CAPÍTULO 14.

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El despertador suena y Niall estira su brazo rápidamente para pararlo, son las 5:00 de la mañana. Leah se despierta malhumorada y mira a Niall. Los dos se han levantado con malhumor. Se levantan de la cama sin decir nada y se visten rápidamente. Desayunan un bol de cereales y cuando terminan recogen sus cosas, pagan la estancia y se meten en el coche. Vuelta a empezar, piensan los dos. Niall arranca el coche y el silencio se hace con los dos. Tienen un carácter demasiado parecido y ninguno los dos se ha despertado con buen humor así que no se dirigen ni una sola palabra, ninguno de los dos tiene ganas de hablar, y eso es mucho decir tratándose de Leah. Leah cierra los ojos y Niall al notarlo se cabrea, si él no duerme ella tampoco.

-Ni se te ocurra dormirte -gruñe Niall -Si yo no duermo tú tampoco -añade mirándola de reojo. Leah suelta un gruñido y se cruza de brazos.

-Estúpido -murmulla mirando hacia la ventana.

-Seré todo lo que tú quieras pero tú no vas a dormir -contesta borde. Leah murmulla muchos insultos hasta que se cansa y se limita a clavar su mirada en la carretera -Estás mucho mejor cabreada, así no hablas y no molestas -ríe Niall. Leah le asesina con la mirada para después sonreírle hipócritamente. Niall niega con la cabeza y continúa conduciendo.

El trayecto se hace más largo de lo normal, en un silencio sepulcral, interrumpido de vez en cuando por algún que otro gruñido de Niall para evitar que Leah se duerma. Ocho horas más en el coche, ahora ya son las dos del medio día y ya se puede ver el cartel que anuncia que acaban de llegar a Dakota del Norte. Leah al verlo se sorprende.

-¿Dakota del Norte? ¿En serio? -pregunta Leah leyendo el cartel -¿No podrías haber elegido algo que estuviera más lejos? -añade mirando a Niall con rabia.

-Podría pero me encanta escuchar tus quejidos -replica Niall irónico.

-Lo que a ti te gusta es oír mis gemidos -le reta Leah. Niall le mira con una ceja levantada, demasiado sorprendido de escuchar esas palabras en esos labios tan dulces.

-A mí lo que de verdad me gusta es que me la chupes -contesta Niall.

-Que cerdo que eres -gruñe Leah.

-Tú me provocas -replica Niall.

-Yo no provoco nada -dice Leah -Y olvídate si piensas que volveré a hacer eso, solo fue una ocasión puntual, nada más -asegura.

-Eso ya lo veremos -susurra Niall.

-¿Decías algo? -pregunta Leah girando su cabeza hacia él.

-No -miente Niall. Dakota del Norte es un sitio frío, con mucha vegetación y bastante despoblado. Es el lugar perfecto para una persona que huye de algo o de alguien. En este caso para Leah y Niall es el mejor sitio. Niall conduce por una carretera en bastante mal estado. Delante de ellos ven una cabaña de madera de estatura mediana que está rodeada de árboles, bosque, plantas, animales y un pequeño lago. Al lado de la cabaña hay un sitio para aparcar el coche. La cabaña consiste en dos plantas, en la planta baja hay un salón con chimenea, una cocina-comedor y un baño y en la planta de arriba hay dos habitaciones principales con sus respectivos baños. Está en muy buenas condiciones y es un lugar muy cálido. Niall aparca el coche al lado de la cabaña y se bajan. Niall coge las maletas y van hasta la puerta principal. Los dos observan detenidamente los alrededores, pasando sus ojos por todos lados. No está nada mal, piensa Leah. Niall abre la puerta y su asombro aumenta.

-Vaya, vaya -dice Leah -Este lugar no tiene ratas, parece que todo funciona bien, está en buen estado... Te has superado Horan. ¿No habrás...? -no termina la pregunta.

-No -contesta Niall cortante -Este sitio está abandonado, hace mucho tiempo que nadie vive aquí. La razón por la que se encuentra en tan buenas condiciones es que me encargué de arreglarlo para mí -explica -Bueno y ahora para ti también -añade.

-Ah... Pues has hecho un buen trabajo -dice Leah indiferente. Suben a la planta de arriba y Leah al comprobar que hay dos habitaciones sonríe -Por fin dos camas -susurra lo suficientemente alto para que Niall pueda oírle.

-Estás en mi territorio y quiero que te queden claras unas cosas: no puedes salir de aquí, no puedes hablar con nadie más que yo, no puedes coger el teléfono, no puedes mirar la televisión, no puedes hacer nada sin mi consentimiento. No tengo que recordarte que esto es un secuestro y que sigues estando bajo mis órdenes -dice Niall frío.

-Recuerdo perfectamente que esto es un secuestro, si fuera por mí no estaría con una persona como tú -grita Leah antes de encerrarse en su habitación.

Las palabras de Niall le han hecho sentir mal, muy mal, demasiado... A veces olvida que esto no es más que un secuestro y lo que pasa entre Niall y ella no es más que pura diversión, entretenimiento.

Se maldice interiormente por esto que está haciendo, se está convirtiendo en una puta, en la putilla de Niall. Parece haber olvidado todos sus principios, es como si se hubiera convertido en otra persona. El estar con Niall le ha cambiado y eso no le gusta nada. Por eso se promete no volver a caer en la tentación, se promete a sí misma no dejar que Niall vuelva a penetrarla. Aquí termina todo, se dice a sí misma. Pero lo que ella no sabe es que puede que su promesa no dure mucho, puede que la tentación sea tan grande que ni la persona más impasiva del mundo podría negarse.

Pasan las horas rápidamente y Leah sigue sin salir de la habitación. Niall de momento no se preocupa, piensa que será una simple rabieta de niña pija y que mañana ya estará bien. Así que para que pase más rápido el tiempo se sienta en el sofá del salón, intentando echar una cabezadita. Lo intenta, lo intenta con todas sus fuerzas, pero todo esfuerzo es en vano. No puede sacarse de la cabeza a Leah y lo que le hizo la otra noche, eso le volvió loco y ahora mismo lo daría todo por volver a repetirlo. Necesita follar, ya.

Cegado por su deseo se levanta del sofá y se dirige hacia la habitación de Leah. Intenta abrir la puerta pero ella la ha cerrado con pestillo. Golpea la puerta con suavidad.

-¡Leah, abre, necesito follar! -grita Niall.

-¡Pues pide una puta! -contesta Leah cabreada.

-No, ellas no lo hacen como tú... Y aquí no hay buena cobertura -dice Niall.

-¡Pues mala suerte! -replica Leah. Niall aprieta su mentón y golpea la pared con furia, las ganas de follársela pueden con él. Como sabe de sobras que no conseguirá nada va hacia su baño y se encierra en él. En su cabeza aparece la imagen de Leah y empieza a pajearse, una paja tras otra que no cesa el deseo que siente por Leah y las ganas que tiene de volvérsela a follar, la desea tanto que incluso es enfermizo.

Historia De Un SecuestroWhere stories live. Discover now