Dos días, ese es el tiempo que lleva Leah encerrada en su habitación. Esto no va en broma, no piensa salir, tiene un baño en el que puede asearse y agua potable, la comida... Eso ya es secundario, aunque no puede negar que tiene hambre, ella siempre ha sido muy comilona.
Niall está de los nervios, no sabe qué hacer, esto ya se está pasando de madre. No puede soportar la idea de que Leah no salga, no porque así no puede verla ni tener más oportunidades de volver a follar con ella porque le preocupa, sí, le preocupa que no coma nada. Es la primera vez en su vida que se preocupa por alguien que no sea él mismo y es un sentimiento muy extraño para él, pero no le desagrada, le gusta, aunque no puede negar que le asusta un poco.
Esta mañana Niall se ha levantado dispuesto a arreglar lo que él mismo jodió. Quiere conseguir hacer salir a Leah o, como mínimo, hacerla comer. Se ha levantado temprano y está preparando todo un festín de comida. Carne rebozada, patatas fritas, huevos, ensalada, unas tiras de bacón, etc. La comida que ha todo el mundo le gusta. Cuando tiene la bandeja con todo preparada se dirije hacia la habitación de Leah, con la bandeja en las manos. Si fuera para otra persona se lo comería ahora mismo todo, porque desprende un olor delicioso y él nunca se cansa de comer, pero como es para Leah se jode y no come nada. Llama a la puerta una, dos, tres, cuatro.... Diez, once, doce, trece, catorce, quince veces. Nada. Dieciséis, diecisiete. Empieza a escuchar ruido. Diecinueve y veinte.
-¡Lárgate! -grita Leah malhumorada -¡No me apetece hablar contigo! -gruñe.
-No tienes que hablar conmigo, tan solo tienes que abrir la puerta para que pueda darte tu comida. No comes des de hace dos días, eso no es bueno -
-¿A caso eso te importa? -pregunta Leah. Claro que sí, contesta Niall interiormente.
-No quiero un cadáver en mi casa -contesta frío, sin mostrar sus sentimientos -Así que, por favor, abre la puerta. No me obligue a tirarla abajo -amenaza. Leah duda unos segundos, pero el saber que a Niall no le costaría mucho tirar la puerta abajo le lleva a abrir la puerta. Al hacerlo Niall la observa de arriba a abajo, sigue igual de buena, lo único que está más delgada aún, pero eso ya lo arreglará él. Niall le sonríe y Leah le mira con mala cara.
-Estás más delgada -dice Niall.
-Es lo que tiene -contesta Leah indiferente. Respira profundamente y el olor que desprende la bandeja que lleva Niall en las manos le tapona las fosas nasales. Dios... Es el puñetero paraíso, piensa Leah. Eso huele que alimenta... Necesita comer ya.
-¿Puedo pasar? -pregunta Niall siendo amable. Leah le mira indecisa pero acaba accediendo. Niall se sienta en la cama y deja la bandeja cerca de él. Leah se acerca lentamente, como un animal que tiene miedo, y se sienta delante de la comida. Un silencio incomodo se apodera de la habitación, pero este es roto rápidamente por el rugido proveniente de la barriga de Leah. Al oírlo Niall ríe y Leah no puede evitar soltar una carcajada. Al darse cuenta de lo que está haciendo para y empieza a comer, o mejor dicho, devorar todo lo que hay delante suyo.
-Ve más despacio, no te lo va a quitar nadie -ríe Niall. Leah le ignora y continúa comiendo. Por un momento parecen dos amigos, dos buenos amigos que se llevan bien y que disfrutan de la compañía mutua, pero lo bueno no dura para siempre. Leah termina de comer y se gira hacia Niall.
-Gracias -agradece Leah.
-¿Me puedes decir por qué te has encerrado aquí? -pregunta Niall.
-Esto es un secuestro, no tengo porque darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer siempre que no me salte ninguna de tus estúpidas normas -contesta Leah tranquila. Niall va a hablar pero Leah le interrumpe -No quiero seguir con esto, yo no soy como las furcias con las que sueles acostarte, mis padres no me han educado así y mis principios no me lo permiten. Yo no soy tu putilla, que te quede claro, no puedes llamar a mi puerta cuando te dé la gana y esperar a que follemos, si piensas eso lo llevas claro. A partir de ahora no volverá a pasar. Algún día me rescataran y haré como si nada. Oficialmente sigo siendo virgen -añade Leah.
-¿Ah sí? Yo no estoy de acuerdo con eso, no creo que una virgen lo haga tan bien. Mira cariño aquí mando yo, tú no opinas, tú no dices nada.... -dice Niall -Vamos a hacer un trato, tú me das a mí todo lo que yo quiero y yo te doy a ti lo que quieres -propone.
-¿A qué te refieres? -pregunta Leah asustada. Le cuesta reconocerlo pero cuando Niall se pone en plan frío le da mucho miedo, no sabe de lo que es capaz.
-Tú me das placer sexual y yo no le cuento a tus padres lo que su niñita a llegado a hacer -aclara Niall.
-¿Por qué te iban a creer? -le reta Leah.
-Porque tengo pruebas, digamos que me gusta hacer películas -contesta Niall. Leah le mira horrorizada.
-No, estás mintiendo, no puedes haberlo hecho... -niega nerviosa Leah.
-¿De verdad quieres jugártela? -pregunta Niall frío. Leah le mira con rabia.
-Eres un idiota, un anormal, un estúpido -grita Leah golpeándole.
-Lo que tú digas -dice Niall cortante -¿Entonces? ¿Aceptas el trato? Siempre que yo quiera, no importa donde ni cuando follaremos y me daras placer o si no me encargaré de que tus padres sepan que hace su niñita en la intimidad -la mirada de Niall se vuelve oscura y sin ningún tipo de sentimientos, a perdido todo rastro posible de humanidad. Leah le mira incrédula ¿cómo una persona puede ser tan hija de su madre? Leah traga saliva y desvía la mirada de Niall.
-No me queda más remedio que aceptar -susurra Leah con la voz temblorosa. Niall sonríe de forma malvada. Toda su humanidad ha desaparecido, ahora no es más que un monstruo.
-Pues vamos, desnúdate -
-¿Aquí? ¿Ahora? -pregunta Leah horrorizada.
-Sí, tienes razón, disfrutaré más quitándote yo la ropa -contesta Niall impasivo. Sonríe maliciosamente y empieza a besar el cuello de Leah. Lo mordisque levemente y Leah se retuerce debajo de él, no puede creer que haya accedido a hacer esto, no le cabe en la cabeza que Niall le esté obligando a hacerlo con él. Niall ignora a Leah y se coloca encima se ella, obligándole a tumbarse. Estira los brazos de ella y empieza a recorrer su cuerpo a besos, quitándole rápidamente toda la ropa, dejándola completamente desnuda. Leah se limita a quedarse inmóvil, como en un estado de shock, demasiado perdida en sus propios pensamientos como para hacer o decir nada. Niall desliza sus labios por los pechos de Leah, lamiéndolos y metiéndoselos en la boca. Acaricia el abdomen de ella con las yemas de sus dedos, dibujando pequeños caminos y figuras indescifrables. Desliza sus manos hasta la feminidad de Leah. Empieza a acariciarla y eso le hace a Leah volver a la realidad. ¿Qué mierda...?, se pregunta. No puede creer que esté haciendo esto, pero lo que aún le jode más es que es que le está gustando... Le gusta sentir como los labios de Niall besan su cuerpo, sentir como la desea y como se la come de arriba a abajo. Le encanta sentir los dedos de él acariciando su feminidad. Niall nota perfectamente que Leah está disfrutando ya que su respiración se vuelve más entrecortada y sus jadeos se hacen más constantes. Niall introduce sus dedos en la feminidad de Leah y los empieza a mover de forma sincronizada y constante. Leah se retuerce bajo su tacto, dejándose llevar de una vez por todas por el placer, y deja ir un profundo suspiro. Niall mueve los dedos varios minutos más y los saca lentamente, sustituyéndolos rápidamente por su enorme pene. Leah al sentirlo dentro de ella muerde sus labios con fuerza para no darle el placer a Niall de oír sus gemidos. La respiración de Niall se vuelve más rápida y parece que el corazón se le vaya a salir del pecho, esto es todo lo que él lleva deseando estos dos días y por lo que se ha estado masturbando a cada segundo del día, penetrarla, penetrarla hasta dejarla sin aire. Introduce su miembro a toda potencia dentro de ella, repitiéndolo una y otra vez, sin descanso. Así durante más de cuatro horas, obteniendo más orgasmos en una mañana que lo que Niall ha conseguido en toda su "vida sexual" (por llamarlo de alguna manera). Tanto Leah como Niall disfrutan como nunca lo han hecho, Leah acaba cediendo y corresponde a los besos de Niall. El mejor momento que han vivido juntos, aunque empezara mal ha terminado muy bien. Tanto Niall como Leah han conseguido lo que querían: Beber el uno del otro, ahogar su deseo en el cuerpo del otro y disfrutar del otro, sin importar la situación en la que se encuentran o que sean completos desconocidos.
