un hijo...
MONO: (Feliz.) ¡No! ¿Y por qué lloras?
MONA: ¡No quiero tener un hijo!
MONO: ¿Cómo que no quieres? Pero, ¿estás loca, mujer? (Excitadísimo.) ¡Mi hijo! ¡Un hijo MÍO, carajo! (Aprieta el puño.) ¡Un hijo macho!
MONA: ¿Y si me sale... un hombre? Eh... si me sale un hombre... ¿qué vamos a hacer?
Se enciende luz sobre el Cantor y se apaga sobre los dos MONOS.
CANTOR: (Canta) ¡Y fue hombre sí!
¡Y fue hombre sí!
¡Aquel embarazo
tuvo un parto feliz!
¡La horda tropical
salvaje y comunal
dio paso a la ciudad
y al ser individual!
¡Sabemos contar
sabemos restar
sabemos dividir
y filosofar!
¡Y fue hombre sí!
¡Y fue hombre sí!
¡Nuestra Historia
tuvo un devenir feliz!
¡La horda tropical
salvaje y comunal
dio paso a la ciudad
y al ser individual!
Ahora el mono piensa
y ve la televisión.
Lo que aquí comienza
señores...
¡es el hombre
en su civilización!

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