Prólogo | De Artie

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Suspiró, una, dos, tres veces.

Y sólo entonces cruzó la puerta.

No pudo evitar sorprenderse a pesar de que sabía lo que se encontraría.

Gente... gente de distintas razas... gente discutiendo... mucha gente, o al menos la suficiente como para generar un gran alboroto.

La anciana de puso de puntillas sobre sus tacones, se estiró todo lo que su traje azul marino le permitía, y buscó entre la gente y su molesto parloteo. Sin embargo fue incapaz de escuchar el sedoso acento británico tan característico de su amiga, o de ver un atisbo de sus coloridos trajes.

<<Qué extraño, sólo Hera se subiría a un cónclave en la cima del Big Ben>>

Pero tampoco le da tiempo a pensarlo demasiado, porque entonces se dirigieron a ella.

-Vaya, vaya, vaya, dichosos los ojos, es Diane West.- dijo un coreano que rondaba los setenta y al cual rodeaba un porte aristocrático.- Hacía años que tu linaje no se presentaba a un cónclave –le hizo saber de forma cortante.

-Tampoco había mucho que decir Chang –le contestó Diane mientras se recolocaba un mechón de pelo grisáceo detrás de la oreja.

Repentinamente todo se sumió en el más absoluto silencio y el resto les miró como si de un partido de tenis se tratase.

-Supongo que has venido por lo de su escape ¿no es así?

-Efectivamente –respondió ella sabiendo perfectamente a quién se refería, al igual que todos los presentes en esa sala.

-Pierdes el tiempo, sabes que esa es la batalla de los jóvenes. Yo propongo a mi nieta Lian-Ji.

Y le miró expectante, sabiéndose abridor de la caja de Pandora.

-Los linajes quinto y tercero siempre nos hemos encargado de esto.

-¡Ja! El tercer linaje ni siquiera está aquí. Y necesitamos alguien que nos dé protección, repito que mi nieta es un excelente opción. Porque... ¿acaso te queda alguien de tu linaje?

-Chang tiene razón –dijo un muchacho de rasgos arios y acento alemán- tanto tu hija como el hijo del tercer linaje se fugaron con "sinmagias" y rompieron nuestra coalición.

-Eso no quiere decir que no tenga una nieta Adam. Yo ofrezco a Katie West. – contraatacó la anciana.

-¿¡Cómo vamos a confiar el mundo a una niña que ni siquiera está entrenada!?- gritó Chang- ¡Eres una necia!

De repente de entre las sombras se materializó otra figura, también rondaba los sesenta, tenía el pelo largo y lacio de color blanco, y llevaba extravagantes ropajes de brillantes colores...

<<Hera Shepherd>>

-¡Lo que faltaba! ¡Shepherd! ¡Apuesto a que tú también esperas que confiemos en tu nieta!

-No pierdas la compostura Chang, pero lo cierto es que si, hasta ahora nunca hemos decepcionado a los nuestros –respondió Hera con su aflautada voz.

-¡Británica chiflada! ¡Entre tú y West nos llevaréis a la ruina!

-¡Te recuerdo que tanto Él como las pesadillas escaparon por Seúl!

-¡Shepherd tiene razón, Chang! –dijo una mujer de mediana edad y rasgos árabes- ¡Seúl era responsabilidad de tu linaje y mira como hemos acabado, solicitando un cónclave! ¡yo voto al tercer y al quinto linaje!

-Gracias Akhenra.- respondió Diane mientras observaba la cara de Chang volverse color granate tras la última acusación.

Tras unos segundos de expectación el silencio se rompió.

-Doy el cónclave por terminado, a menos claro que alguien más quiera añadir algo -finalizó Hera mientras le dedicaba una sonrisa sarcástica a Lee-Chang, el cual se limitó a fruncir los labios y abrir un portal.

Poco a poco el resto de linajes volvieron a sus países hasta que tan solo quedaron las dos ancianas.

-Mírate, ha pasado tanto tiempo – comenzó Diane.

-¡Dios! Yo aún me siento como si tuviéramos veinte y nos dedicáramos a cazar nigromantes.

-¡Qué tiempos!

-Y ahora la lucha pasa a nuestras nietas.

-La verdad es que no sé nada de ellas, ni dónde están, ni nada...

-Yo las encontré.

Tras lo dicho por Hera ambas se miraron fijamente, habían pasado años pero seguían siendo capaces de entender las miradas de la otra.

-Y... ¿Cómo son?

-Se parecen a nosotras cuando éramos jóvenes... pero a la vez son distintas.

Diane no pudo evitar que se le escapara la risa floja ante este comentario, sin embargo la preocupación era palpable.

-¿Crees que lo conseguirán?-preguntó Hera.

-Tienen el espíritu, sólo les hace falta confianza y algo de fe.

-Eso... y acabar con psicópata chiflado – soltó Hera a bocajarro.

Diane soltó una leve risa:

-Sí, eso también. ¿Dónde se encuentran?

-Nueva York.

-Bien... ¿Cuándo quedamos?

-¿Tú qué crees? Solsticio de Invierno en el Emp...

-...en el Empire State.

Se miraron y sonrieron, como quién comparte una broma privada.

Y esa sonrisa es lo último que vio Diane antes de que Hera dando un paso atrás se difuminara entre las sombras de la pared.

Con la sonrisa aún en la boca empezó a bajar las escaleras que llevaban hacia la húmeda calle.

<<El juego ha comenzado, ¿Quién mueve ahora?>>

| Artie |

Las GuardianasWhere stories live. Discover now