-Ahí estaba yo, en una linda pradera llena de flores y animales por doquier, el viento hacia que las flores danzaran al son del cantar de los pájaros y su canto era una potente melodía que resonaba de un extremo al otro.
Miré todo al rededor, ¿¡Podría ser real?!
-Imposible. ¡Ahí estaba él! Era un muchacho alto, cabello negro y despeinado, ojos color azul... Y su piel... Su piel era muy blanca, tan blanca como la nieve, de hecho esta vez era mucho más blanca que de costumbre, se veía muy pálido. Estaba de espaldas a mí, jugando con el agua al final de la pequeña laguna.
-¿Qué haces aquí?
Al parecer él ya sabía que yo estaría ahí, bueno, y ¿Cómo no saberlo? Si él se encontraba ahí por algún motivo de especial importancia, tal vez era porque sabía que me gustaba pasar el tiempo en ese lugar, Pero... ¿Qué hacía ahí? ¿Qué quería?...
-¿No piensas contestarme?
Nuestras miradas se encontraron, ¡Vaya que ese lugar le asentaba muy bien! Aquella hermosa y no muy grande laguna que ahora estaba a sus espaldas hacía juego con sus ojos.
-Te extrañaba mucho...
Mi cuerpo comenzó a estremecerse, sentí un balde de agua fría recorriendo todo mi cuerpo, cuando su mirada me hizo reaccionar bajé la cabeza sonrojándome, debo admitirlo, ese hombre puede hacerme sentir como quiera...
-¿Por qué te fuiste?, ¿Por qué? ¡¿Por qué me abandonaste?!
-Yo no elegí irme, amor. Para mí lo más importante es tu felicidad, estoy aquí porque quería estar una vez más contigo.
Una lágrima recorrió mi rostro, hace tiempo que no le escuchaba decir esa tan linda palabra que había logrado un leve sonrojo en mí, con su mano derecha limpio esa lágrima que sobre mi sonrojo continuaba apoderándose de mi mejilla...
-¿Por qué lloras?, Un tipo como yo, no merece tus lágrimas.
Decía mientras hacía un puño con su mano izquierda y bajaba la mirada, al ver su reacción me apoderé de la palabra.
-Siempre llevarás un espacio en mi corazón, jamás te olvidaré, pero lo más importante... Te quiero pedir disculpas por no ser capaz de perdonarte en aquel momento.
Me acerqué a él y lo miré, quería toparme con aquellos ojos capaces de hacerme sentir bien...
-No tienes por qué pedir disculpas, lo que hice no tiene perdón, al contrario, yo te debería seguir pidiendo disculpas por no saber valorarte en aquellos tiempos, pero quiero que sepas que fuiste tú quien me hizo cambiar, fuiste tú quien hizo cambiar mi forma de ser con las mujeres y no sólo con ustedes, sino también con todas las personas, tú has sido en realidad la única chica que de verdad me importó, aprendí de ti tantas cosas, me hiciste ser mejor, pero lamentablemente... Lo entendí muy tarde.
Lágrimas, y lágrimas salían de mis ojos para así recorrer cada parte de mi rostro, me acerqué más a él, y él se acercó más a mí, con mis brazos lo abracé rodeando su cuello y sujetándolo por la nuca y él me tomo por la cintura con ambas manos haciendo nuestra cercanía mas intensa, sentí un arrepentimiento tan puro y sincero, que no tuve corazón para seguir separada de él... Lo miré, por un momento tuvimos un encuentro con la mirada, un encuentro que me llevó a aquel mi lugar de paz tan anhelado, fue tan profundo, que no pude resistirme más a esos hermosos ojos azules y poco a poco el imán de atracción que sentía hacia él comenzaba a hacer su trabajo, pero al estar a unos cuantos centímetros de su boca, al tope de poder sentir su respiración cerca de la mía, dio un paso hacia atrás ¿Tendría mal aliento? Sople para mí haciendo un hueco con mis manos; intentó hablar, pero ninguna palabra salía de su boca, o tal vez, tal vez, era yo la que no escuchaba ¿Me había quedado sorda?, ¿Qué me estaba pasando? Yo realmente quería escuchar cuales eran aquellas palabras, tallé mi ojos y moví la cabeza de un lado a otro para ver si algo andaba mal conmigo, pero todo seguía igual, él me intentaba decir algo y yo no lo escuchaba... De repente una voz femenina salió de su boca.
-Yami... ¡Yami! ¡Levántate! Ya es tarde.
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Después de ti.
RomantizmYami, cursa la preparatoria, su novio muere en un accidente, pero tiempo después conoce a un chico que se le parece demasiado, tanto en el físico como en su forma de ser.
