No sé si podían verme en aquel callejón oscuro. A cada paso un escalofrío recorría mi espalda, a cada suspiro un aire frío inundaba mi garganta, a cada pulsación sentía ese sentimiento cuando no estas necesariamente triste, pero te sientes realmente vacía. No sabía si mis piernas podrían aguantar aquella presión o si se resistirían a seguir andando. Me armé de valor para continuar y salir al fin de allí.
Salí con paso ligero y una luz tenue me iluminó, mis ojos se resintieron por ello. Pero gracias a eso los pude ver a lo lejos, aún quedaban cinco minutos para las ocho, es decir para entrar al colegio. Ninguno de los chicos populares (o los pop squad, que eran como se hacían llamar) te trataba mal, directamente te ignoraban y hacían como si no existieras. Y estaban los otros chicos los cuales eran normales, ni muy populares, ni odiados o despreciados y tampoco les gustaba llamar la atención, simplemente eran normales. Bueno yo no pertenecía a ningún "grupo". Yo era cerrada, tímida desconfiada , no me gustaba relacionarme con gente, sólo me gustaba estar sola o al menos ya me había acostumbrado a ello. Y no tenía amigos en este mundo hostil, o al menos era lo que yo pensaba.
La alarma de mi móvil sonó, eran las ocho, era la hora de volver a aquel infierno, dónde lo diferente asusta y lo normal gusta. Me puse la capucha para tapar mi pálido rostro, cuando estaba dispuesta a poner un pie en colegio, una voz, me nombró;
- ¡Laura, espérame! -dijo Belén.
En ese momento no sabía que hacer, podía salir corriendo hacia clase o bien esperar a que se acercara y hacer cómo que no había pasado nada.
(Os recomiendo escuchar la canción a la vez que leéis esto)
Belén no era mi mejor amiga, de hecho llegó nueva el pasado trimestre, pero en ese momento fue como si ella supiera todos mis secretos, verdades, miedos, como si la conociera de toda la vida.
Llorar era lo único que quería hacer en ese momento, cuando al fin la primera lágrima cayó, ella apareció a mi derecha. Como una pluma puso su brazo sobre mi hombro, me miró, la miré. Ella sabía que me había derrumbado, que me había hundido, que no saldría a flote sin su ayuda.
- ¿Estás llorando, o es que sudas por fuera? - dijo Belén.
- Pero que pregunta más tonta. - me dijo ella, mientras me daba un golpecito con el codo.
Eso me saco una pequeña sonrisa.
Un profesor nos llamó la atención y nos obligó a entrar en clase. Ella sonrió y dijo;
- Para cualquier cosa por pequeña que sea, podrás contar conmigo.
- Gracias , de verdad, gracias. - la dije, con lágrimas en la cara aún.
Cosas en mi vida estaban cambiando, mi abuela, mi ángel, había fallecido, había volado, se había marchado. Ella me dijo que no llorara su muerte, pero es que eso es imposible.
Llegué a clase, me deje caer sobre la silla y la clase empezó.
No preste atención en ningún momento de la clase, estaba asimilando todo lo que me había pasado. Estaba sintiendo cosas que nunca había sentido, los dos días anteriores habían ido muy deprisa, habían sido como una explosión de emociones.
No sabía ni que hora era, ni en que clase estábamos, pero todos se levantaron, así que supuse que sería hora del recreo. La única persona con la que podía estar era Belén. Creo que ella también pensó que me vendría bien su ayuda por lo que me estaba esperando al final del pasillo. Sin saber porque una pequeña sonrisa se dibujó en mi cara y a ella también se la dibujo una.
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¿Eres tú?
RandomLaura intenta hacer como que no pasa nada y que todo esta bien, cuando no lo está. Nuevas personas aparecen en su vida y con ello cosas raras empiezan a pasar...¿Podrá Laura descubrir lo que está pasando?
