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Prologo

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El manto obscuro de la noche rodeaba con gran velocidad toda la plaza central de aquella ciudad, indomable y sin límites invadía cada rincón que a su alcance se mostraba, sin una meta y sin un rumbo fijo llenaba de un lúgubre pensar a todo aquel que en su interior de postrara, una creación de Dios, enemiga mortal del día, era la obscura noche que en mi ser residía.

Comenzó hace mucho tiempo, mi camino a la soledad, donde nadie pudo ni podrá encontrar la razón de mi pesar...

Era en aquel tiempo en el que Lucifer era fiel siervo del creador, cuando los ángeles podían vivir sin miedo y sin guerra, allá donde una vez se pudo coexistir en armonía, donde jamás se pensó que el mal nacería; la orden de Lucifer fue clara, "denle muerte a todo aquel que mis creencias no siga" dijo, sin ningún pesar en su corazón se atrevió a desafiar al creador, siendo su siervo, su mano derecha durante tantos años finalmente se rindió ante la tentación, castigado por Dios fue enviado a lo más profundo de la tierra, encerrado en un lúgubre espacio entre fuego y llanto, la luz del sol era tan solo una esperanza perdida en aquel terreno grotesco, donde ángeles fueron desterrados, donde fui enviado debido a mi tonto pensar, siguiendo a Satanás en todas sus tracciones, Dios me castigo con el destierro entre gritos y canciones.

Fueron muchos los años que trascurrieron desde entonces, aquel lugar fue llamado con distintos nombres, infierno, purgatorio, llámale como quieras, en el solo se encontraba el mal encarnado que con su risa y falsas esperanzas ataco a la raza humana, aquel que una vez seguí sin dudas era ahora la razón de mi depresión, solitario en aquella habitación no podía dejar de pensar en mi Dios, Salí de las llamas del sol hasta una tierra linda y sonriente, después de tanto tiempo logre finalmente recuperar mi cordura, sonreí a la vida que mis ojos podían observar y fue entonces que me pregunte: ¿Quién pudo crear tanta belleza?. Recordé aquello que había olvidado desde que me junte con Satanás, recordé al ser que más he respetado y que por incrédulo había traicionado, mi corazón se estremecía por tantos sentimientos encontrados, era muy difícil de explicar, solo sabía que la confianza de mi Dios debía recuperar.

Me adentre en la misión celestial para una vez más al paraíso poder ingresar, despeje mi mente y prepare mi alma, separe aquellas alas negras de mi cuerpo para poder comenzar de nuevo, deje atrás todo aquel pasado del que me avergonzaba y una vez más comencé a rezar, no esperaba un cambio repentino, solo no deseaba que me tomaran como un religioso clandestino; mi llamado no fue escuchado y mis plegarias perdían significado, fue entonces que tome un nuevo rumbo para expiar mis pecados, el mal que Satán había liberado debía limpiar, asesine a tantos demonios que la cuenta perdí, mis manos sangrando sostenían una espada de justicia, mis ropajes todos estropeados eran pruebas de mis luchas sin cesar, y una vez más comencé a rezar, ahora si pensé que Dios me podía perdonar, pero nuevamente fui brutalmente ignorado y sentenciado a un vacío eterno, olvidado en este mundo, sin deseos de regresar al infierno y sin ser aceptado en el infierno, sabía que Dios estaba observándome desde su trono y aun así no había tenido la decencia de contestar una sola de mis plegarias, cualquier otro había desistido y buscar un nuevo propósito, pero decidí continuar, aun si el me ignoraba yo le haría llegar mis intenciones, su confianza había traicionado, esa era una verdad, pero su perdón algún día obtendría, de eso no había duda.

Continúe ahora como un castigador de Dios, asesinando ángeles caídos y demonios, además de otros seres oscuros que atentaban contra el cielo, entre ellos hechiceros y brujas, algunos elfos y duendes, monstruos e incluso humanos; muchos me llamarían asesino, yo utilizaría el término "enviado de Dios", al menos así fue al inicio... Luego de unos milenios había perdido toda esperanza de volver al cielo, estaba cansado de pelear y mi alma estaba exhausta de vivir sin ser perdonado, pero que ironía, yo deseaba ser perdonado cuando muchos de mis muertos rogaron una oportunidad más, oportunidad que les negué al cortarles con mi espada, era muy confuso y egoísta, pero no pararía ahora que había sacrificado tanto, el infierno me quería muerto y al cielo simplemente no le importaba, era horrible que el mundo humano fuera el único lugar donde era aceptado, sin poder volar mas allá, ya que había arrancado mis alas, un error de mi parte, o quizás una ofrenda de disculpa, no lo recuerdo.

Con esperanzas cada vez más pequeñas me cuestionaba las decisiones que me habían guiado, era un asesino de criminales e inocentes, asesine tanta gente buena por error, eso definitivamente no era justicia sino pecado, habrá sido eso por eso que el cielo no respondía mi llamado; la noche era joven y una muerte más se hacía presente, la sangre de una víctima más manchaba mi calzado, una expresión fría por mi parte observaba con odio a la mujer frente a mí, una pecadora más del montón que ahora era sacrificada por mi espada empapada de su sangre, sin presentaciones ni aviso me retire del lugar sin limpiarlo, caminando hasta llegar a una plaza donde en un banco me recose colocando la funda que guarda mi espada a un lado, mire entonces hacia el cielo de oscuridad que la noche proporcionaba, recapacitando sobre todo lo sucedido y lo que vendrá, sentía miedo e inquietud pero no debía mostrarla, cualquier signo de debilidad el infierno aprovecharía de inmediato, de eso no había duda, pero ya estaba cansado de esta vida, de asesinar para intentar obtener una respuesta que tal vez jamás llegaría... ¿Asesinar el mal era el camino a seguir?... Sea como sea, no me detendría, no por ahora.

-Hasta cuando piensas ignorarme, creador...- Alcé mi voz temeroso, dando queja al cielo espere respuesta mientras pensaba: No era totalmente equivocado lo que había estado haciendo, si alguna vez asesine a un inocente fue por error, pero la mayoría de mis muertos son seres de mal, seres que Dios debería de odiar, doy pan al hambriento, agua al sediento, ayuda al herido y consejos a las almas perdidas entonces ¿Qué tan diferentes eran ellos a mí? Refiriéndome a los ángeles en el cielo, he sido amable con quien lo merece y cruel con el que lo es, si alguna vez esa fue mi excusa para ser escuchado ahora no era más que la verdad, entonces ¿Por qué no me escuchan?...

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⏰ Last updated: Apr 21, 2016 ⏰

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